Esta mañana, a las 8:30 horas, el Presidente José Antonio Kast llegó a la Plaza de la Constitución acompañado del biministro Claudio Alvarado, los ministros Jorge Quiroz, Martín Arrau y José García Ruminot, y del general director de Carabineros, Marcelo Araya. Antes de firmar las indicaciones al proyecto de ley que moderniza la carrera policial, Kast pidió un minuto de silencio. No necesitó explicar por quiénes.
El suboficial Eugenio Naín. El cabo Marcos Cosme. Los carabineros que en los últimos años pagaron con su vida el precio de proteger a los chilenos. Ese minuto de silencio fue el preámbulo de la reforma más profunda al sistema de incentivos y carrera de Carabineros que Chile ha visto en décadas. Y al final de su discurso, Kast lanzó una frase que nadie interpretó como casual: «Hay quienes en Chile solo miran, en algunos casos, a aquellos que infringen la ley». Era un dardo directo al INDH — el mismo organismo que fue a visitar a «El Rana» en el hospital mientras Cosme agonizaba.
La crisis que motivó la reforma: 5.807 carabineros menos en cinco años
La dotación de Carabineros en funciones de orden y seguridad bajó de 43.941 efectivos en 2020 a 38.134 en 2025 — es decir, 5.807 carabineros menos en cinco años. No fue un recorte deliberado: fue la consecuencia acumulada de años en que más carabineros se retiraban de los que egresaban de la Escuela. La campaña de desprestigio que siguió al estallido de 2019, con funcionarios acusados masivamente, cuestionados públicamente y sin respaldo político, aceleró ese proceso. El déficit proyectado a fines de 2027 alcanzará los 1.468 efectivos adicionales si no se interviene.
«Venimos a saldar la deuda», dijo Kast. Y luego fue más explícito: «Necesitamos más jóvenes con vocación de servicio público en la institución de Carabineros, también en Gendarmería. Necesitamos más carabineros que con su experiencia sigan presentando sus servicios a la nación — no que frente al desconocimiento de su labor, decidan dar un paso al costado y dejar la institución».
Los cinco ejes de la reforma
Las indicaciones firmadas hoy atacan el problema desde cinco frentes simultáneos.
El primero es la formación y sostenibilidad del alumnado. El estipendio del carabinero alumno se triplica: de $70.271 a $246.285 líquidos mensuales. El Estado asumirá el 100% del internado. Y la capacidad de egreso escala a 963 carabineros en 2026, 1.550 en 2027 y 2.300 en 2028. En términos simples: si hoy estudiar en la Escuela de Carabineros es económicamente inviable para un joven de clase media, con esta reforma deja de serlo.
El segundo es los incentivos de retención y despliegue. La Gratificación Especial de Riesgo, el bono que reconoce la peligrosidad del trabajo policial, sube su tope del 20% al 100% del sueldo, ajustado según la criminalidad de cada comuna. Se agrega además una Asignación por Eficiencia Institucional del 10% del sueldo base, pagada trimestralmente. El retiro voluntario sube de 30 a 35 años y el tiempo mínimo de servicio para acceder a pensión de 20 a 23 años. El efecto práctico es que un carabinero desplegado en una comuna de alta criminalidad puede llegar al doble de su remuneración base, y tiene más incentivos para permanecer en la institución.
El tercero es la liberación de efectivos para patrullaje. Mediante la «civilianización» de funciones administrativas, aproximadamente 1.148 carabineros que hoy hacen trabajo de escritorio volverán a la calle. Cerca de 1.000 de esas labores serán asumidas por personal civil contratado para ese fin. Es la manera más rápida y eficiente de aumentar la presencia policial visible sin esperar a que egresen nuevas promociones.
El cuarto es el equipamiento de seguridad y tecnológico. Entre 2027 y 2031, el plan contempla la entrega de 7.622 chalecos antibalas, 5.000 teléfonos móviles y 4.385 cámaras corporales solo en 2027. Las cámaras corporales son especialmente relevantes en el debate sobre el uso de la fuerza: protegen a la ciudadanía de abusos y protegen a los carabineros de denuncias falsas.
El quinto eje son las herramientas de gestión de planta, que permiten al mando institucional optimizar el despliegue territorial de sus efectivos con mayor flexibilidad operativa.
El costo y el horizonte
El costo anual en régimen de los tres primeros ejes suma MM$126.843: MM$24.220 por formación y sostenibilidad del alumnado, MM$76.174 por incentivos de retención y despliegue, y MM$26.449 por equipamiento en 2027. Entre 2028 y 2031 se proyecta un gasto adicional acumulado de M$85.333.090 para la implementación completa.
El objetivo final del gobierno con esta reforma es claro: detener y revertir la curva de caída de la dotación de Carabineros al término de 2027, aumentar la dotación en 800 efectivos para 2028 y en 1.100 para 2029 en adelante.
El INDH y el dardo que nadie necesitó explicar
La frase de Kast sobre el INDH no fue improvisada. Llegó en la misma semana en que la jefa regional del organismo en Los Ríos confirmó que visitaron a «El Rana» en el hospital mientras el cabo Cosme moría con una bala en el rostro en la misma ciudad. El mismo INDH que semanas antes había calificado de «criminalización de la expresión artística» la propuesta de sancionar los rayados no autorizados en paredes ajenas.
Frente a esa institución, Kast optó por el contraste: mientras el INDH cuida a los que infringen la ley, su gobierno cuida a los que la defienden. Con nombres y apellidos. Y con pesos y centavos.