La decisión de Damián Pizarro de preferir sus vacaciones antes que el llamado a la selección chilena Sub 20 ha desatado una ola de críticas y lo deja fuera del Mundial. Un nuevo episodio que muestra la falta de compromiso de una generación de futbolistas que parece no entender el peso de la camiseta.
La noticia del «portazo» que le da el técnico Nicolás Córdova a Damián Pizarro para el Mundial Sub 20 no debería sorprender a nadie. El delantero, que ha tenido un paso sin pena ni gloria por el fútbol italiano, decidió no unirse a la «Roja» para un amistoso crucial, prefiriendo, en cambio, disfrutar de sus vacaciones. Un comportamiento que, más allá de la indignación, genera una profunda preocupación por la mentalidad de los jóvenes futbolistas chilenos.
No se trata solo de la ausencia de un jugador, sino de la falta de valores que esta decisión representa. Mientras Chile se prepara para ser anfitrión de un torneo planetario, uno de sus supuestos referentes prefiere el relajo personal. Esto no es solo una falta de respeto al cuerpo técnico y a sus compañeros, sino a todo un país. La carrera de Pizarro, que ha sido más de promesas que de realidades, ahora queda marcada por este «papelón». Su futuro, si es que alguna vez tuvo uno brillante, ahora se ve más oscuro que nunca. El mensaje es claro: la selección no es un pasatiempo, es un honor que pocos merecen.