Según columna de opinión de Pablo Ortúzar, publicada en La Tercera Domingo el 6 de septiembre de 2026.
En medio del debate por el uso de bots y campañas de manipulación en redes sociales para influir en la política chilena, una columna de opinión salió a poner las cosas en otro orden. Antes de culpar a cuentas falsas o algoritmos por las derrotas políticas de la izquierda en los últimos años, hay que recordar que muchas de esas derrotas fueron consecuencia de hechos reales, protagonizados por personas reales, que millones de chilenos pudieron ver con sus propios ojos.
El argumento central
La columna, titulada «No fueron bots», está construida como una larga enumeración de episodios ocurridos entre 2018 y 2022, todos presentados con la misma fórmula: cada frase comienza recordando que algo ocurrió de verdad, y que no fue un invento ni una manipulación digital. Según el autor, esta forma de escribir busca contrarrestar una idea que, a su juicio, se ha instalado con fuerza últimamente: que buena parte de los triunfos políticos de la derecha y de los fracasos de la izquierda en Chile se explicarían por campañas de desinformación o manipulación en redes sociales, y no por decisiones libres y reales de la ciudadanía.
Los hechos que la columna recuerda
Entre los episodios que el autor menciona como reales y no producto de manipulación digital se cuentan, entre muchos otros: las acusaciones de que el expresidente Sebastián Piñera era «fascista» apenas asumió su segundo mandato; los llamados a que Piñera, siendo un presidente electo democráticamente, fuera derribado por la movilización callejera; el incendio de estaciones completas del Metro de Santiago durante el estallido social de 2019; el saqueo e incendio de iglesias; las demandas públicas para disolver Carabineros de Chile; la polémica por personas que se saltaron la fila para vacunarse contra el Covid-19 mientras otras que más lo necesitaban debían esperar; las acusaciones de que un ministro de Salud habría saboteado deliberadamente la respuesta a la pandemia; y los pifios al Himno Nacional durante la ceremonia de inauguración de la Convención Constitucional.
El autor también recuerda el propio proceso constituyente. La propuesta de transformar a Chile en un Estado plurinacional con sistemas de justicia distintos según el pueblo indígena de cada persona, la propuesta de eliminar el Senado y reemplazarlo por una Cámara de las Regiones con menos capacidad de control, y la advertencia pública que en su momento hizo un ex-político de la ex Concertación, señalando que la propuesta de la Convención corría el riesgo de terminar en lo que él calificó como una «dictadura populista».
El cierre: una cifra que, según el autor, no es negociable
La columna termina con el argumento que, para el autor, resulta más contundente de todos. Quienes hoy buscan explicaciones alternativas para las derrotas de la izquierda deberían recordar que el 4 de septiembre de 2022, un total de 7.882.238 personas —no cuentas falsas ni algoritmos— votaron por el Rechazo a la propuesta de nueva Constitución, alcanzando un 61,86% de los votos válidamente emitidos, en la elección con mayor participación de la historia de Chile.
El sentido de fondo
Para el autor, el ejercicio de recordar todos estos hechos tiene un propósito claro. Si se quiere explicar por qué la izquierda ha perdido terreno políticamente en Chile durante los últimos años, primero hay que hacerse cargo de que existieron acciones, discursos y decisiones concretas —tomadas por personas y organizaciones reales, no por bots— que millones de chilenos pudieron observar y, finalmente, rechazar en las urnas.