«Chile está de vuelta»: el potente debut de Kast ante la Asamblea General de la ONU

El Presidente José Antonio Kast realizó este martes su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un discurso que combinó una dura crítica al funcionamiento del organismo multilateral con un potente mensaje de recuperación y proyección internacional para Chile, ante los representantes de cerca de 130 países reunidos en Nueva York.

«Esta organización no ha estado a la altura»

El momento más contundente del discurso llegó cuando el Mandatario abordó directamente el papel de Naciones Unidas frente a los conflictos actuales: «Esta asamblea no puede mantenerse indiferente frente a las guerras y conflictos que están ocurriendo en el mundo. Estos conflictos abiertos, no solo amenazan la estabilidad de diversas regiones, sino que perjudican al mundo entero», señaló, para luego ser categórico: «Naciones Unidas tiene un rol que jugar y lo tiene que hacer con el carácter y la energía que hasta hoy no ha mostrado. Esta Organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos. No es solamente un problema de liderazgo, presente o futuro, sino también un problema de acción».

Kast fue más allá, cuestionando la propia estructura del organismo, creado hace ocho décadas: «No es posible mantener vigente el orden mundial de 1945 en un mundo de 2026. Se ha construido una arquitectura que delibera en exceso y ejecuta con lentitud. Un Consejo de Seguridad que refleja el escenario político de 1945 y no la realidad de 2026. Una burocracia que crece hacia adentro», agregando que la organización ha permitido «una proliferación de agendas que, por muy nobles que parezcan, han terminado por desplazar aquello que esta organización se comprometió a hacer en su Carta fundacional: mantener la paz, proteger la vida y defender la libertad de los pueblos».

Tres propuestas concretas de reforma

Lejos de quedarse solo en la crítica, el Mandatario planteó una hoja de ruta específica. «Proponemos tres cosas. Uno, reducir la burocracia y concentrar el presupuesto donde hay vidas en juego. Dos, suspender las agendas que no son prioritarias, para devolver el foco a las que sí lo son. Tres, reformar el Consejo de Seguridad, no como gesto simbólico, sino como condición para que sus decisiones vuelvan a ser respetadas». Kast enmarcó esta propuesta dentro de una visión de multilateralismo que sí respalda: «concreto, ambicioso y capaz de mostrar resultados». Como parte de esa visión, dedicó un pasaje de su discurso a advertir sobre la falta de gobernanza mundial sobre la inteligencia artificial. «Está apareciendo la tecnología más poderosa que la humanidad haya construido, y no la está gobernando nadie (…) es un desafío ético y es también una cuestión geopolítica», subrayando que «Chile rechaza el falso dilema entre innovación y responsabilidad».

«Chile está de vuelta»: la narrativa de la recuperación

El segundo gran eje del discurso fue un relato de contraste histórico, cuidadosamente construido. Kast recordó primero el prestigio que Chile supo tener: «Durante buena parte de los años ’90 y principios de los 2000, Chile fue un caso de éxito y un modelo para muchas naciones. Nuestro país implementó políticas económicas que priorizaron la estabilidad macroeconómica, la apertura comercial y la inversión privada».

Luego trazó el quiebre: «¿Qué pasó después? Chile se estancó, tomó malas decisiones, se impulsaron políticas públicas que aumentaron los impuestos, las regulaciones y obstáculos para emprender», y recordó con dureza el estallido social. «Pasamos por un momento muy duro, en octubre de 2019. Chile se quebró y se instaló en nuestras calles, por meses, un estallido de violencia, donde reinó el caos y se impuso el desorden. La inversión se marchó. El empleo se estancó. La violencia homicida escaló a niveles que Chile no conocía en su historia moderna, por el avance del crimen organizado».

Frente a ese diagnóstico, el mensaje central del discurso fue de recuperación. «He venido hasta este foro, a contarles, que Chile está de vuelta. Y no es una consigna. Es la constatación de un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo. Nuestro gobierno partió de una convicción: el orden no es contrario a la libertad. El orden es una de las condiciones de la libertad. Llevamos seis meses, y estamos ordenando la casa. Hoy Chile es un país más seguro, un país más competitivo y un país con menos burocracia».

Las cifras que respaldan el discurso

Kast acompañó su relato con resultados concretos de gestión, muchos de los cuales ya hemos verificado en detalle en ediciones anteriores. Una baja de 11,5% en la tasa de homicidios durante el primer semestre, acercando al país a niveles prepandemia; una reducción de 86% en el ingreso irregular por fronteras gracias al Plan Escudo Fronterizo, con un 50% más de expulsiones que el año anterior; y el Acuerdo de Santiago como plataforma de coordinación regional contra el crimen organizado transnacional.

En el plano económico, destacó la megarreforma que rebajó el impuesto a las empresas de 27% a 23%, estableció invariabilidad tributaria por 20 años para las grandes inversiones, liberó temporalmente de impuestos la compra de viviendas y abrió la repatriación de capitales. El resultado, según cifras que el propio Mandatario entregó ante el mundo: US$44.000 millones en solicitudes de inversión ingresadas al Sistema de Evaluación Ambiental en solo seis meses, de los cuales US$33.000 millones ya fueron aprobados y US$17.000 millones destrabados tras años de espera. Su invitación fue directa: «Elijan Chile para invertir. Encontrarán reglas que no cambian de un día para otro, tribunales que funcionan, contratos que se cumplen y un Estado dispuesto a facilitar la inversión».

Chile, potencia de recursos y puente bioceánico

El tercer gran eje del discurso fue una proyección ambiciosa del potencial natural y geográfico del país. Kast recordó que Chile posee cerca de un cuarto de las reservas mundiales de litio y es el primer productor mundial de cobre, además de contar con «un sol intenso, una larga costa del Océano Pacífico, lagos, ríos y volcanes, que pueden generar una energía impresionante». Sumó a ese inventario el Estrecho de Magallanes, al que calificó como «una alternativa indispensable para el comercio mundial», proyectando que «nuestra nación se convertirá en el puente y el puerto de los corredores bioceánicos que unirán América con Asia».

Una región que se coordina, y el caso Venezuela

En el plano regional, Kast destacó que «por primera vez en mucho tiempo, gobiernos latinoamericanos se están coordinando de verdad. No solo mediante comunicados, sino que conociéndonos y articulándonos para generar acciones concretas contra el crimen organizado transnacional, el control migratorio y forjando oportunidades de desarrollo conjunto», calificando de buen momento la relación con Perú, Bolivia y Argentina.

Respecto de Venezuela, el Mandatario adoptó un tono pragmático. «Estamos reanudando nuestro relacionamiento con Venezuela. Bajo un nuevo liderazgo se han abierto puertas que estuvieron cerradas durante muchos años (…) Chile no hace ni una cosa ni la otra. Reconocemos la realidad como es, valoramos el cambio donde existe», llamando a ese país a «reencontrarse con sus mejores tradiciones democráticas» y ofreciendo la disposición de Chile a colaborar en ese proceso.

Un discurso que marca un giro

Vale la pena contextualizar este debut. Durante años, y ya como figura política, Kast mantuvo una postura mucho más crítica hacia la ONU, llegando a usar el hashtag #ChileSoberanoSinONU en 2019 y a proponer en su programa presidencial de 2021 el retiro de Chile del Consejo de Derechos Humanos. El propio Mandatario había reconocido días antes de este viaje que su mirada sobre el organismo «ha evolucionado en el tiempo». El discurso de este martes confirma esa evolución. En lugar de plantear un retiro o distanciamiento, Kast optó por posicionar a Chile como un actor que exige resultados desde dentro del sistema multilateral, respaldando incluso la candidatura de Valparaíso como sede de la Secretaría Ejecutiva del Acuerdo BBNJ (Tratado de Alta Mar), en momentos en que Chile además busca capitalizar diplomáticamente el delicado contexto de la disputa comercial entre Washington y Beijing, sus dos principales socios comerciales.

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