Nuevo ataque en el estrecho de Ormuz: un «proyectil desconocido» incendia un buque y reaviva las alarmas en el Golfo Pérsico

Un buque sufrió un incendio la tarde de este lunes después de ser alcanzado por un «proyectil desconocido» mientras transitaba por el estrecho de Ormuz, según informó el Centro de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO), organismo vinculado a la Armada británica. El fuego fue extinguido, la nave continuó su ruta y la tripulación está a salvo, aunque hasta ahora no se conoce su nombre ni su bandera. La UKMTO no ha confirmado quién disparó el proyectil.

Un patrón que se repite hace semanas

El de este lunes no es un hecho aislado. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán el 28 de febrero de 2026, el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de un quinto del petróleo y gas mundial— se ha convertido en un escenario recurrente de incidentes similares. El 2 de septiembre, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) reportó dos buques alcanzados por minas; el 13 de septiembre, un mercante iraní cerca de la isla de Qeshm fue impactado dejando un muerto y tres heridos, hecho que Irán atribuyó directamente a Estados Unidos sin que la UKMTO lo confirmara; el 18 y el 21 de septiembre se registraron nuevos impactos de «proyectiles desconocidos» contra petroleros, con heridos leves en un caso; y el 23 de septiembre un carguero quedó en llamas y a la deriva tras un ataque similar.

Las teorías sobre quién está detrás

Con la autoría sin confirmar en la mayoría de los casos, en medios internacionales y análisis de la crisis circulan al menos cuatro hipótesis:

1. Minas navales iraníes. Irán amenazó desde marzo con minar el estrecho como forma de presión tras el bloqueo naval de Estados Unidos, y el propio IRGC reportó impactos de minas contra dos buques el 2 de septiembre. Washington ya había destruido 16 embarcaciones iraníes que, según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), colocaban minas cerca de Ormuz. Bajo esta hipótesis, los nuevos incidentes corresponderían a minas remanentes de ese despliegue, no necesariamente a ataques dirigidos en tiempo real.

2. Ataques directos de Irán o el IRGC contra buques vinculados a Israel o EE.UU. La Guardia Revolucionaria se atribuyó en abril un ataque con dron contra el petrolero MSC Ishyka, alegando que estaba vinculado a Israel, aunque ese ataque específico no pudo ser verificado de forma independiente. Es la hipótesis que manejan Washington y sus aliados para buena parte de los incidentes recientes.

3. Ataques de Estados Unidos o Israel contra buques iraníes. Es la versión que sostiene Teherán para el incidente del 13 de septiembre, cuando acusó al «enemigo terrorista estadounidense» de atacar un mercante iraní cerca de Qeshm. Estados Unidos no ha respondido públicamente a esa acusación específica, y la UKMTO tampoco la ha confirmado.

4. Actores no estatales o fuego cruzado en una zona saturada de tráfico militar. Con el estrecho convertido en zona de operaciones activas de EE.UU., Israel, Irán y milicias aliadas de Teherán (como los hutíes en el mar Rojo, que operan en la misma «guerra de Irán» aunque no se les ha vinculado directamente a incidentes en Ormuz), varios analistas plantean que algunos impactos podrían no responder a una decisión de mando centralizada, sino a errores o iniciativas de unidades menores en un ambiente de altísima tensión.

Ninguna de estas explicaciones ha sido confirmada oficialmente para el ataque de este lunes. La UKMTO se limitó a recomendar a las embarcaciones «transitar con cautela» e «informar cualquier actividad sospechosa» en la zona.

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