IVA 0% para viviendas, $400 mil millones para los incendios y fin a las contribuciones para adultos mayores
Desde una zona devastada por los incendios de enero en el Biobío, el Presidente José Antonio Kast presentó en marzo el proyecto de ley que define las prioridades de su gobierno: el Plan de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social. No se trata solo de reconstruir casas. El plan aborda también el empleo, la inversión y el orden fiscal, agrupando más de 40 medidas en cinco ejes estratégicos.
La iniciativa no solo considera la reconstrucción física, sino que agrupa más de 40 medidas organizadas en cinco ejes —reconstrucción física, económica, institucional, fiscal y de seguridad— para enfrentar los daños provocados por los incendios forestales, reactivar la economía y ordenar las finanzas públicas.
Las medidas más relevantes para las familias chilenas:
Entre las principales medidas del proyecto se encuentran el financiamiento para más de 4 mil viviendas para familias afectadas por los incendios de Valparaíso, Ñuble y Biobío, la exención temporal de IVA a viviendas nuevas, la reducción gradual del impuesto corporativo del 27% al 23%, y la exención de contribuciones a personas mayores de 65 años sobre su primera vivienda.
En cuanto a la vivienda, el proyecto aborda un problema concreto: hoy hay 100 mil viviendas nuevas que no encuentran comprador, lo que convive con un déficit habitacional cuantitativo de 500 mil unidades. La eliminación transitoria del IVA busca destrabar ese mercado y acercar el precio final de las viviendas nuevas a las familias que las necesitan, medida que es complementada con un decreto del Ministerio de Vivienda que removerá restricciones normativas, proyectando una caída de entre un 10% y un 15% en el precio final de las unidades habitacionales futuras.
Para el empleo, el proyecto contempla un crédito por empleo formal para proteger puestos de trabajo e invariabilidad tributaria por 25 años para inversiones superiores a 50 millones de dólares.
Otra medida que apunta directamente a la reactivación económica es la reducción gradual del impuesto corporativo del 27% al 23%. En términos simples, esto significa que las empresas que operan en Chile pagarán menos impuestos sobre sus utilidades, lo que les deja más capital disponible para reinvertir, contratar trabajadores y expandir sus operaciones.
En un contexto donde Chile acumula años de estancamiento en materia de inversión privada, la rebaja busca volver al país más competitivo frente a otras economías de la región que ya ofrecen tasas menores. El efecto esperado no es solo fiscal: más inversión privada se traduce en más empleos formales, más crecimiento y, en el mediano plazo, mayor recaudación para el Estado. Para las pequeñas y medianas empresas, el proyecto mantiene además el régimen de reducción transitoria ya vigente, reconociendo que las Pymes necesitan condiciones diferenciadas para recuperarse.
El proyecto actualmente se debate en el Congreso, donde el gobierno busca los votos necesarios para su aprobación antes de que termine mayo.