En 75 días de gobierno, Chile ya expulsó más migrantes con antecedentes criminales que en años anteriores. Ayer salió el tercer vuelo. A bordo iba un hombre que cometió un homicidio en 2015. Esto no es una promesa. Ya está ocurriendo.
El domingo 24 de mayo, un avión de Sky Airline despegó desde el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez con un pasaje inusual: 80 ciudadanos extranjeros escoltados uno a uno por agentes de la PDI. El vuelo hizo escala en Iquique, continuó hacia Bolivia y cerró su ruta en Colombia. No hubo incidentes. Todos descendieron donde debían. Chile había cumplido.
Era el tercer vuelo de expulsión en 40 días del gobierno del Presidente José Antonio Kast. Y acaba de romper todos los registros.
Quiénes estaban en el vuelo del domingo
Del total de expulsados en el tercer vuelo, 58 eran colombianos y 22 bolivianos: 60 expulsiones administrativas y 20 judiciales. Entre ellos, 32 mantenían antecedentes policiales.
Los casos más emblemáticos pusieron en evidencia para qué sirve este plan. Entre los migrantes expulsados se encontraban Kevin Ospina Ramírez, condenado por extorsión, y Michael González Hoyos, quien fue responsable de un homicidio en 2015. Ambos habían permanecido en territorio chileno con órdenes de expulsión vigentes. El domingo dejaron el país en el mismo vuelo, escoltados por funcionarios de la PDI.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, fue directo ante las cámaras: el mensaje del gobierno es inequívoco. «No hay antecedentes que registren esas cifras en los gobiernos anteriores», destacó al referirse al historial de tres vuelos en 40 días, señalando que la operación da cuenta de la «voluntad inclaudicable» del Ejecutivo para llevar a cabo el plan de reordenamiento migratorio.
Los números del plan: todo va en la dirección correcta
El tercer vuelo no es un hecho aislado. Es la expresión más visible de un plan que avanza en múltiples frentes y que, en menos de tres meses, ya arroja cifras sin precedente.
En lo que va del año 2026, un total de 3.229 personas han salido del país mediante el plan migratorio del Ejecutivo, de las cuales 2.446 corresponden a salidas voluntarias. Para entender la magnitud de ese número: las salidas voluntarias de 2026 ya superan en un 70% las registradas en el mismo período del año anterior, cuando se contabilizaron 1.442.
En cuanto a expulsiones formales, durante 2026 se han registrado 780 expulsiones en total: 683 administrativas y 97 judiciales. Y eso es solo lo que ya se ejecutó, porque la cola de órdenes pendientes revela la magnitud real del problema heredado. Al asumir el gobierno, el director nacional de Migraciones Frank Sauerbaum reveló que existían más de 37 mil personas con decretos de expulsión ya firmados y más de 85 mil en proceso, sin que el Estado anterior hubiera contado con los recursos ni la voluntad para ejecutarlos.
El gobierno de Kast heredó ese rezago. Y está ejecutando las órdenes una por una.
El foco: antecedentes criminales primero
El plan no es una expulsión masiva e indiscriminada. Tiene una lógica clara que el propio director de Migraciones explicó sin rodeos. Frank Sauerbaum detalló que el vuelo se enfocó en Bolivia y Colombia: «Muchas de esas personas hoy día tienen antecedentes criminales y es donde hemos puesto el foco a petición del Presidente Kast.»
El criterio de priorización es preciso: primero quienes tienen condenas penales, luego quienes ingresaron por pasos no habilitados y tienen órdenes judiciales vigentes. En paralelo, el gobierno impulsa una reforma a la Ley de Migraciones que apunta a agilizar los procesos de expulsión, incorporar controles biométricos, restringir beneficios sociales para personas en situación migratoria irregular y reforzar el intercambio de información entre organismos estatales.
Un hito logístico: el primer vuelo comercial completo de la historia
El tercer vuelo también marcó un precedente operativo. Por primera vez desde que se instaló el gobierno, se utilizó una aeronave comercial completa de una aerolínea privada exclusivamente para la ejecución de expulsiones, con escoltas de la PDI para cada uno de los 80 pasajeros. Cada persona deportada viajó acompañada por un agente policial que se aseguró de que descendiera del avión en su país de origen.
No hubo excepciones. No hubo recursos de amparo de último minuto que detuvieran el vuelo. El avión despegó, cumplió su ruta y regresó.
El efecto disuasivo: los ingresos irregulares ya caen con fuerza
Los vuelos de expulsión son la parte más visible del plan. Pero su efecto más importante es el que no se ve: la disuasión. En el primer mes de gobierno se registró un 33% más de expulsiones que en el mismo período de 2022, y entre el 11 de marzo y el 11 de abril de 2026, las denuncias por ingreso por paso no habilitado cayeron un 67,4% respecto del mismo tramo de 2022.
Los números validan la estrategia: cuando el Estado demuestra que las órdenes de expulsión se ejecutan, el ingreso irregular disminuye. No porque desaparezca el fenómeno migratorio, sino porque quienes planean cruzar de forma ilegal saben que ya no existe impunidad del otro lado de la frontera.
El cuarto vuelo ya está en preparación. Y la lista de órdenes pendientes sigue siendo larga.