Logo oficial del partido. Vicepresidente del PS anunciándolo en video. Convocatoria para distribuirlo el 13 de junio en todo Chile. Y cuando explotó la polémica, la presidenta dijo que «no lo autorizó», el video fue borrado y nadie supo nada. Bienvenidos a la democracia que practica el Partido Socialista.
El viernes 6 de junio, el vicepresidente del Partido Socialista Arturo Barrios grabó un video. En él, con entusiasmo, anunciaba el lanzamiento de una campaña de propaganda para el sábado 13 de junio. El material ya estaba listo. Era un panfleto con el logo oficial del PS. En él aparecía el Presidente de la República, José Antonio Kast, con la nariz alargada al estilo de Pinocho. Junto a la imagen, las palabras: «Kast miente. El PS te defiende de la megarreforma.»
El video fue publicado en las cuentas oficiales del PS en Instagram, X y Facebook. Estaba todo listo para la distribución masiva.
La viralización que nadie esperaba
En cuestión de horas, el panfleto se había viralizado en todo Chile. Pero no de la manera que el PS esperaba. La reacción en redes sociales no fue de adhesión a la causa del partido. Fue de indignación transversal. Desde el oficialismo, desde la centro-izquierda y, lo más revelador de todo, desde dentro del propio PS.
La respuesta del gobierno: «Se distancia de las reglas básicas del respeto»
El biministro Claudio Alvarado no tardó en responder. Y lo hizo sin estridencias, con una precisión que hace más daño que cualquier insulto:
«La crítica política es legítima y bienvenida. Utilizar la imagen presidencial para denostar, en publicaciones oficiales del PS, se distancia de las reglas básicas de respeto y del cuidado de las formas en la convivencia democrática. La trayectoria e historia del PS no merece desdibujarse en este tipo de publicaciones de propaganda liviana y en caricaturas.»
El biministro eligió el argumento más poderoso disponible: no apelar al enojo, sino a la historia. El PS es el partido de Salvador Allende, de Clodomiro Almeyda, de Camilo Escalona. Un partido que lleva décadas reivindicando la democracia como bandera propia. Y que el viernes imprimió un panfleto con el Presidente convertido en Pinocho.
El quiebre interno: cuando el PS se condena a sí mismo
Lo más revelador del episodio no fue la reacción del gobierno. Fue la reacción de los propios parlamentarios socialistas.
El jefe de bancada de los diputados socialistas, Raúl Leiva, fue categórico: «No comparto en caso alguno este panfleto donde se ridiculiza la figura del Presidente de la República.» Señaló además que el debate democrático debe alejarse de la descalificación personal para centrarse en la confrontación de ideas. «Soy crítico de estas formas y lo voy a ser siempre, sobre todo cuando provengan de mi propio partido.»
El diputado socialista Nelson Venegas afirmó que no comparte esta forma de hacer política y llamó a que las diferencias se enfrenten con información seria, discusión democrática y respeto institucional.
El jefe de bancada del propio partido que hizo el panfleto dice que no lo comparte. Los diputados del PS dicen que «no es la forma de hacer política.» Es el nivel de desorden interno que generó una pieza gráfica que alguien diseñó, el vicepresidente del partido anunció en video y nadie autorizó formalmente. Al parecer.
La explicación que no convence: «No lo autoricé»
La respuesta de la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, intentó cerrar el episodio lo más rápido posible. Lo que logró fue abrirlo más.
«El folleto: no autoricé la imagen y respetamos la institucionalidad de nuestro país, no será distribuido. Se lo hice saber ayer al ministro del Interior. Reconocemos el error», escribió en X.
El problema de esa declaración es que choca con los hechos verificables. El material fue presentado por el vicepresidente del partido, Arturo Barrios, quien convocó a una jornada de propaganda para el 13 de junio en ferias y espacios públicos de todo el país. El video de ese anuncio fue publicado en las cuentas oficiales del PS. Con el logo del partido. Con la presidenta mencionada en el mismo anuncio.
Tras las críticas, el Partido Socialista eliminó el video de sus redes sociales. Fuentes del partido señalaron que no manejaban una explicación sobre la eliminación. Además, indicaron que la mesa directiva no tendría la obligación de consultar ni autorizar este tipo de iniciativas con sus parlamentarios.
En otras palabras: el vicepresidente del partido puede anunciar una campaña de propaganda nacional con el logo oficial sin que la presidenta lo sepa. Y cuando sale mal, nadie sabe nada y nadie tiene la obligación de consultar nada.
El patrón que ya conocemos: el insulto primero, el arrepentimiento después
Este no es el primer episodio del tipo desde que comenzó el gobierno de Kast. En marzo, en el Congreso Ideológico del Frente Amplio, se desplegó un lienzo con el Presidente dibujado con cuernos de demonio. En abril, la ministra Lincolao fue retenida dos horas en la UACh. En mayo, el ministro Undurraga fue funado en La Pérgola de las Flores con burlas a su discapacidad. En junio, estudiantes de Solidaridad UC recibieron manotazos y amenazas por preferir el diálogo al paro.
Y ahora el PS imprime un panfleto con el Presidente de la República convertido en Pinocho. Con su logo oficial. Con su vicepresidente anunciándolo en video.
En todos y cada uno de esos episodios, el libreto que siguió la izquierda fue el mismo: el acto, la viralización, la condena tardía y la negación de responsabilidad. Nadie autorizó nada. Nadie es responsable de nada. Y al día siguiente, el mismo partido que «reconoció el error» sigue hablando de democracia, respeto institucional y convivencia.
La pregunta que Vodanovic no responde
La presidenta del PS cerró su declaración con un llamado: «Ojalá la derecha no se asile en un pretexto para insistir en la mala reforma, en los recortes y en la AC. Como dijo el Presidente en la Cuenta Pública, Chile se construye entre todos. Que así sea.»
Es una frase notable. El PS imprime un panfleto con el Presidente convertido en Pinocho, lo anuncia con su logo oficial, lo distribuye en sus redes sociales, y cuando la reacción es negativa, pide que la derecha no lo use como pretexto.
La pregunta que Vodanovic no responde es más simple: ¿por qué un partido con 130 años de historia, que se presenta como el guardián de la democracia y la institucionalidad, necesita imprimir panfletos que ridiculizan a la máxima autoridad del país para oponerse a una ley?
Si los argumentos son buenos, úsalos. Si los datos te dan la razón, preséntala. Si el proyecto tiene fallas, demuéstralas. No es tan difícil. A menos que los argumentos no alcancen y solo quede la caricatura.