La siguiente nota está basada en la columna «Los beneficios de hacer bien la pega», publicada por Patricio Navia, sociólogo y académico de la Universidad Diego Portales, en El Líbero el 21 de julio de 2026.
En política hay fenómenos que se repiten con una regularidad que casi podría llamarse científica. Uno de ellos es lo que en inglés se conoce como el efecto rally ‘round the flag — cerrar filas en torno al líder — y que describe la tendencia de la ciudadanía a apoyar a su presidente cuando el país enfrenta una crisis que lo pone a prueba. Patricio Navia, sociólogo y uno de los politólogos más rigurosos del país, lo analiza hoy en El Líbero en el contexto del megatemporal y de lo que puede significar para la aprobación de Kast.
Su conclusión es clara y está respaldada por décadas de evidencia comparada: cuando los gobiernos hacen bien la pega, la ideología deja de ser el factor determinante en la evaluación ciudadana. Y la gestión del gobierno de Kast frente al sistema frontal de esta semana, dice Navia, tiene todos los elementos para producir exactamente ese efecto.
El mecanismo que explica el alza en las encuestas
La Cadem del domingo ya midió una parte de ese fenómeno: Kast subió 3 puntos al 39% de aprobación, su primera alza en semanas, en una semana en que el 52% de los chilenos avaló la respuesta del gobierno ante la emergencia. Criteria también registró alza. Pero Navia va más allá de los números y explica por qué ocurre.
«Cuando la gente percibe que el gobierno hace bien su trabajo, disminuye el peso de los sesgos ideológicos en la aprobación presidencial», escribe el académico. Es un argumento con historia detrás. En Estados Unidos, los ataques del 11 de septiembre elevaron la aprobación de George W. Bush desde el 50% hasta el 90% en días. Durante la pandemia de Covid-19, los gobiernos que aparecieron más activos y decisivos en su respuesta inicial también vieron alzas significativas en sus respaldos. La ciudadanía que en condiciones normales evalúa desde sus convicciones ideológicas, en los momentos de crisis evalúa desde lo más básico: ¿el Estado está aquí?
Y el Estado de Kast estuvo. El Presidente canceló su agenda internacional, visitó el SHOA antes de que llegara el temporal, desplegó nueve autoridades en terreno simultáneamente, acuarteló al Ejército desde Copiapó hasta Puerto Montt, decretó Estado de Catástrofe para Coquimbo y el Huasco y estuvo personalmente en Penco, Tomé y el Maule el mismo día en que Chile se inundaba. «Aunque los daños sean cuantiosos y haya mucha gente pasándolo mal, si la gente ve al gobierno presente, con los pies en el barro, solucionando problemas y apoyando a los damnificados, la gente va a valorar positivamente su desempeño», señala Navia.
La doble vara de la oposición — analizada por un académico
Uno de los párrafos más significativos de la columna no habla del gobierno — habla de la oposición. Navia observa con una precisión que los propios actores de la política difícilmente admitirían en público: «Varios líderes de oposición han demostrado un apuro que nunca demostraron cuando el gobierno anterior debió enfrentar emergencias climáticas».
La frase tiene un referente concreto aunque el columnista no lo nombre explícitamente. Cuando los incendios del verano de 2024 arrasaron con Valparaíso y las regiones del sur bajo el gobierno de Boric, la respuesta de la entonces oposición de derecha fue medida y en general constructiva. Esta semana, con el temporal todavía activo, líderes municipales y parlamentarios de izquierda salieron a declarar que la gestión era una «vergüenza», que estaban «completamente solos» y que «no confiaban en que el Gobierno cuide bien a nuestra gente» — en algunos casos antes de que la realidad en terreno pudiera ser evaluada objetivamente.
El rol de la oposición, aclara Navia, es «destacar las cosas que el gobierno hace mal». Nadie se sorprende. Pero la asimetría en la velocidad y el tono con que cada sector cumple ese rol cuando está en la oposición es un dato político relevante que la ciudadanía menos ideologizada registra aunque no lo verbalice.
La advertencia: Boric también subió con los incendios
La columna de Navia es un análisis equilibrado que incluye una advertencia que el Ejecutivo haría bien en tomar en serio. El académico recuerda que «en el gobierno del Presidente Boric, los incendios veraniegos produjeron un efecto positivo de corto plazo que luego se transformó en un foco permanente de críticas por la lentitud e ineficiencia en la forma en que se implementaron los planes de reconstrucción».
Es el riesgo simétrico del efecto rally ‘round the flag: sube rápido cuando el gobierno parece estar a la altura, y baja igual de rápido si la promesa implícita de esa presencia no se traduce en resultados concretos en los meses siguientes. Coquimbo, Atacama, Valparaíso, Biobío — las regiones que ahora cuentan sus daños en quebradas desbordadas, puentes caídos y casas destruidas — son las mismas que evaluarán al gobierno en 6, 12 y 18 meses según lo que vean reconstruido.
Navia también hace una evaluación honesta de los cuatro meses de gobierno de Kast hasta ahora: menciona los errores evidentes en el nombramiento del primer gabinete, el temprano ajuste que ayudó a enmendar el rumbo, y los momentos en que el Presidente no midió bien sus palabras. No es una columna de propaganda: es un análisis que reconoce fortalezas y debilidades con igual honestidad.
Lo que viene y por qué esto importa
El columnista es lúcido sobre el contexto en que ocurre este momento. La economía está «casi en recesión». El empleo no levanta y normalmente empeora en invierno. La delincuencia sigue aterrorizando a los chilenos. Los criminales siguen asesinando a Carabineros — el cabo Cosme murió este fin de semana, baleado en el rostro por un prófugo que llevaba seis años libre. Nada de eso desaparece porque el gobierno haya estado presente en el temporal.
Pero hay algo que sí cambia, y Navia lo describe con precisión: «Cuando los gobiernos hacen bien la pega, hay incuestionables beneficios para la aprobación presidencial y, por consiguiente, para la capacidad del Ejecutivo de avanzar en su agenda».
Ese «por consiguiente» es la clave. Una aprobación más alta no es solo un número en una encuesta — es el capital político que le permite a un gobierno empujar legislación, resistir obstáculos institucionales como el Tribunal Constitucional y convencer a la ciudadanía de que los cambios que propone valen la pena. La semana en que el Senado despachó la Ley de Reconstrucción Nacional, el gobierno de Kast enfrentó además un temporal que le dio la oportunidad de demostrar, en vivo y en terreno, que su discurso sobre el Estado presente no es solo retórica.
Hacer bien la pega, concluye Navia, tiene beneficios. Esta semana, el gobierno de Kast los cobró.