Quiroz tenía razón: la economía chilena esquiva la recesión y crece 2,4% en junio, muy por sobre lo esperado

Durante buena parte de julio, la palabra «recesión» dominó el debate económico chileno. Tras cinco meses consecutivos de caídas en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) —la peor racha de inicio de año desde la crisis subprime de 2009—, la mayoría de los analistas privados daba por altamente probable que Chile entrara en una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída interanual del PIB. Ese escenario finalmente no se concretó: este lunes, el Banco Central confirmó que el Imacec de junio de 2026 creció 2,4% respecto al mismo mes de 2025, superando ampliamente las expectativas del mercado y cerrando la racha negativa.

Para dimensionar la magnitud de la sorpresa: los cálculos técnicos indicaban que bastaba con una expansión inferior a 2,2% anual para que se configurara la recesión técnica. El resultado de junio no solo evitó ese escenario, sino que lo hizo con un margen que superó incluso las proyecciones más optimistas del sector privado, que apuntaban a un rango de entre 1,2% y 2,0%.

«No hay visos de recesión»: cuando el Gobierno leyó bien la cancha

El resultado le da la razón a una apuesta que el propio Ejecutivo sostuvo con firmeza en medio de las señales más pesimistas del mercado. Semanas antes de conocerse el dato, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, había sido categórico en declaraciones a La Tercera: «no hay visos de recesión», sostuvo, en un momento en que buena parte de la banca de inversión y el mundo académico proyectaba lo contrario. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, reforzó ese pronóstico la noche del jueves previo a la publicación oficial, anticipando el resultado positivo. Las cifras sectoriales del INE, conocidas ese mismo viernes, ya habían empezado a darles la razón, y el propio Banco Central terminó de confirmarlo este lunes.

Los motores del rebote

El crecimiento de junio se explica principalmente por tres sectores. La minería fue el más determinante, con la producción de bienes registrando un alza anual de 3,9%, impulsada en particular por el cobre —el mismo sector que meses atrás había sido el principal lastre de la actividad, con una caída de 11,6% en mayo—. El comercio también tuvo un desempeño notable, con un aumento de 5,4% anual: todos sus componentes registraron resultados positivos, destacando el comercio mayorista por las ventas de maquinaria y equipos, el comercio minorista en vestuario y almacenes de comestibles, el comercio electrónico y un repunte en las ventas de vehículos. Los servicios, por su parte, crecieron 1,7% en el año.

Incluso el Imacec no minero, que excluye el efecto de la minería y suele usarse como termómetro de la actividad más «de a pie», mostró un incremento anual de 1,4%, señal de que la recuperación no dependió únicamente del cobre.

De cinco meses en rojo a un cierre de semestre con sorpresa

El contraste con lo que venía ocurriendo es notable. Entre enero y mayo, la economía chilena acumuló una caída promedio de 0,7% anual, con cinco meses consecutivos en terreno negativo —algo que no se veía desde hace 17 años— y un mayo particularmente duro, con una contracción de 0,9% arrastrada principalmente por el derrumbe de la producción minera y pesquera. En ese contexto, hasta hace apenas unas semanas, economistas de centros como el OCEC-UDP y el Instituto Libertad calificaban el escenario como «altamente probable» para una recesión técnica, y algunos académicos hablaban derechamente de que el país estaba «entrando en una fase recesiva».

El giro de junio revierte ese diagnóstico y entrega una señal de que la debilidad del primer semestre podría haber tocado piso.

Las señales para el segundo semestre

Con el fantasma de la recesión técnica despejado, la pregunta que se instala ahora es si este repunte marca el inicio de una recuperación sostenida. Las señales sectoriales conocidas días antes del Imacec ya apuntaban en esa dirección: el Índice de Producción Industrial de junio creció 1,3%, con la minería subiendo 6,0% y la producción de electricidad, gas y agua avanzando 2,4% —su mayor alza en 18 meses—, mientras que el comercio electrónico minorista se disparó 10,9%. Estos indicadores adelantados llevaron a que analistas del mercado ya proyectaran, antes de conocerse el dato oficial, un Imacec de junio «por sobre» las estimaciones más conservadoras del Banco Central.

De cara a lo que viene, el desafío del Gobierno será sostener esta recuperación en un contexto en que la inflación acumulada del año todavía se ubica en 2,8%, con una variación a doce meses de 4,3%, por sobre la meta de 3% del Banco Central. Aun así, el dato de junio entrega un argumento de peso para el equipo económico: en un semestre marcado por el pesimismo generalizado del mercado, el diagnóstico del Gobierno terminó siendo el acertado.

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