La Cámara de Diputadas y Diputados despachó este miércoles al Senado el proyecto de ley que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE), tras una votación en Sala que arrojó un resultado contundente: 111 votos a favor, 28 en contra y una abstención. La cifra representa un respaldo muy superior al que el proyecto había obtenido en sus etapas previas en comisiones, donde el margen de aprobación fue bastante más estrecho.
Qué propone la reforma, en simple
La iniciativa busca reemplazar el modelo actual —basado exclusivamente en la asignación aleatoria, popularmente conocida como «la tómbola»— por un sistema mixto que combina dos mecanismos complementarios: la Elección Mutua (EM) y la Asignación Aleatoria (AA), ambos operando bajo una misma plataforma administrada por el Ministerio de Educación. La Elección Mutua será de carácter voluntario y solo aplicará en establecimientos con más postulantes que cupos disponibles, permitiendo a esos colegios considerar criterios adicionales como el mérito académico o la cercanía territorial del estudiante. Donde no exista esa sobredemanda, la asignación seguirá funcionando mediante sorteo, tal como ocurre hoy.
«Volver a reconocer el mérito»: la valoración de la ministra
Tras conocerse el resultado, la ministra de Educación, María Paz Arzola, celebró el avance legislativo en un punto de prensa: «estamos muy contentos porque hoy hemos avanzado con un proyecto de ley muy importante para nuestro gobierno. Hemos tenido un gran respaldo para modificar el sistema de admisión que lleva 10 años», señaló. La ministra fue enfática en explicar el problema que buscan resolver: «10 años en que hemos conocido diversos testimonios de personas de postulantes a quienes no se les ha reconocido el mérito de proyectos educativos, que se han visto debilitados por no poder tener un sistema o un proceso de admisión que sea coherente con ese proyecto». Y agregó: «hoy día estamos avanzando en revertir esa situación, en volver a reconocer el mérito y en reducir el peso que está teniendo el azar en la asignación de las vacantes del sistema educativo».
«Chao tómbola»: la frase que resume el ánimo oficialista
El diputado Sergio Bobadilla (UDI), presidente de la Comisión de Educación y uno de los principales impulsores históricos de esta reforma, calificó la jornada como un hito. Bobadilla salió al paso de quienes intentan restarle relevancia al resultado: «quienes tratan de bajar los decibeles, por decir de alguna forma, que aquí ha sido una mayoría circunstancial. No, señores, ha sido una mayoría abrumadora, transversal, 111 diputados de 155 han votado favorablemente y esto refleja que es una demanda de la inmensa mayoría de los chilenos», sostuvo. El parlamentario cerró su intervención con una frase que ya circula con fuerza: «por tanto, reitero, chao tómbola y libertad para elegir la educación de nuestros hijos».
El diputado añadió que se trata de «un gran día para muchas familias chilenas que han esperado por años que se les restituya el derecho preferente que siempre deben tener para elegir la educación de sus hijos», y remarcó que el sistema actual «ignoró» el esfuerzo de estudiantes y familias.
Un problema medido en cifras
El diagnóstico detrás de la reforma se apoya en datos concretos del propio Ministerio de Educación. Actualmente, un 68% de los estudiantes de 1° medio son asignados a sus colegios mediante sorteo puro, sin que se considere mérito académico, cercanía territorial ni ningún otro criterio de las familias. Ese dato ha sido el argumento central del Gobierno para justificar la necesidad de introducir mecanismos que reconozcan el esfuerzo estudiantil dentro del proceso de admisión.
Los resguardos para no dejar a nadie fuera
Pese al carácter más flexible que introduce la Elección Mutua, el proyecto mantiene garantías de equidad. Los establecimientos que adopten este mecanismo deberán reservar, en cada curso, al menos un 20% de sus cupos para estudiantes prioritarios y un 10% para alumnos con discapacidad o necesidades educativas especiales permanentes, además de mayores resguardos para las entrevistas informativas que puedan realizarse durante el proceso.
El camino recorrido hasta hoy
La reforma llega a este punto tras un proceso legislativo que se extendió por semanas. Fue aprobada en general por la Comisión de Educación con 9 votos a favor, 3 en contra y una abstención, y posteriormente respaldada en particular por la Comisión de Hacienda con 10 votos a favor y solo 2 en contra, instancia en la que además se detalló que su implementación tendrá un costo aproximado de $285 millones para el desarrollo de la plataforma tecnológica necesaria.
Lo que viene
Con el proyecto ya despachado a su segundo trámite constitucional, la discusión se traslada ahora al Senado, donde el Ejecutivo espera mantener el mismo nivel de respaldo transversal logrado en la Cámara para concretar la modificación al sistema de admisión escolar. De aprobarse también en la Cámara Alta, la reforma se convertiría en uno de los cambios más relevantes en materia de educación pública impulsados por el Gobierno de José Antonio Kast, revirtiendo parcialmente uno de los pilares del sistema heredado del segundo gobierno de Michelle Bachelet.