Basado en la columna «Llegó la hora de la política», de Pepe Auth, publicada en Ex-Ante.
El analista y ex parlamentario Pepe Auth publicó esta semana en Ex-Ante una columna que da en el blanco de lo que vive el gobierno de José Antonio Kast a poco más de dos meses de haber asumido. Su diagnóstico es claro y, en varios aspectos, incómodo: el gobierno arrancó con errores de conformación de equipo, y el cambio de gabinete del martes fue una corrección necesaria y oportuna.
Auth no escatima en reconocer los méritos del ajuste. Lo califica como una demostración de capacidad de decisión, destacando que no es fácil decirle a personas de confianza, con quienes se construyeron lazos, que ya no sirven al gobierno en el ejercicio de sus responsabilidades. En ese sentido, el analista ve en Kast a un presidente capaz de reconocer errores y corregir el rumbo sin esperar a que sea demasiado tarde.
El punto más sensible de la columna es la seguridad. Auth recuerda que fue precisamente ese tema —la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el control migratorio— el que llevó a Kast a La Moneda. Esa fue su promesa más potente y la razón más determinante de su triunfo. Por eso, sostiene, mantener una ministra de Seguridad con una de las peores evaluaciones del gabinete era una amenaza directa a la línea de flotación del gobierno.
El reemplazo de Mara Sedini por Claudio Alvarado como vocero también es valorado. Auth señala que con este cambio se termina con una anomalía inédita: por primera vez en la historia reciente, la persona encargada de comunicar estaba completamente alejada del núcleo donde se toman las decisiones. Ahora, dice el analista, la vocería queda en manos de alguien que sí estará en la sala cuando se resuelva lo importante.
Con todo, Auth deja una advertencia sobre la mesa: el presidente Kast sigue resistiendo la idea de mirar más allá de su círculo más cercano para reclutar cuadros con experiencia del mundo de Chile Vamos y los gobiernos de Piñera. Ese sigue siendo, a su juicio, el desafío pendiente si se quiere gobernar con solidez de cara a los próximos años.
La conclusión del analista es contundente: este ajuste es una buena decisión, llega a tiempo y evita un naufragio inminente.