900 casos y 200 muertos. La OMS en emergencia internacional. Un municipio español que dijo basta. Y Chile que llegaba a jugar sin saber que su rival venía de una zona de crisis sanitaria sin precedentes. El partido del 9 de junio en Cádiz no se jugará. Y la razón es tan grave que nadie puede discutirla.
La Selección Chilena tenía todo planificado para su doble fecha FIFA de junio. El sábado 6 contra Portugal en Lisboa, con Cristiano Ronaldo y el orgullo de sacar algo bueno tras el 4-1 ante Nueva Zelanda. El martes 9 contra República Democrática del Congo en La Línea de la Concepción, Cádiz, como ensayo final antes de que el mundo se concentre en el Mundial.
Ese segundo partido ya no existirá. Y la razón no tiene nada que ver con el fútbol.
El brote que lo cambió todo: ébola en República Democrática del Congo
Todo comenzó semanas antes del partido, cuando la situación sanitaria en la República Democrática del Congo empezó a escalar a niveles de alarma internacional.
El gobierno de República Democrática del Congo elevó a más de 670 los casos sospechosos y a 160 las muertes sospechosas a causa del brote de ébola en la provincia de Ituri. Las cifras siguieron subiendo. En los últimos reportes, se confirmaron más de 900 casos de contagio y alrededor de 200 personas fallecidas. Incluso, otros países ya cuentan con personas contagiadas, como Uganda, que informó de siete casos y una persona fallecida.
La magnitud del brote llevó a la máxima autoridad sanitaria del mundo a intervenir. Ante esa situación, la OMS declaró la Emergencia de Salud Pública Internacional.
Para la selección congoleña, el impacto fue inmediato. La selección congoleña de fútbol canceló sus entrenamientos de preparación para el Mundial 2026 en la capital, Kinsasa, para trasladarlos a Bélgica. Los jugadores dejaron su país para prepararse en Europa, alejándose de la zona de riesgo. Pero eso no fue suficiente para calmar las alarmas en España.
El alcalde que dijo no: Juan Franco pone a La Roja en el centro de una crisis sanitaria
Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción, en la provincia de Cádiz, anunció que si no recibía respuesta a las peticiones formuladas a instituciones sanitarias sobre las garantías para la celebración del partido, dictaría un decreto no autorizando la celebración del encuentro.
El ultimátum fue claro y con plazo definido. La autoridad explicó que realizaron gestiones con Sanidad Exterior para que certifiquen la inexistencia de riesgos para la salud de la comunidad, atendiendo a la situación sanitaria por la que atraviesa actualmente la nación africana.
El mensaje de la alcaldía fue categórico: en caso de no obtener comunicación al respecto, el municipio «no autorizará a que el partido se celebre» en su territorio.
El gobierno español, por su parte, había intentado calmar las aguas semanas antes. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, aseguró que se adoptarían «todas las medidas necesarias» para garantizar que no existiera «ni un ápice de inseguridad» durante el partido. Pero las garantías no llegaron en el plazo exigido. Y el alcalde cumplió su amenaza.
¿Qué pasa ahora con La Roja?
El impacto para la Selección Chilena es concreto. Pierde uno de sus dos únicos partidos de preparación en esta fecha FIFA. Un partido que, aunque no tiene valor en la clasificatoria, tenía el propósito de darle rodaje a jugadores nuevos como el chileno-suizo Nils Reichmuth, probar variantes tácticas y llegar en forma al proceso hacia el Mundial 2030.
El compromiso que abría los juegos de la fecha FIFA para el equipo de Nicolás Córdova iba a ser ante Portugal, una de las escuadras candidatas para el Mundial 2026 con figuras de la talla de Cristiano Ronaldo, partido que asomaba como una vitrina de máxima exigencia para evaluar alternativas en el plantel.
Ese partido, Portugal vs Chile el sábado 6 de junio en Lisboa, sigue en pie. Será el único test disponible para la selección nacional en esta ventana.
La ANFP trabaja a contrarreloj para encontrar un rival alternativo que ocupe el lugar del Congo el 9 de junio, pero las opciones son limitadas a tan pocos días del inicio del Mundial, cuando la mayoría de las selecciones ya tiene su agenda definida.
El ébola en contexto: por qué la preocupación es legítima
Para quienes no están familiarizados con el virus del ébola, vale la pena entender por qué la reacción de las autoridades españolas fue tan contundente.
El ébola es una enfermedad viral grave con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 90% en algunos brotes si no se trata a tiempo. Se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas. No se transmite por el aire, lo que significa que el riesgo en un estadio de fútbol es significativamente menor que en un entorno hospitalario.
Sin embargo, la OMS declaró emergencia sanitaria internacional precisamente porque el brote en la provincia de Ituri ha mostrado signos de expansión más allá de las zonas inicialmente afectadas, llegando ya a Uganda. Y cuando hay expansión geográfica de un brote de ébola, la comunidad internacional actúa con máxima precaución.
Los jugadores congoleños llevan semanas entrenando en Bélgica, lejos de la zona de riesgo. Las autoridades sanitarias españolas reconocen que el riesgo real de contagio en el contexto del partido es bajo. Pero en un escenario de emergencia sanitaria internacional, «bajo» no es lo mismo que «cero». Y Juan Franco decidió no asumir ese riesgo con su comunidad.
La agenda de La Roja: solo queda Portugal
Con el Congo fuera del calendario, la Selección Chilena tiene un único partido confirmado en esta fecha FIFA:
Sábado 6 de junio — 13:45 hrs. de Chile, Estadio Nacional do Jamor, Oeiras (Lisboa). Chile vs. Portugal
La Roja llega al partido más importante de su preparación en el peor momento anímico de los últimos años: sin Mundial, con el 4-1 ante Nueva Zelanda reciente y ahora sin el partido que debía servir de segundo ensayo.
Para Nicolás Córdova, el técnico que tiene el difícil trabajo de mantener vivo un proceso sin la zanahoria del Mundial, el partido ante Portugal se convierte en mucho más que un amistoso. Es la única oportunidad de responder, aunque sea ante una audiencia que ya mirará principalmente hacia Estados Unidos, México y Canadá.