La primera gran prueba, y un resultado que no la favorece
La carrera de Michelle Bachelet por convertirse en la próxima secretaria general de las Naciones Unidas sufrió este jueves un traspié significativo. En la primera votación de sondeo —conocida como straw poll— realizada de manera reservada por el Consejo de Seguridad de la ONU, la expresidenta chilena quedó en el cuarto lugar de siete candidaturas, según la reconstrucción de resultados publicada por el medio especializado PassBlue y confirmada parcialmente por fuentes diplomáticas a la agencia EFE.
El mecanismo consiste en que los 15 integrantes del Consejo de Seguridad reciben una papeleta con los nombres de los candidatos y deben marcar, para cada uno, una de tres opciones: «podría apoyar», «desaconsejo» o «sin opinión». Según los datos reconstruidos por PassBlue, Bachelet obtuvo seis votos de aliento, cinco de desaliento y cuatro sin opinión, un resultado que la deja fuera del podio de las tres candidaturas mejor posicionadas.
Quién lidera y quién la supera
La costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Unctad, se posicionó como clara favorita con diez votos de aliento, apenas uno de desaliento y cuatro sin opinión. En segundo lugar quedó la excanciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, con nueve apoyos, dos rechazos y cuatro indefiniciones. El tercer puesto —que sorprendió a varios analistas consultados por EFE, que lo daban como favorito— fue para el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, con siete votos de aliento, dos de desaliento y seis sin opinión.
Bachelet quedó inmediatamente detrás de ese trío. Bajo ella se ubicaron el expresidente de Senegal, Macky Sall, y la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, esta última con cinco apoyos, dos rechazos y ocho votos sin opinión. En el último lugar quedó el candidato ugandés Olara Otunnu, quien inscribió su postulación en las últimas horas previas a la votación.
La incomodidad de fondo
Más allá del resultado numérico, el dato que más resuena en clave política nacional es otro: la candidatura de Bachelet se mantiene en carrera pese a que el Gobierno de Chile retiró este año su respaldo oficial. La postulación sigue viva únicamente gracias al patrocinio de Brasil y México, países que conservaron la nominación presentada originalmente junto a Chile. En otras palabras, la propia expresidenta compite por el máximo cargo de la ONU sin el apoyo formal de su país de origen, sostenida exclusivamente por auspicios extranjeros.
Ese antecedente le agrega un componente adicional a la lectura del sondeo: un resultado débil no solo golpea las aspiraciones personales de Bachelet, sino que además parece confirmar la evaluación que el propio Ejecutivo chileno ya había hecho al retirarle su respaldo, cuestionando la viabilidad real de la candidatura.
Por qué esta votación no es vinculante, pero sí importa
La votación de este jueves no define al próximo secretario general —ese nombramiento corresponde a la Asamblea General, previa recomendación del Consejo de Seguridad— pero funciona como un termómetro clave del proceso. Para que el Consejo proponga formalmente un nombre, ese candidato deberá reunir al menos nueve apoyos y ningún veto de las cinco potencias con derecho a veto: Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido, que emiten su opinión en una papeleta de color rojo, distinta de la blanca que usan los diez miembros no permanentes del Consejo. Un solo voto en contra de alguna de esas cinco potencias bastaría para terminar con la candidatura de cualquier aspirante, sin importar cuánto apoyo acumule en las rondas de sondeo.
El actual secretario general, António Guterres, concluye su mandato el 31 de diciembre de 2026, y se espera que en las próximas semanas el Consejo de Seguridad realice nuevas rondas de consultas reservadas hasta lograr consensuar un nombre.
Un dato adicional: la carrera por ser la primera mujer al mando
El resultado también se cruza con un debate más amplio dentro de la propia ONU: la creciente demanda —tras 80 años de historia del organismo sin que una mujer haya ocupado el cargo— de que la próxima Secretaría General recaiga en una mujer, sumado a la norma no escrita de rotación regional que en este ciclo favorecería a un candidato de América Latina y el Caribe. El liderazgo de Grynspan y Rodrigues-Birkett en este primer sondeo coincide, precisamente, con ambos criterios.
Lo que viene
Con este primer resultado en mano, la campaña de Bachelet enfrenta ahora el desafío de revertir una posición que la deja relegada al cuarto lugar, en un proceso donde —a diferencia de ella— sus principales competidoras cuentan con el respaldo explícito de sus respectivos gobiernos de origen. Las próximas rondas de sondeo, y particularmente la eventual postura de las cinco potencias con derecho a veto, serán determinantes para saber si la candidatura chilena —sostenida hoy solo por Brasil y México— logra sostenerse en el tiempo.