El canciller Francisco Pérez Mackenna enfrentó este lunes la primera interpelación a un ministro de Relaciones Exteriores en la historia de Chile, y también la primera dirigida a un integrante del gabinete del Presidente José Antonio Kast. Tras más de tres horas de sesión en la Cámara de Diputados, el balance transversal —incluso en medios críticos del Gobierno— fue que el canciller resistió sin ceder terreno y que la ofensiva opositora no logró su objetivo.
Trece preguntas, ningún flanco abierto
La interpelación, encabezada por el diputado socialista Nelson Venegas, había sido aprobada el 8 de septiembre por 57 votos a favor, 49 en contra y una abstención, y contemplaba un cuestionario de trece materias: la relación con Estados Unidos, los aranceles del 12,5% impuestos por Washington, la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, la disputa con Argentina por el Estrecho de Magallanes y el retiro del país del Movimiento de Países No Alineados, entre otras.
Pérez Mackenna defendió cada uno de los puntos sin modificar las definiciones de La Moneda. Sobre el Escudo de las Américas, precisó que se trata de una declaración y no de un tratado internacional. Sobre Magallanes, sostuvo que Chile ejerce soberanía plena en virtud de los tratados de 1881 y 1984. Ante los cuestionamientos, el canciller afirmó: «pueden estar muy tranquilos, aquí hay total soberanía de Chile».
El momento más tenso: el pedido de renuncia
El cruce más duro llegó al cierre de la sesión, cuando Venegas emplazó directamente al canciller a dejar el cargo. Pérez Mackenna respondió sin dudar: «No renuncio porque usted no es el Presidente de la República». Parlamentarios de ambos sectores coincidieron en que ese intercambio marcó el quiebre a favor del canciller.
El oficialismo cierra filas
Uno de los efectos más claros de la jornada fue el respaldo unánime de los partidos de Gobierno. El diputado Diego Schalper (RN) fue categórico: «El gran ganador de esta interpelación es el canciller Francisco Pérez Mackenna». Otros parlamentarios oficialistas calificaron la instancia como un ejercicio de desgaste sin sustento, mientras que incluso sectores de la propia oposición reconocieron que la ofensiva no logró el resultado que buscaban.
Una votación que no define nada
Es importante precisar: la interpelación es una facultad fiscalizadora de la Cámara, no una instancia que decida la continuidad del canciller. La única votación registrada durante la sesión del lunes —sobre la entrega de antecedentes de ciertos temas puntuales— fue aprobada por 66 votos a favor, 72 en contra y una abstención, resultado que de todos modos bastó para su aprobación porque el reglamento solo exige un tercio de la Sala.
Con este desenlace, el Gobierno de Kast supera su primera gran prueba de fiscalización parlamentaria sin bajas en el gabinete y con un canciller que, lejos de debilitarse, terminó la jornada con el respaldo reforzado de su sector.