Así cambió la percepción ciudadana sobre la delincuencia bajo el Gobierno de Kast

La última encuesta Plaza Pública de Cadem, correspondiente a la segunda quincena de agosto de 2026, confirmó lo que ya se venía perfilando desde mayo: la percepción ciudadana sobre el aumento de la delincuencia en Chile registra su nivel más bajo desde que la encuestadora comenzó a medir este indicador, en 2014. Según el sondeo, solo un 40% de los consultados cree que la delincuencia ha aumentado, una caída de 7 puntos respecto de la misma medición de mayo (47%) y un desplome de 45 puntos respecto del peak histórico de la serie, el 85% registrado en distintas mediciones entre 2016 y 2024.

Una caída sostenida en solo cuatro meses

El quiebre de tendencia se puede observar con claridad al revisar la serie completa. Durante más de una década, entre 2014 y comienzos de 2026, la cifra de personas que percibía un aumento de la delincuencia se mantuvo sistemáticamente entre 72% y 89%, con apenas variaciones menores de un año a otro. Recién en la medición de mayo de este año esa cifra cayó de forma abrupta a 47%, un desplome que la propia Cadem calificó en su momento como «la baja más importante desde 2014». Cuatro meses después, en agosto, la cifra volvió a caer, esta vez a 40%.

El otro dato que cuenta la misma historia: «ha disminuido» se duplica

Tan relevante como la caída del «ha aumentado» es el comportamiento del extremo opuesto de la medición. Durante toda la serie histórica, el porcentaje de personas que consideraba que la delincuencia había disminuido nunca superó el 6%, manteniéndose casi siempre entre 1% y 3%. En mayo de 2026 esa cifra ya había subido a 6%, y en la medición de agosto se disparó a 13%, más que duplicando el registro anterior y marcando, con amplio margen, el nivel más alto de toda la serie desde 2014.

Lo que aún no cambia: el miedo persiste

Pese al giro en la percepción sobre la tendencia de la delincuencia, el temor personal a ser víctima de un delito se mantiene en niveles altos. Un 73% de los encuestados en agosto declaró sentir miedo de sufrir un delito, cifra que en mayo se ubicaba en 70%. Los delitos que generan mayor preocupación son el portonazo (40%), el robo con violencia (35%) y el robo en la vivienda (31%). Además, un 54% de los consultados considera que la delincuencia es actualmente más violenta, aunque esta cifra también muestra una fuerte moderación respecto de meses anteriores: en mayo, un 59% sostenía esa misma percepción, con una caída de 30 puntos respecto de agosto de 2024.

El crimen organizado, como preocupación central

La encuesta de agosto también confirma que la agenda de seguridad sigue dominada por el crimen organizado como fenómeno central. Siete de cada diez personas considera que el principal problema del país es «el crimen organizado, como narcotráfico, sicariatos, secuestros o bandas extranjeras». En la medición de mayo, un 67% de los encuestados creía que el Estado estaba siendo sobrepasado por la delincuencia y un 78% identificaba al crimen organizado como el principal problema del país, cifras que confirman que, pese a la mejora en la percepción de tendencia, la ciudadanía sigue viendo la seguridad como un desafío de primer orden.

Un cambio metodológico que conviene precisar

Es importante señalar, para la correcta interpretación de la serie histórica, que la pregunta de Cadem ha variado su formulación a lo largo de los años. Hasta marzo de 2023 se preguntaba por la percepción «en el último año», desde marzo de 2023 se consultó por «los últimos 3 meses», y desde mayo de 2026 la ventana de referencia pasó a ser de «los últimos 2 o 6 meses» según la medición. Este ajuste metodológico no invalida la magnitud del cambio —que es consistente y sostenido en las últimas dos mediciones—, pero conviene tenerlo presente al comparar cifras de períodos con preguntas formuladas de manera distinta.

Una mejora que no siempre se ha traducido en aprobación política

Vale la pena recordar que, en la medición de mayo, distintos análisis —incluidos algunos de tono crítico hacia el Gobierno— señalaron que esta caída en la percepción de delincuencia no se había traducido de inmediato en un repunte de la aprobación presidencial, que en ese momento se ubicaba en 39%. Esa desconexión entre los indicadores sectoriales de seguridad y la evaluación política general fue interpretada en su momento como una señal de que la ciudadanía evaluaba al Gobierno también por otros factores, más allá de los resultados específicos en seguridad. Sin embargo, mediciones más recientes de Cadem —ya revisadas en coberturas anteriores de este medio— muestran que la aprobación presidencial ha retomado una tendencia al alza en las últimas semanas, en paralelo a la consolidación de esta mejora en percepción de seguridad.

Lo que viene

Con la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) recién comenzando su tramitación legislativa y la reforma constitucional en materia de seguridad ya en el Senado, el desafío para el Gobierno será sostener esta tendencia de mejora en las próximas mediciones, en un contexto donde el temor ciudadano y la preocupación por el crimen organizado se mantienen como los principales desafíos pendientes, pese al histórico giro registrado en la percepción sobre la tendencia general de la delincuencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *