La columna que desarma el falso «Mea Culpa» de Boric y expone lo que dejó fuera

Basado en la columna ¿Mea culpa? de Jaime Jankelevich publicada en El Líbero.

Una autocrítica que, para el autor, no es tal

El columnista Jaime Jankelevich cuestiona en El Líbero el verdadero alcance de la autocrítica que el expresidente Gabriel Boric realizó durante el lanzamiento del libro «La Resaca», de Eugenio Tironi, actividad en la que el propio Boric había anticipado que hablaría casi una hora, aclarando de antemano que no defendería su gobierno ni haría «cuña» política. Para el autor, calificar de autocrítica el reconocimiento de errores puntuales —el diseño de su primer gabinete, los retiros de fondos previsionales, el uso de las acusaciones constitucionales y la falta de una postura propia frente a la Convención Constitucional— resulta insostenible si se compara con la magnitud de los temas que, a su juicio, quedaron completamente fuera del discurso.

Lo que, según la columna, debió estar en el centro del mea culpa

El primer gran ausente, plantea Jankelevich, es el desempleo: cerca de un millón de chilenos sin trabajo, con una tasa de 9,4%, a los que se suman 2,5 millones de personas en la informalidad laboral. El autor también apunta a la caída de 0,5% del PIB registrada en el último trimestre de su gobierno, que —según su cálculo— representó para el país una pérdida cercana a los $518.000 millones, además del incumplimiento de la regla fiscal y el estancamiento económico general.

El caso Dominga como símbolo de una promesa incumplida

Uno de los puntos más específicos de la columna es la referencia al proyecto minero Dominga, en la Región de Coquimbo. Según recuerda el autor, Boric había prometido que su gobierno no aprobaría esa iniciativa, una decisión que —sostiene la columna— impidió que 30 mil personas de esa región accedieran a empleo, en momentos en que la zona registra hoy 39.560 cesantes. Para Jankelevich, este episodio ejemplifica lo que llama «permisología», entendida como la paralización de inversiones millonarias durante la administración saliente.

Salud, educación y deuda estudiantil: otros silencios señalados

La columna suma a la lista de omisiones las listas de espera en salud, la situación de la educación pública, los episodios de violencia conocidos como «overoles blancos», y el aumento de morosos del Crédito con Aval del Estado (CAE), que —según cifras citadas por el autor— creció en 175 mil casos solo durante los dos primeros años de su gobierno.

El frente internacional y los casos de corrupción

En el plano internacional, Jankelevich recuerda que Boric no se refirió a episodios como sus críticas al presidente Donald Trump —a quien calificó de mentiroso ante la ONU— ni al desaire protocolar al embajador de Israel, a quien no habría recibido para la presentación de sus cartas credenciales, situación que el autor describe como generadora de consecuencias negativas para el país. Tampoco habría mencionado, según la columna, los escándalos de corrupción de su administración, los problemas de la reconstrucción en la Región de Valparaíso, ni el caso del exsubsecretario Manuel Monsalve.

La contradicción sobre la violencia y los indultos

Uno de los señalamientos más directos de la columna apunta a una contradicción puntual. Boric habría sostenido que durante el estallido social no validó la violencia ni la quema de estaciones de Metro, pese a que, según recuerda el autor, el propio exmandatario le gritó «¡fuera!» a los militares desplegados en Plaza Baquedano en ese período. Jankelevich suma a este punto el otorgamiento de un indulto a una persona condenada y las posteriores críticas de Boric a un fallo judicial relacionado con ese mismo indultado, episodio que derivó en un reproche formal de la Corte Suprema.

El nudo de la seguridad: «no nos creyeron»

Sobre seguridad, la columna recoge que Boric evitó entrar en detalle, limitándose a señalar que la discusión bajo la entonces ministra Carolina Tohá había sido adecuada, aunque —en sus propias palabras citadas por el autor— «no nos creyeron». Jankelevich cuestiona la coherencia de ese planteamiento, recordando que la propia Tohá calificó en su momento a la Ley Nain-Retamal como una norma de «gatillo fácil», la misma que hoy el Partido Comunista busca derogar, mientras ese partido y el Frente Amplio ya adelantaron su rechazo a extender la legítima defensa a policías en calidad de franco.

La lectura de fondo: una vitrina hacia 2030

La conclusión central de la columna es que la verdadera motivación detrás de la extensa intervención de Boric no habría sido la autocrítica genuina, sino el inicio de un posicionamiento hacia una eventual candidatura presidencial en 2030, buscando situarse como el líder de la izquierda chilena. El autor identifica ese objetivo especialmente en la reflexión final del expresidente sobre el capitalismo y sobre lo que describió como alianzas entre «tecnooligarquías» y expresiones de «ultraderecha», un lenguaje que, según Jankelevich, resulta característico del relato que hoy circula en ese sector político. La columna cierra con un veredicto tajante sobre la pregunta que le da título: no, no fue un mea culpa.

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