«Me robaron todo, hoy estoy en cero»: la millonaria estafa que denunció «Lindorfo» en su propia empresa

El veterinario y conocido rostro de televisión Sebastián Jiménez, más conocido como «Lindorfo», denunció públicamente haber sido víctima de una millonaria estafa al interior de su propia empresa, SocialAst, dedicada a servicios de asistencia veterinaria, con una pérdida que él mismo cifra en más de $400 millones.

El mecanismo del presunto fraude

Según el relato del propio Jiménez, entregado en distintos medios, los principales apuntados son su entonces jefa de finanzas, Jimena Aracena, y la pareja de esta, Cristián Bravo, contador externo de la empresa. De acuerdo con la denuncia, ambos habrían diseñado un mecanismo que consistía en realizar transferencias bancarias que simulaban pagos legítimos a proveedores reales de la empresa. Los registros contenían los nombres correctos de las compañías proveedoras, pero los RUT bancarios asociados correspondían en realidad a personas cercanas a Aracena, quienes terminaban recibiendo el dinero.

Cómo se destapó todo

Durante meses, distintos proveedores comenzaron a reclamar por pagos que nunca llegaron, pese a que en los registros internos de SocialAst figuraban como realizados. «Le decía: ‘¿Jimena, qué pasa con estas facturas? Me dicen que no está el depósito’. Ella decía: ‘Sí está, te mando el pantallazo'», relató Jiménez. «Los veterinarios me llamaban a mí para decirme que no les habían pagado… yo estaba vuelto loco», agregó en «Mucho Gusto».

El quiebre definitivo llegó la noche del 31 de diciembre de 2025, a las 21:30 horas, cuando Jiménez llamó a un proveedor para preguntarle por un pago específico que la empresa había registrado. La respuesta lo dejó helado: «No, este no es mi RUT», le dijo el proveedor. «Y yo me puse pálido, blanco», recordó el veterinario. A partir de ahí, comenzó a revisar personalmente todos los movimientos financieros de la compañía. «Empezamos a investigar y había traspasos de dinero para todos lados. La cantidad de plata que se defraudó fue más de $400 millones», afirmó.

El impacto: «hoy estoy en cero»

Las consecuencias para Jiménez han sido devastadoras, tanto para la empresa como para sus finanzas personales. SocialAst, que llegó a trabajar con más de 180 proveedores, fue perdiendo esa red de colaboradores debido a las constantes fallas en los pagos. «Me robaron todo lo que había, hoy yo estoy en cero», reconoció el veterinario, quien además reveló que ha debido postergar los pagos de los colegios de sus hijos producto de la situación. «He pasado por cinco meses muy difíciles. Esto explotó en diciembre, más o menos. Había algunos indicios raros antes», relató.

Un antecedente que compromete a los acusados

Jiménez entregó un dato adicional que refuerza su versión. Según explicó, Aracena y Bravo ya enfrentaban previamente otra querella similar, presentada por una empresa llamada Sabor Peruano. «Todavía no son condenados, pero ya están formalizados, tienen medidas cautelares», precisó el veterinario, quien ya presentó su propia querella por el caso y aseguró que llegará «hasta el final» con las acciones legales correspondientes. «Esto no se puede permitir… que no le pase a nadie más», cerró.

No es la primera vez que lo estafan

Este no es el primer episodio de este tipo que enfrenta Jiménez en su carrera. Hacia 2010, el entonces animador había invertido, junto a otros tres socios, en un proyecto de cadena de tiendas de mascotas, llegando a abrir cinco locales antes de que el gerente general de ese negocio los estafara a todos. «Alcancé a abrir cinco tiendas y el gerente general nos estafó a todos. Me gasté toda la plata que tenía ahorrada de Mega», había contado en su momento en «La Divina Comida». En esa ocasión, las cuatro víctimas habrían perdido en conjunto cerca de $380 millones, un golpe que coincidió además con el término de su programa en Canal 13: «Pasé de estar arriba a estar abajo en un mes y medio», recordó entonces.

Por qué decidió hacerlo público

Consultado sobre su decisión de exponer el caso en televisión y redes sociales, Jiménez fue enfático en que su motivación va más allá de su propio caso. Busca que la situación sirva de advertencia para otros emprendedores que puedan estar en una posición similar de confianza excesiva hacia quienes administran las finanzas de sus empresas.

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