La Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía Regional Metropolitana Sur desarticularon este lunes, en el marco de la «Operación Sintonía 1533», la primera célula del Primer Comando de la Capital (PCC) detectada en Chile: la organización criminal más grande y peligrosa de Brasil, con presencia en decenas de países. El operativo, resultado de más de dos años de investigación, dejó 20 personas detenidas, la mayoría de ellas ya cumpliendo condena en cárceles chilenas.
Un golpe preventivo, no una reacción tardía
El prefecto inspector Erick Menay, jefe nacional contra el Crimen Organizado de la PDI, calificó el procedimiento como «histórico», destacando que permitió «detectar de una manera anticipada las maniobras de reclutamiento, de iniciación y de bautizo que estaba gestionando el Primer Comando de la Capital de Brasil». El fiscal regional Héctor Barros fue más allá y trazó el paralelo con otro caso que marcó a Chile: «Quizás si no nos hubiésemos percatado de esto ahora habríamos tenido un nuevo flagelo, como nos ocurrió con el Tren de Aragua». Agregó que la decisión fue «operar antes que estas estructuras se asienten en el país y que ya no sean controlables por los organismos de seguridad pública».
Cooperación internacional y trabajo de inteligencia
La investigación se originó en 2022, a partir de información de la Policía Federal de Brasil. Teléfonos incautados en cárceles de São Paulo revelaron contactos con personas en Chile que estaban siendo «fichadas» para integrarse a la organización. El caso también contó con cooperación de la DEA. El subprefecto Pablo Godoy, jefe de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana Sur (Briant) de la PDI, explicó que el PCC recluta a «sujetos que ya tienen muchos antecedentes policiales» y que operaba en Chile en tráfico de drogas, robo a transportes de valores y ataques a entidades bancarias.
En los allanamientos —realizados en nueve recintos penitenciarios, desde Arica a Lebu, y en 24 domicilios, con la colaboración de Gendarmería— se incautaron más de tres kilos de cocaína, dinero en efectivo y cinco armas de fuego, incluyendo munición de grueso calibre (.45) poco habitual en este tipo de procedimientos. Entre los imputados hay ciudadanos chilenos y brasileños; la formalización está fijada para este jueves.
El vínculo con el crimen del cabo Alejandro Ortiz
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación es su cruce con otra causa que ha estremecido a la opinión pública: el homicidio del cabo segundo de Carabineros Alejandro Ortiz Vásquez, asesinado en Renca a fines de agosto. Según confirmó la PDI, uno de los sujetos presuntamente involucrados en ese crimen sería uno de los «bautizados» —es decir, formalmente incorporado— por el Primer Comando de la Capital. El hallazgo conecta directamente el avance del crimen organizado transnacional con la violencia letal contra las policías chilenas, y refuerza el argumento del Gobierno sobre la urgencia de anticiparse a estas estructuras antes de que se asienten.
El Gobierno respalda el operativo
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, valoró el resultado como «un golpe directo al crimen organizado» y remarcó la magnitud de la amenaza: «Estamos hablando del PCC, uno de los grupos de crimen organizado más peligrosos de América, con redes en múltiples países». El secretario de Estado también apuntó contra quienes minimizan el fenómeno: «Cuando hablamos de bandas transnacionales hay personas que tienen cierto negacionismo». Para el Ejecutivo, el operativo confirma que la estrategia de anticipación frente al crimen organizado —la misma lógica que ha marcado la agenda de seguridad del Gobierno— está dando resultados concretos.