300 personas en Plaza Victoria. Encapuchados que nadie convocó pero que siempre aparecen. Barricadas a cuadras del Congreso. Un ratón muerto arrojado a la policía. Y 10 detenidos. El mismo guión de siempre, esta vez mientras el Presidente anunciaba 7 fuerzas de tarea contra el crimen organizado. La ironía no podría ser más brutal.
Mientras en el Salón de Honor del Congreso Nacional el Presidente José Antonio Kast anunciaba el plan de seguridad más ambicioso en años —7 fuerzas de tarea, 50 barrios intervenidos, 20.000 plazas penitenciarias y ampliación del plazo de flagrancia de 12 a 24 horas— en las calles de Valparaíso se desarrollaba, con una puntualidad casi cómica, exactamente el tipo de escena que justifica cada uno de esos anuncios.
Encapuchados. Barricadas. Objetos lanzados a la policía. Rejas del perímetro de seguridad del Congreso arrancadas con las manos. Y un ratón muerto, lanzado a personal de Carabineros en la avenida Pedro Montt.
Lo que pasó en las calles de Valparaíso
La jornada comenzó en Plaza Victoria, donde diversas organizaciones sociales, estudiantiles y de trabajadores se habían congregado para expresar su rechazo a las políticas del gobierno. La convocatoria era pacífica en su formato declarado. Lo que vino después siguió el patrón que Chile ya conoce de memoria.
Los participantes se reunieron en Plaza Victoria, desde donde se trasladaron hasta el Parque Italia, donde efectivos de Carabineros les impidieron continuar avanzando hacia el Congreso.
Fue en ese punto donde el guión cambió. Manifestantes que permanecían en Avenida Pedro Montt intentaron cruzar el área de resguardo de la Cuenta Pública, retirando rejas perimetrales de seguridad. Carabineros de Control de Orden Público actuaron en el lugar.
Imágenes difundidas revelan la quema de elementos en la vía pública, personas removiendo las barreras montadas por personal policial, y enfrentamientos directos entre los manifestantes y personal de Control de Orden Público. Ante esta situación, se produjo el uso de los carros lanzaguas y lanzagases.
Y entonces llegó el momento más surrealista de la jornada: manifestantes lanzaron un ratón muerto a Carabineros en la avenida Pedro Montt, cerca del Parque Italia y Plaza Victoria.
El saldo: 10 detenidos y daños al mobiliario público
Carabineros confirmó la detención de 10 personas durante la primera Cuenta Pública de José Antonio Kast. Los incidentes se centraron en calle Pedro Montt con Freire y Francia, donde grupos arrojaron objetos contundentes contra los efectivos policiales. También destruyeron señalética y mobiliario público.
Seis personas fueron detenidas por desórdenes públicos. A ellos se sumaron otros tres arrestados por órdenes vigentes de captura y una décima persona por ocultar su identidad cuando fue controlada al exterior del Congreso.
La general Patricia Vásquez, jefa de zona de Carabineros de Valparaíso, entregó el balance oficial con datos precisos: los incidentes fueron rápidamente controlados por los efectivos policiales. No se reportaron civiles ni carabineros heridos. «Ha sido una jornada compleja pero los desórdenes se encapsularon en Pedro Montt con Avenida Francia», señaló la general.
La buena noticia, si es que puede llamarse así: el dispositivo de seguridad desplegado por el gobierno funcionó. El Congreso no fue alcanzado. La Cuenta Pública se realizó sin interrupciones. Y los desmanes, aunque reales, fueron contenidos antes de escalar a algo peor.
La ironía que nadie puede ignorar
Hay algo que merece ser dicho con todas sus letras. Mientras los encapuchados arrancaban rejas perimetrales del Congreso y lanzaban un ratón muerto a la policía, adentro del Salón de Honor el Presidente de la República anunciaba precisamente las herramientas legales para perseguir, detener y sancionar a quienes hacen exactamente eso.
Ampliación del plazo de flagrancia de 12 a 24 horas. Endurecimiento de sanciones a encapuchados. Registro de Vándalos e Incivilidades con pérdida de beneficios sociales. Siete Fuerzas de Tarea coordinadas. Cincuenta barrios con copamiento policial permanente.
Cada uno de esos anuncios tenía, en tiempo real, una justificación visual en las calles a pocas cuadras del Congreso.
El vínculo que la izquierda no quiere reconocer
Las organizaciones que convocaron a manifestarse este lunes en Valparaíso son las mismas que en los últimos meses han criticado al gobierno por «falta de diálogo» y por un supuesto enfoque «represivo» en materia de seguridad. Son las mismas que califican el Registro de Vándalos de «inconstitucional» y el plan de los 50 barrios de «militarización».
Y son también las mismas que, cada vez que convocan a manifestarse, terminan compartiendo el espacio con encapuchados que arrasan con el mobiliario público y atacan a Carabineros. No porque lo planifiquen necesariamente. Sino porque no hacen nada por impedirlo.
El delegado presidencial de Valparaíso, Manuel Millones, lo había advertido con claridad la semana pasada: «Esperamos no tener ningún tipo de desorden. Que se haga una manifestación, como en toda democracia, pacífica. Y si alguien escapara de ese rol, es decir, si comete un tipo de desmán afectando la propiedad pública o privada, o agresión a transeúntes y Carabineros, será detenido.»
La advertencia se cumplió. Los desmanes ocurrieron. Y 10 personas están detenidas.
Lo que viene el 3 de junio
La jornada del lunes no es el final. Es el prólogo. La Confech ya tiene convocado un paro estudiantil nacional para el miércoles 3 de junio, dos días después de la Cuenta Pública, con marchas en todo Chile bajo la consigna «No a Escuelas Protegidas, No a la megarreforma y No a los recortes.»
La primera marcha de la Confech de este año terminó con 14 detenidos y encapuchados en Plaza Baquedano. La del lunes en Valparaíso terminó con 10 detenidos y un ratón muerto lanzado a la policía. Si el patrón se mantiene, el miércoles el país tendrá una nueva oportunidad de ver en acción el mismo guión de siempre.
El gobierno ya tiene las herramientas legales anunciadas. Las órdenes están dadas. Y Carabineros, como lo demostró hoy en Valparaíso, sabe contener los desmanes antes de que escalen.
Ahora falta que alguien en la izquierda tenga la honestidad de reconocer que estas manifestaciones no son «la voz del pueblo.» Son el mismo ratón muerto de siempre, lanzado por las mismas manos, al mismo uniforme verde.