Prometió condonar el CAE en campaña. No lo condonó. Prometió un nuevo sistema de financiamiento. No lo aprobó. Creó la ley que le dio a la TGR el poder de embargar electrónicamente cuentas bancarias. Y ahora sale a preguntar «¿por qué hay inflexibilidad y castigo para familias trabajadoras?» La respuesta, expresidente, está en el espejo.
Hay que tener una audacia política extraordinaria para hacer lo que Gabriel Boric hizo ayer martes 9 de junio. Abrir su cuenta de X. Escribir un tuit de indignación sobre los embargos del CAE. Publicarlo. Y no ver la contradicción.
O verla y publicarlo igual. Que en política es aún peor.
Lo que Boric escribió ayer en X: el texto completo
Las palabras del expresidente no admiten interpretación parcial. Aquí están, completas y verificadas:
«Pese a que teníamos consenso técnico, durante nuestro gobierno la derecha se negó a legislar para tener un nuevo sistema de financiamiento de la educación superior y aliviar significativamente la deuda del CAE a miles de personas que han pagado por años montos mucho mayores que el valor de sus carreras. Hoy a esos deudores les vacían sus cuentas corrientes intempestivamente generando graves situaciones de crisis en las economías familiares.»
«¿Dónde están las prioridades? ¿Por qué hay inflexibilidad y castigo para familias trabajadoras y sacrificadas que están endeudadas y se sigue siendo permisivo con los negocios del crimen organizado con el que todos queremos terminar? Mi solidaridad con quienes hoy ven y viven con estupefacción estas inaceptables contradicciones de la política.»
«Las fuerzas progresistas debemos levantar la voz para poner fin a los embargos y vaciamiento de cuentas por deudas de estudio, retomar las propuestas por un nuevo sistema de financiamiento de la educación que sea justo y no una carga eterna.»
Fin del tuit. Inicio del análisis.
La historia completa que Boric omite convenientemente
El tuit de Boric tiene una estructura narrativa muy precisa: él quería cambiar el CAE, la derecha se lo impidió, y ahora el gobierno actual está siendo cruel con los deudores. En ese relato, Boric es la víctima y el héroe al mismo tiempo.
El problema es que la historia completa es otra.
Promesa N°1 — La condonación que nunca llegó:
En campaña presidencial de 2021, Gabriel Boric fue explícito y reiterado: eliminaría el CAE y condonaría las deudas. No como objetivo de largo plazo. Como promesa concreta que movilizó a cientos de miles de jóvenes a votar por él.
Cuatro años después, el CAE seguía existiendo. Las deudas no fueron condonadas. Más de 550 mil personas siguen con deuda vigente. Y la deuda acumulada supera los $4 billones.
Promesa N°2 — El nuevo sistema que tampoco llegó:
El gobierno de Boric presentó el proyecto FES, el Financiamiento Público para la Educación Superior, como el reemplazo del CAE. Ese proyecto tuvo problemas de tramitación, nunca alcanzó los votos necesarios y terminó su mandato sin convertirse en ley.
Boric dice hoy que fue «la derecha» quien lo impidió. Pero durante dos de sus cuatro años de gobierno, el FA y el PC tenían mayoría o mayoría relativa en el Congreso. Y el FES tampoco pasó entonces. La historia es más compleja que el villano que el expresidente necesita para su relato.
El hecho que Boric nunca menciona — La Ley que él mismo firmó:
Aquí está el punto que ningún medio ha puesto tan claramente sobre la mesa: los embargos electrónicos de cuentas bancarias que hoy indignan a Boric son posibles gracias a una ley que él mismo promulgó.
En octubre de 2024, el gobierno de Boric aprobó la Ley de Cumplimiento de Obligaciones Tributarias. Esa ley modificó el Código Tributario y amplió las facultades de la TGR, incorporando expresamente el embargo electrónico de cuentas corrientes como herramienta de cobro.
El Tesorero General Hernán Nobizelli fue explícito en octubre de 2024 al describir lo que la nueva ley le permitiría hacer a la TGR: «Hay que recordar que también hay un potenciamiento de la gestión y sistematización de los procesos de notificación, como la notificación y el embargo electrónico de cuentas corrientes.»
Embargo electrónico de cuentas corrientes. Eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy. Y esa herramienta fue creada por la ley que firmó Gabriel Boric.
El argumento de la «derecha que lo impidió»: la versión que no resiste el análisis
Boric responsabilizó a la derecha de haberse opuesto al proyecto que él presentó y que buscaba reemplazar el CAE por el FES.
Es un argumento políticamente cómodo. Pero tiene un problema: la Ley de Cumplimiento Tributario que amplió los poderes de embargo de la TGR también pasó por el Congreso. Y en ese Congreso estaba la misma derecha que supuestamente bloqueó el FES.
Si la derecha era tan poderosa para bloquear el nuevo sistema de financiamiento, ¿cómo es que no pudo bloquear la ley que le dio a la TGR las herramientas para embargar cuentas? La respuesta obvia es que la ley de embargos contó con apoyo transversal porque su objetivo declarado era combatir la evasión tributaria y el lavado de activos.
Pero las herramientas legales no discriminan. Una vez que la TGR tiene el poder de embargar electrónicamente, lo usa para todo lo que tiene mandato de cobrar. Incluyendo el CAE.
Lo que el gobierno de Kast está haciendo y por qué
El gobierno actual no inventó la obligación de cobrar el CAE. Esa obligación existía antes. Lo que cambió es la voluntad de ejecutarla.
La estrategia de cobro ha permitido a la TGR ejercer sus facultades para recuperar más de $4 billones del CAE. Más de 32 mil personas han suscrito convenios de pago.
El ministro Quiroz lo explicó con claridad: los deudores tuvieron oportunidades de regularizar. Hubo notificaciones. Hubo convenios ofrecidos. El embargo es el último paso de un proceso que comenzó mucho antes. Y los más afectados son quienes tienen ingresos sobre $3,5 millones mensuales y llevan años sin pagar.
No es persecución a los pobres. Es cobro a quienes pueden pagar y no lo hacen.
La contradicción de Boric
El expresidente llamó a «las fuerzas progresistas» a levantar la voz contra los embargos.
Las mismas fuerzas progresistas que aprobaron en el Congreso la Ley de Cumplimiento Tributario que habilitó los embargos. Las mismas que gobernaron cuatro años sin condonar el CAE. Las mismas que prometieron un nuevo sistema y no lo aprobaron.
No hay contradicción en la política del gobierno de Kast. Hay deuda. Hay obligación legal de cobrarla. Y hay herramientas legales para hacerlo, construidas en parte por el propio gobierno que hoy las llora.
La contradicción está en el tuit de Gabriel Boric.