El lunes 29 de junio, la Oficina Nacional de Procesos Electorales de Perú completó el escrutinio al 100% y confirmó lo que ya se proyectaba desde hacía una semana: Keiko Fujimori fue electa presidenta de Perú por un margen estrechísimo frente a su rival de izquierda, Roberto Sánchez, con el 50,13% de los votos frente al 49,86% de su contendor — una diferencia de menos de 50.000 votos sobre un total de más de 18 millones de sufragios válidos, en uno de los comicios más reñidos de la historia reciente de América Latina.
La victoria de Fujimori marca el regreso del fujimorismo al poder, más de dos décadas después de la caída de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000. Fujimori asumirá oficialmente la presidencia el 28 de julio de 2026, para el período 2026-2031.
Por qué le importa a Chile: US$20.000 millones ya invertidos
Más allá de la coyuntura electoral, el resultado tiene un correlato económico directo y poco conocido para la mayoría de los chilenos. Según reveló un análisis de medios locales, decenas de compañías chilenas han consolidado su presencia en Perú con el paso de los años, atraídas por su tamaño de mercado, la cercanía geográfica y el potencial de crecimiento, transformando al país vecino en uno de los principales destinos de la expansión empresarial chilena en la región, con inversiones acumuladas que superan ampliamente los miles de millones de dólares.
El economista Rodrigo Saens, académico de la Universidad de Talca, explica que Perú destaca por su escala y estabilidad macroeconómica: un mercado de cerca de 35 millones de habitantes y un PIB cercano a los US$380.000 millones, similar al chileno, lo que abre espacio relevante para la expansión del consumo, sumado a una inflación controlada, un Banco Central autónomo y una moneda relativamente estable.
La cifra que dimensiona el fenómeno: «El interés de empresas chilenas como Cencosud, Falabella y Entel en Perú, con inversiones por más de US$20 mil millones según la Subrei, responde principalmente a la diversificación geográfica y al alto potencial de crecimiento de dicho mercado», indica Saens.
Quiénes son los grandes jugadores chilenos en Perú
Entre los grupos económicos chilenos con mayor presencia en Perú destacan las familias Solari, Del Río y Cúneo, controladoras de Falabella, que opera en el país a través de sus tiendas por departamento, Sodimac, Tottus y Banco Falabella. A ellas se suma Mallplaza, ligada a los mismos accionistas, con una red de centros comerciales en distintas ciudades peruanas.
Cencosud, ligado a los Paulmann, mantiene una posición consolidada mediante las cadenas Wong y Metro, mientras que la familia Calderón tiene presencia significativa a través de Ripley, con tiendas por departamento, servicios financieros y centros comerciales bajo la marca Mall Aventura.
En telecomunicaciones, Entel desembarcó en Perú en 2014 tras la adquisición de Nextel Perú y se ha convertido en uno de los principales operadores móviles del país, mientras GTD se enfoca en servicios corporativos y conectividad. En energía, el grupo Angelini mantiene operaciones a través de Copec y Abastible.
El camino inverso: capitales peruanos en Chile
La relación no es unidireccional. El Grupo Credicorp ha reforzado su presencia regional a través de servicios financieros y su vínculo con Tenpo, uno de los principales neobancos del mercado local. El Grupo Gloria, holding de alimentos, adquirió el 100% de la propiedad de Soprole, mientras AJE Group ganó presencia en el segmento de bebidas de alto volumen y bajo precio. El Grupo Breca opera en Chile principalmente en construcción, y la frutícola peruana Prize SuperFruits ha desarrollado operaciones y campos en el negocio hortofrutícola entre ambos países.
Lo que esperan los empresarios chilenos
Para Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, un eventual gobierno de Fujimori podría ser recibido positivamente por el mundo empresarial: «Una agenda orientada al fortalecimiento de la inversión privada, la estabilidad macroeconómica y el impulso a proyectos de infraestructura y minería podría mejorar las expectativas empresariales y favorecer nuevas inversiones chilenas». Aunque advierte que el efecto dependerá de la capacidad del nuevo gobierno de generar consensos políticos y reglas del juego estables.
El cuarto país que gira a la derecha
El triunfo de Fujimori se enmarca en una tendencia regional que Publinoticias ha seguido de cerca en las últimas semanas. El resultado se suma al de Abelardo de la Espriella en Colombia y a la llegada al poder en marzo de José Antonio Kast en Chile, lo que altera de manera significativa el mapa político de los países sudamericanos del Pacífico, que desde Panamá hasta Chile estarán gobernados por opciones derechistas.
Sin embargo, los analistas advierten que el margen es ajustadísimo y el país queda fracturado. Para el politólogo Dante Solano, ambos candidatos llegaron sin el suficiente soporte popular para sostener sus planes de gobierno, lo que condiciona todo el mandato. La tensión postelectoral será un frente inmediato: Sánchez concentró su apoyo en el sur, el centro y el Perú rural, territorios donde Fujimori registró sus niveles más bajos de respaldo — una fractura geográfica que no desaparece con el resultado electoral.
Solano agrega que el sector empresarial recibe con mayor confianza el programa de Fuerza Popular orientado a la estabilidad macroeconómica, aunque advierte que las señales discursivas no bastan si no se concretan en nombramientos técnicos y políticas fiscales responsables.
Para Chile, con miles de millones de dólares ya invertidos en suelo peruano y un comercio bilateral que crece cada año, la estabilidad del nuevo gobierno de Fujimori no es solo un tema de interés geopolítico — es, directamente, un asunto de negocios.