El diagnóstico que encendió la mecha
El debate sobre el futuro de Codelco volvió a instalarse esta semana en la agenda política nacional, luego de que el presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, planteara abrir la estatal al capital privado. Pero la propuesta no surgió de la nada: se apoya en un diagnóstico entregado semanas atrás por el propio presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine —designado por José Antonio Kast en mayo—, quien calificó la situación de la cuprífera como una «crisis» que requiere un cambio estructural.
Según explicó Fontaine, los resultados económicos de la empresa son «francamente débiles», mientras que su nivel de endeudamiento sería cuatro veces superior al de otras compañías mineras. La cifra que más ha circulado en el debate es elocuente: «en los últimos cuatro años Codelco le pasó plata al Estado, le pasó US$7.000 millones, pero se endeudó en US$8.700 millones». Es decir, por cada dólar que la estatal aportó al fisco en ese período, se endeudó en más de un dólar adicional.
La propuesta republicana: privatización parcial
Con ese diagnóstico como telón de fondo, Squella planteó este martes en entrevista con La Tercera que «lo que debiera venir ahora es la privatización de Codelco o al menos de parte de su propiedad para que le entre oxígeno privado a esa empresa». El senador fue explícito en que no se trata de perder el control estatal: sostuvo que se podría vender parte de Codelco o de sus filiales «sin perder el control», buscando un esquema donde el porcentaje de venta permita incorporar directores independientes «que no respondan a los gobiernos de turno y que velen por la eficiencia y rentabilidad de la empresa».
Squella fue más allá y elogió abiertamente la gestión del actual timonel de la cuprífera: «la experiencia del presidente actual de la empresa, sería la ideal para conducir un proceso como este», agregó.
Los números duros: costos al alza pese al cobre en máximos
Lo que hace más incómodo el diagnóstico es que ocurre en un contexto de precios del cobre históricamente altos. Cochilco proyecta un precio promedio de US$5,55 la libra para 2026, luego de que la cotización llegara a tocar un máximo histórico de US$6,36 la libra en enero.
Pese a ese escenario favorable, los costos de producción de Codelco no bajan: el costo directo (C1) subió 10% en el trimestre más reciente, llegando a 231,8 centavos de dólar por libra, mientras que el costo neto a cátodo (C3) aumentó 6,3%, situándose en 397,5 centavos de dólar por libra. El propio presidente ejecutivo, Rubén Alvarado, reconoció las dificultades del período, señalando que «estos resultados reflejan un trimestre operacionalmente exigente», marcado por restricciones productivas y mayores costos. Para su presupuesto 2026, la empresa había proyectado un costo directo de US$2,202 la libra, cifra que la realidad del primer trimestre ya superó.
El Gobierno cierra la puerta, pero dosifica
Pese al respaldo implícito de Squella hacia la actual administración de Codelco, La Moneda salió rápido a descartar la privatización como opción. El ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, descartó que el Ejecutivo evalúe privatizar Codelco y respaldó la postura del ministro de Economía y Minería, Daniel Mas. No obstante, el propio ministro admitió que existe un debate sobre el endeudamiento de la estatal y la eventual participación de privados, aunque enfatizó que ello no implica avanzar hacia una privatización.
La oposición reacciona con dureza
La respuesta desde la oposición fue inmediata y frontal. El ex ministro del Interior, Álvaro Elizalde, calificó la idea como «renunciar a uno de los activos estratégicos fundamentales del país» y sostuvo en redes sociales que la propuesta republicana «traspasa un límite que ni siquiera durante la dictadura se atrevieron a cruzar».
Desde el Frente Amplio, su presidenta Constanza Martínez fue en la misma línea, señalando que la intención de privatizar Codelco «confirma el rumbo que ha tomado este gobierno» y que se trata de «una visión radicalmente ideológica que vuelve a instalar las recetas económicas de la dictadura». Una lectura distinta ofreció el diputado Jaime Bassa (FA), quien acusó que el verdadero objetivo detrás del ruido comunicacional no sería Codelco en sí, sino generar condiciones políticas para justificar la venta de Nova Andina, la filial de litio de la estatal.
Squella no se quedó atrás en la respuesta: llamó a tener «este debate en forma seria, sin caricaturas» y a «evitar que terminen desvalijando la empresa».
Lo que viene
El debate llega en un momento políticamente cargado: la oposición acusa que se trata de una maniobra distractiva mientras se tramitan la reforma tributaria y la agenda de contribuciones, mientras que desde el oficialismo más duro se busca instalar la propiedad de la cuprífera como la próxima «batalla cultural» de la derecha, incluso cuando La Moneda intenta mantener el foco en seguridad, empleo y reactivación económica.
Con el propio presidente del directorio de Codelco —hombre de confianza de Kast— reconociendo una «crisis» y una «mochila de plomo» financiera, el debate sobre el futuro de la mayor cuprífera del mundo está lejos de cerrarse, aunque el Gobierno insista, por ahora, en que la privatización no está sobre la mesa.