Un anuncio que no es lo que parece a primera vista
El Gobierno de José Antonio Kast anunció este jueves la reactivación de las relaciones consulares con Venezuela, un primer paso hacia la normalización progresiva del vínculo bilateral, roto en enero de 2025 durante la administración de Gabriel Boric tras el cuestionamiento a la transparencia de las elecciones venezolanas de 2024. El anuncio, hecho desde el Patio de los Naranjos de La Moneda por el canciller Francisco Pérez Mackenna junto al Presidente, fue presentado en un tono de apertura diplomática. Pero detrás de la retórica de «nueva etapa» hay un objetivo mucho más concreto y directamente vinculado a una de las promesas centrales de la campaña de Kast: destrabar las expulsiones masivas de migrantes irregulares.
El verdadero cuello de botella: no había cómo deportar
El propio Kast ha reiterado en múltiples ocasiones que el restablecimiento del vínculo con Venezuela es «esencial» para concretar una de sus principales promesas de campaña: la expulsión de inmigrantes irregulares mediante vuelos hacia Caracas. Según cifras de la prensa citadas por Infobae, en Chile existen más de 75.000 órdenes de expulsión pendientes, de las cuales más de la mitad corresponden a ciudadanos venezolanos, un proceso que hasta ahora se veía dificultado por la ausencia de canales diplomáticos con Caracas.
El problema, en términos prácticos, era doble. Por un lado, la ruptura diplomática eliminó la conexión aérea directa entre Santiago y Caracas, lo que dificultó la ejecución material de las expulsiones hacia Venezuela: sin vuelos regulares ni coordinación consular, no había forma logística de completar el proceso. Por otro, la ausencia de canales oficiales dejó en un limbo administrativo a miles de ciudadanos venezolanos en Chile, complicando también los mecanismos de cooperación y seguridad entre ambos países.
Lo que realmente se restableció: trámites, no estatus migratorio
Es importante ser preciso sobre el alcance del anuncio. Lo que se reactivó formalmente son las relaciones consulares, no una relación diplomática plena ni, mucho menos, un mecanismo de regularización migratoria. El canciller Pérez Mackenna fue explícito sobre el alcance: «hemos llegado a un acuerdo para restablecer las relaciones consulares con Venezuela. Esta es una buena noticia para ambos países porque permitirá que los 700 mil venezolanos que se encuentran en Chile podrán empezar a recibir la asistencia consular», declaró, mencionando también a los cerca de 25 mil chilenos que viven en territorio venezolano.
En otras palabras: lo que se habilita es el acceso a trámites consulares básicos —pasaportes, documentos de identidad, certificados— para la comunidad venezolana en Chile, la más numerosa del país tras la crisis de desplazamiento de la última década. Eso no equivale a un camino de regularización para quienes se encuentran en situación irregular; de hecho, es precisamente el mecanismo que el Gobierno necesitaba para poder identificar, documentar y finalmente deportar a quienes tienen orden de expulsión pendiente.
El anuncio, paso a paso
Desde el 11 de marzo, cuando asumió Kast, un equipo de la Cancillería mantuvo conversaciones con sus pares venezolanos para concretar este acuerdo. El proceso tuvo un hito clave en marzo, con una reunión entre Pérez Mackenna y el entonces canciller venezolano, Yván Gil, en el marco de la CELAC. El Presidente valoró el trabajo de su equipo diplomático y agradeció, además, la disposición de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para avanzar en «esta hoja de ruta conjunta». «A partir de hoy, Chile y Venezuela comienzan una nueva etapa, que nos va a permitir avanzar en tremendos desafíos que tenemos como países en un mismo continente. Desafíos que hablan de seguridad, de migración y de desarrollo económico», afirmó Kast.
Coherencia con la agenda de seguridad del Gobierno
Leído en el contexto de la agenda de seguridad que el Ejecutivo ha desplegado durante estos meses —el fortalecimiento del control fronterizo, el aumento de las expulsiones vía vuelos (como el octavo vuelo con 1.270 expulsados ya reportado), y el discurso de «recuperar el control» migratorio— este anuncio se entiende como una pieza operativa necesaria. El Gobierno necesitaba un interlocutor en Caracas para poder ejecutar lo que ya había prometido: no dejar sin destino a quienes deben ser expulsados del país por su situación irregular.
Lo que viene
Con el canal consular reabierto, el siguiente paso lógico —aunque aún no confirmado oficialmente— sería la reanudación de vuelos de expulsión directos hacia Caracas, algo que hasta ahora obligaba a rutas alternativas o a la imposibilidad de concretar las órdenes ya dictadas por tribunales chilenos. Publinoticias hará seguimiento de si en las próximas semanas el Gobierno confirma la reactivación de estos vuelos y de cómo evoluciona el stock de más de 37 mil órdenes de expulsión pendientes contra ciudadanos venezolanos.