500 mil familias sin casa propia. El 80% de los hogares chilenos con sueldos que no alcanzan para comprar. Y terrenos del Estado abandonados que llevan décadas sin uso, en pleno corazón de las ciudades. El gobierno de Kast encontró una solución al problema habitacional donde nadie había mirado. Y ayer la anunció ante el Congreso.
Hay un problema que Chile arrastra desde hace décadas y que ningún gobierno ha podido resolver. No es un problema de subsidios. No es un problema de voluntad política. Es un problema de suelo.
En Chile no hay dónde construir. O más precisamente, no hay suelo disponible a precios que permitan construir viviendas para la clase media y los sectores vulnerables. El suelo privado en zonas urbanas consolidadas es caro. El suelo en la periferia es barato pero está lejos de los trabajos, los colegios y los servicios. Y mientras tanto, el Estado tiene en su poder millones de metros cuadrados de terrenos urbanos que llevan años abandonados o simplemente olvidados en algún registro de Bienes Nacionales.
Ayer, en su primera Cuenta Pública, el Presidente José Antonio Kast y el ministro Iván Poduje les pusieron nombre a esos terrenos: Operación Sitio 2.0.
El problema heredado: 500 mil familias y un mercado que las excluye
Para entender la magnitud de la solución que se anunció ayer, primero hay que entender la magnitud del problema que enfrenta.
Un estudio publicado días antes de la Cuenta Pública reveló que al 80% de las familias chilenas el sueldo «no da» para comprar una vivienda, y que sus ingresos solo les alcanzan para arrendar. No es un problema de ahorro. No es un problema de cultura financiera. Es un problema estructural: los precios de las viviendas en Chile han subido a una velocidad que los sueldos simplemente no han podido seguir.
El déficit habitacional que afecta a cerca de 500 mil familias fue el marco con que el Presidente Kast abordó la crisis habitacional en su Cuenta Pública, comprometiendo recursos para reconstruir más de 4 mil viviendas afectadas por los incendios y anunciando medidas estructurales para enfrentar el problema de fondo.
El mandatario enfatizó que el objetivo central es que Chile vuelva a ser «un país de propietarios y no de arrendatarios», priorizando especialmente a los jóvenes de entre 18 y 40 años, quienes representan el 44% del déficit habitacional.
El dato duele: casi la mitad de quienes no tienen casa en Chile son jóvenes que quieren forjar su vida pero que no encuentran la forma de acceder al mercado inmobiliario. No por falta de ganas. Por falta de acceso.
La solución que nadie vio: terrenos fiscales abandonados en el corazón de las ciudades
El diagnóstico del gobierno es preciso. El problema no es solo el precio de las viviendas, sino la escasez de suelo urbano donde construirlas a un costo razonable. Y la solución tampoco está donde todos habían mirado.
El ministro Poduje fue explícito al describir el hallazgo: «La Operación Sitio 2.0 es un programa que propuso el Presidente en su campaña, incluso en la anterior, y que consiste básicamente en traspasar terrenos que hoy Bienes Nacionales no ocupa, que están abandonados, subutilizados, en lugares estratégicos.»
En otras palabras, el Estado chileno tiene en sus propias manos la materia prima que necesita para construir las casas que el país necesita. Terrenos en zonas consolidadas, bien ubicados, conectados a servicios y transporte.
La Operación Sitio 2.0 contempla el traspaso de más de 10 millones de metros cuadrados de terrenos de Bienes Nacionales, actualmente sin uso, para reforzar el Banco de Suelo Público y habilitar nuevos proyectos habitacionales.
Diez millones de metros cuadrados es una cifra que cuesta dimensionar. Para ponerla en perspectiva: es el equivalente a más de mil estadios Monumental. En suelo urbano. Disponible. Que el Estado ya tiene. Y que nadie había pensado en usar para lo que necesita Chile.
El impacto concreto: del 19% al 40% de la oferta con subsidio
La Operación Sitio 2.0 no es el único componente del plan habitacional anunciado ayer. Es la pieza que hace posible todo lo demás.
La medida busca aumentar la cobertura efectiva de la política habitacional para sectores medios, ampliando el universo de viviendas disponibles con subsidio estatal desde el 19% actual de la oferta inmobiliaria a aproximadamente un 40%.
El salto es enorme. Hoy solo uno de cada cinco proyectos inmobiliarios en Chile puede ser comprado con subsidio estatal. Con el nuevo banco de suelo fiscal, esa proporción podría duplicarse. Más proyectos elegibles significa más competencia, más oferta y, en consecuencia, precios más accesibles para las familias que más lo necesitan.
El mandatario también anunció que se reducirá la burocracia que explica casi dos tercios de los tiempos de espera para que se haga realidad el sueño de la casa propia, y que se abrirán los programas habitacionales a la clase media, elevando el límite de las postulaciones hasta las 4.000 UF mediante la creación de un fondo de garantía estatal.
El dato de los dos tercios es clave. La mayoría del tiempo que demora construir una vivienda en Chile no se debe a la construcción misma sino a los trámites previos, permisos, aprobaciones y burocracia. El gobierno encontró que atacar ese cuello de botella tiene un impacto tan grande como agregar suelo nuevo al mercado.
Eriazo Cero: el complemento que nadie esperaba
La Operación Sitio 2.0 tuvo un complemento que pasó casi desapercibido pero que tiene un impacto directo en la calidad de vida de los barrios chilenos.
El programa Eriazo Cero está orientado a que los municipios recuperen terrenos abandonados y los transformen en espacios comunitarios como plazas, canchas y sedes vecinales.
La lógica es inteligente, ya que no todos los terrenos fiscales abandonados son adecuados para construir viviendas. Algunos están mal ubicados, tienen problemas de suelo o son demasiado pequeños. Esos terrenos, en lugar de seguir siendo baldíos que deterioran el paisaje urbano y se convierten en focos de microbasurales e inseguridad, serán convertidos en espacios públicos para las comunidades que los rodean.
Es la misma tierra de siempre. Con un propósito nuevo.
El ministro que recibió la ovación más larga del Congreso
Hay un detalle de la Cuenta Pública de ayer que habla más que cualquier estadística. Al referirse al tema de vivienda, el Presidente destacó el trabajo del ministro Iván Poduje, quien recibió una de las ovaciones más extensas del Congreso.
No es casual. Poduje llegó al Minvu el 11 de marzo y en los primeros 82 días de gobierno hizo lo que ningún ministro de vivienda había hecho en años. Fue al terreno donde estaban las familias damnificadas, les dijo la verdad sobre las casas mal construidas, ordenó demoler lo que estaba mal hecho y denunció a la constructora responsable. No gestionó desde el escritorio. Gestionó desde la calle.
La ovación del Congreso es el reconocimiento de ese estilo. Un ministro que actúa, que decide y que no se escapa a las consecuencias de sus decisiones.
Lo que esto significa en la vida real
Para una familia joven de Santiago que lleva años ahorrando sin poder acceder al mercado, la Operación Sitio 2.0 significa algo muy concreto: más proyectos disponibles en zonas bien ubicadas, a precios que sus subsidios puedan cubrir, en barrios donde ya existe la infraestructura necesaria para vivir.
Para un adulto mayor que vive de arriendo porque nunca pudo comprar, el fondo de garantía estatal que eleva el límite de postulación a 4.000 UF abre una puerta que antes simplemente no existía.
Para las comunidades que conviven con terrenos abandonados que generan inseguridad y deterioro urbano, el programa Eriazo Cero es la promesa de recuperar esos espacios y convertirlos en algo que mejore la calidad de vida del barrio.
El déficit habitacional chileno no se resuelve de un día para otro. 500 mil familias es una cifra enorme, construida durante décadas de políticas que atacaron los síntomas sin tocar las causas estructurales. Pero ayer, por primera vez en mucho tiempo, un gobierno presentó una solución que va al corazón del problema: el suelo. Y la solución estaba en manos del propio Estado.
La casa propia es el sueño más chileno que existe. El gobierno de Kast acaba de dar el primer paso concreto para que ese sueño vuelva a estar al alcance de quienes más lo necesitan.