El lunes 20 de julio, en una audiencia a las 10:00 horas en el Tribunal de Garantía de Temuco, Carlos Cancino Tapia — alias «El Rana» — fue formalizado por el homicidio del suboficial mayor Eugenio Naín, perpetrado en octubre de 2020. El resultado de la audiencia fue prisión preventiva. La fundamento del tribunal fue tan simple como condenatorio: «La libertad del imputado constituye un peligro para la seguridad de la sociedad».
Esa frase debería haberse pronunciado en 2020. No se pronunció entonces porque Cancino logró escapar. Durante seis años encontró cómo mantenerse oculto en la zona rural de Valdivia con la ayuda de personas que la Fiscalía ahora se propone identificar y procesar. Mientras tanto, Chile enterraba a Eugenio Naín, esperaba que la justicia actuara y veía cómo el tiempo pasaba sin que «El Rana» fuera encontrado.
El miércoles 15 de julio, el GOPE fue a buscarlo. Cancino esperó escondido detrás de la puerta de una vivienda en el sector costero de Las Minas, en la comunidad mapuche Antillanca, y cuando los funcionarios entraron, vació el cargador. Tres carabineros resultaron heridos. El más grave fue el cabo primero Marcos Cosme, baleado en el rostro. El sábado 18 murió en el Hospital Base de Valdivia. Tenía 32 años.
Dos formalizaciones, un mismo asesino
La audiencia del lunes en Temuco fue la primera de dos instancias judiciales que Cancino deberá enfrentar. En ella respondió por el homicidio de Naín, los disparos injustificados y delitos conexos cometidos en 2020. El tribunal fijó un plazo de 45 días para la investigación y decretó prisión preventiva.
La segunda formalización ocurrirá este viernes 24 de julio, a las 10:00 horas, ante el Juzgado de Garantía de Valdivia, vía telemática. El Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios de la Fiscalía Regional de Los Ríos (ECOH) imputará a Cancino por: homicidio consumado del suboficial mayor Marcos Cosme, homicidio frustrado de dos funcionarios policiales más que resultaron heridos en el mismo operativo, porte y tenencia ilegal de arma de fuego, porte y tenencia ilegal de municiones, y receptación — porque el arma utilizada era robada.
Todos los cargos se aplican con la agravante de que las víctimas eran funcionarios en ejercicio de sus funciones.
Trasladado al Hospital Penitenciario de Santiago
Cancino resultó herido durante su captura — recibió un disparo que le provocó una lesión cervical por proyectil balístico y debió ser intubado. Participó en la audiencia del lunes por teléfono desde el hospital. Este martes fue trasladado al Hospital Penitenciario de la Cárcel Santiago 1, en la Región Metropolitana, que ofrece mejores condiciones para atender su estado de salud. Su defensor público aún no ha podido entrevistarse con él directamente — el sábado seguía intubado.
Los que sabían dónde estaba y no dijeron nada
El dato más perturbador de todo el caso no es la prisión preventiva de este lunes. Es lo que reveló BioBioChile esta semana: existe un audio en el que integrantes de la comunidad donde se ocultó Cancino hablan de él con familiaridad — y con burla — respecto al asesinato del cabo Naín. «Ese culiao que se vino a pitear al paco, ‘El Rana’… ¿quizás dónde estará, en Temuco?», se escucha entre risas. El audio, cuya autenticidad fue valorada por la Fiscalía como un antecedente que ubica a Cancino en el crimen, sugiere que en su entorno había personas que sabían que él estaba ahí — y no lo dijeron.
Es por eso que el Presidente Kast fue explícito al reaccionar a la muerte de Cosme: «Nos vamos a asegurar que todos los que lo protegieron y encubrieron se hagan responsables». Y la Fiscalía lo confirmó en la audiencia del lunes: la investigación no se cerrará con Cancino. Habrá una investigación paralela sobre la red de apoyo que permitió que un homicida de carabineros viviera seis años libre en una zona rural sin ser capturado.
El funeral de Cosme en Hualaihué y el ascenso póstumo
Mientras Cancino participaba vía teléfono en su audiencia de formalización, en Hualaihué — la ciudad lacustre de Los Lagos donde Cosme nació y creció — se realizó el funeral del carabinero. Carabineros de Chile lo ascendió de manera póstuma al grado de suboficial mayor, reconociendo su trayectoria y el sacrificio de su vida en servicio de la institución. Su viuda, también funcionaria de Carabineros, estuvo presente.
El patrón que Chile necesita enfrentar
El caso de Cancino Tapia no es un hecho aislado. Es el noveno en una serie oscura: ocho carabineros han muerto en emboscadas o enfrentamientos con integrantes de grupos armados que reivindican la causa mapuche en la Macrozona Sur desde 2018. Naín fue el sexto. Cosme fue el octavo.
Lo que tienen en común esos ocho casos es la zona geográfica, el modus operandi — emboscadas o ataques directos a funcionarios en procedimiento — y la impunidad que históricamente rodeó a los perpetradores: procesos largos, fugas facilitadas por redes de protección, prófugos que permanecen años sin ser capturados.
El gobierno de Kast heredó ese escenario y lleva meses intentando modificarlo: la Ley de Presunción de Legítima Defensa — que lleva el nombre del propio Eugenio Naín — para darle respaldo jurídico a los policías en procedimientos de riesgo; la reforma a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente para endurecer las penas; el Registro de Vándalos; y la Fiscalía Supraterritorial para perseguir crimen organizado transnacional. Todas iniciativas que la oposición y el INDH han cuestionado o bloqueado.
La pregunta que el caso de «El Rana» deja sobre la mesa no es si merece la prisión preventiva que recibió el lunes. Eso es evidente. La pregunta es por qué en 2020, cuando mató a Naín, el sistema no fue capaz de encontrarlo en seis años. Y quién responde por eso.