El Gobierno ingresó este martes un proyecto de ley que busca ampliar y extender dos de las principales herramientas con que hoy cuentan las familias chilenas para comprar su primera vivienda: el subsidio a la tasa de interés hipotecaria y la garantía estatal Fogaes (Fondo de Garantías Especiales). El anuncio fue realizado en conjunto por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, y apunta directamente a un problema que ambas carteras han identificado en los últimos meses: hay miles de chilenos que ganan demasiado para acceder a un subsidio social, pero muy poco para calificar a un crédito hipotecario tradicional.
Qué cambia, explicado en simple
El proyecto contempla tres cambios concretos. Primero, aumenta el número de cupos disponibles para este beneficio de 50.000 a 80.000, es decir, 30 mil cupos adicionales para familias que hoy no alcanzan a acceder al programa. Segundo, sube el valor máximo de las viviendas que pueden optar al subsidio, desde las actuales 4.000 UF hasta 6.000 UF, ampliando el universo de propiedades elegibles. Tercero, extiende la vigencia del programa por 12 meses adicionales, hasta el 31 de mayo de 2028, evitando que el beneficio se agote —algo que, de no mediar este proyecto, iba a ocurrir en septiembre de este mismo año, según advirtieron desde Hacienda.
En términos prácticos, la medida permite mantener la rebaja de aproximadamente un punto porcentual en la tasa de los créditos hipotecarios, bajando el costo del financiamiento desde niveles cercanos al 4% hasta cerca del 3%.
El ejemplo que grafica el impacto real
Para dimensionar lo que esto significa para una familia común, el ministro Quiroz entregó un ejemplo concreto: hoy, una familia necesita ingresos cercanos a los $4 millones mensuales para poder acceder a una vivienda de 5.000 UF. Con el nuevo sistema, ese mismo acceso podría lograrse con un ingreso familiar de alrededor de $3 millones, es decir, un millón de pesos menos de ingreso requerido para calificar al mismo crédito. «Vamos a llegar a un grupo social bastante amplio, incluyendo las clases medias», resumió el ministro de Hacienda.
La frase que resume el problema que se busca resolver
El ministro Poduje fue quien mejor definió, en una frase, el fenómeno que esta política busca enfrentar: «hoy tenemos a muchos chilenos que son muy ricos para el Estado y muy pobres para los bancos. Con esta medida ampliamos las posibilidades de acceso a la vivienda propia», explicó el secretario de Estado. Se trata de un segmento de la población que no califica para los subsidios habitacionales tradicionales —pensados para los sectores de menores ingresos— pero que tampoco logra cumplir con los requisitos de ingreso que exige la banca para un crédito hipotecario convencional.
Un «combo» de beneficios inédito
Uno de los elementos más novedosos del anuncio es que esta ampliación no llega sola. Según explicó el ministro Poduje, el proyecto se complementará con el nuevo Subsidio Tramo 4.000 —parte del programa DS1—, generando lo que la propia autoridad describió como una combinación de apoyos estatales sin precedentes para el acceso a la vivienda. Esta articulación entre el subsidio a la tasa, la garantía Fogaes y el nuevo tramo del subsidio habitacional busca atacar el problema desde varios frentes a la vez: reducir el pie necesario, bajar la tasa de interés y, ahora, ampliar también el rango de precios de viviendas elegibles.
Por qué el momento importa: reactivar la construcción y el empleo
Más allá del beneficio directo a las familias, el Gobierno también apunta a un objetivo económico de mayor escala. Según cifras de la propia cartera de Vivienda, el stock de viviendas sin vender en el país alcanza actualmente las 100.000 unidades. Con esta ampliación, la estimación oficial es que la velocidad de venta de viviendas podría aumentar en un 25%, lo que permitiría reducir ese stock acumulado y, con ello, reactivar la construcción de nuevas viviendas y, en consecuencia, la generación de empleo en el sector.
Una política que ya mostraba señales de éxito
El programa actual, antes de esta ampliación, ya evidenciaba una demanda muy superior a la oferta disponible: según cifras de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), hacia fines de abril el subsidio a la tasa ya acumulaba más de 76.000 solicitudes elegibles y superaba las 24.000 operaciones cursadas, dejando los cupos disponibles al borde del agotamiento. Datos más recientes de Hacienda muestran que, a la fecha del anuncio, se registran más de 40 mil solicitudes y 31.640 créditos ya formalizados bajo el esquema vigente, cifras que respaldan la decisión del Ejecutivo de robustecer el programa antes de que se agote definitivamente.
El objetivo de fondo
Detrás de los detalles técnicos —cupos, tramos UF, puntos base de tasa—, el mensaje que han querido instalar tanto Quiroz como Poduje es uno solo: que la vivienda propia vuelva a ser una meta alcanzable para la clase media chilena, en un contexto de precios inmobiliarios al alza y acceso al crédito cada vez más restringido para quienes no califican ni a los subsidios sociales ni a las condiciones estándar de la banca.
Lo que viene
Con el proyecto ya ingresado al Congreso, el siguiente paso será su tramitación legislativa, en la que se espera que el Ejecutivo busque un respaldo transversal similar al que ya obtuvo en anuncios previos sobre esta misma política —que en su momento incluso sumó el apoyo de diputados del Frente Amplio—, dado el carácter técnico y de amplio beneficio social de la iniciativa. De aprobarse antes de septiembre, el programa evitaría quedar sin cupos disponibles justo quando la demanda se encuentra en su punto más alto.