Con los precios de los cortes tradicionales por las nubes y las fiscalizaciones sanitarias en su punto máximo, especialistas revelan cómo optimizar el presupuesto sin sacrificar sabor ni arriesgar la salud en la parrilla.
A solo horas de que arranquen de lleno las celebraciones de Fiestas Patrias, la compra de la carne para el tradicional asado se convierte en la mayor preocupación presupuestaria de las familias chilenas. En medio de alzas de precios en los mostradores y estrictos operativos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la Seremi de Salud por carne vencida o clandestina, cometer un error en la elección del corte puede costar caro.
Especialistas parrilleros y fiscalizadores entregan las claves para cuidar el bolsillo, evitar estafas en el etiquetado y descubrir los cortes «ocultos» que rinden igual que un lomo vetado por la mitad de su valor.
El error más común: Pagar de más por cortes «de moda»
El error recurrente de los consumidores en la víspera del 18 es concentrar la demanda en solo tres o cuatro nombres: lomo vetado, lomo liso y abastero. Esta sobreexposición encarece directamente el kilo de estas piezas en carnicerías y supermercados.
Sin embargo, maestros parrilleros coinciden en que existen alternativas menos demandadas con excelente infiltración de grasa y textura ideal para la parrilla a fuego lento:
- Sobrecostilla y Huachalomo: Por un valor significativamente menor al lomo, ambos cortes ubicados en la zona del cogote y lomo delantero ofrecen un sabor intenso. La clave está en cocinarlos a fuego medio-bajo sin apurar la cocción.
- Carnicero y Tapapecho: Ideales para parrillas a carbón o leña si se sellan primero a fuego fuerte y luego se dejan dorar pausadamente.
- Asiento y Pollo Ganso (para estofados o anticuchos): Se consolidan como la opción más económica para trozar en brochetas combinadas con verduras, optimizando el rendimiento por persona.
Cuidado con las ofertas engañosas: Lo que debes revisar antes de pagar
En paralelo al factor económico, las autoridades sanitarias han intensificado los decomisos de carne en mal estado o con irregularidades en la cadena de frío. Para evitar sorpresas desagradables al momento de encender el fuego, los fiscalizadores recomiendan poner atención a tres detalles críticos:
- El color y el olor: La carne bovina fresca debe presentar un rojo brillante y grasa firme (blanca o ligeramente cremosa). Si muestra tonalidades verdosas, oscuras o grasa amarillenta y blanda, ha perdido la cadena de frío.
- El líquido en el envasado al vacío: Un exceso de jugo rojo fluido dentro del paquete envasado al vacío no es sangre, sino agua y mioglobina. Si hay demasiado líquido acumulado, significa que el paquete perdió el vacío o el corte lleva demasiado tiempo almacenado.
- Materia grasa en el rotulado: Verificar que el etiquetado especifique la categoría (V, C, U, N) y la fecha de vencimiento clara, rechazando bandejas sin rotulado oficial de carnicerías autorizadas.