Una nueva encuesta de seguridad reveló una fuerte caída en la proporción de personas que fueron víctimas de robo o intento de robo en la Región Metropolitana, alcanzando su nivel más bajo desde 2023. El estudio, realizado por la consultora CORPA a más de 3.000 personas, mostró que la victimización bajó de 23% a 17% entre las mediciones de mayo-junio y julio-agosto de 2026.
Una baja que se replica en todos los grupos
La reducción no se concentró en un solo segmento de la población, sino que se observó de manera transversal. En el grupo socioeconómico ABC1, la victimización pasó de 17% a 14%, mientras que en el segmento C3D —el de mayor vulnerabilidad social— la caída fue aún más pronunciada, de 26% a 19%. Entre las mujeres, el indicador bajó de 25% a 19%.
El economista conductual y gerente de Intelligence de CORPA, Pavel Castillo, fue enfático al valorar el resultado: «El indicador de victimización llega a su nivel más bajo desde 2023, lo que es una buena noticia». La medición también mostró una mejora en la percepción general de seguridad, que alcanzó 6,0 puntos en una escala de 1 a 10.
Un antecedente que confirma la tendencia
Este resultado se suma a otras mediciones de la misma consultora durante este año, que ya venían mostrando una moderación sostenida respecto de los máximos históricos recientes. En el estudio correspondiente a marzo-abril de 2026, CORPA había registrado un 18% de victimización, muy por debajo de los peaks de hasta 27% que se alcanzaron en distintos períodos de 2023, 2024 y 2025 —lo que en ese momento ya representaba una baja de nueve puntos porcentuales—. Con la nueva medición de julio-agosto, esa tendencia a la baja se profundiza aún más, llevando el indicador a su punto más bajo en tres años.
Un desafío que persiste: la intensidad de la violencia
Castillo también fue transparente respecto de un punto que requiere atención. «Todavía estamos lejos de que sea suficiente. Por otro lado, la violencia vuelve a aumentar y pone fin a una racha de seis meses de caída», advirtió el analista. En la misma línea, el estudio detectó que la vía pública aumentó su peso como escenario de los robos, concentrando el 65% de los casos, frente al 58% registrado en la medición anterior.
Este matiz es precisamente el que ha llevado al Gobierno a sostener, de manera consistente, que la disminución de los delitos debe ir acompañada de un fortalecimiento continuo de las herramientas legales y policiales para enfrentar los focos de violencia que persisten, en línea con la agenda de seguridad que el Ejecutivo ha impulsado durante todo el año —desde la Ley Naín-Retamal hasta el reciente Plan de Fortalecimiento de Carabineros—, orientada específicamente a dotar a las policías de mayor capacidad de acción en la vía pública, donde hoy se concentra la mayor parte de estos hechos.
Una señal alentadora, con tarea pendiente
En definitiva, el sondeo confirma una tendencia positiva y sostenida en la capital. Menos personas declaran haber sido víctimas de robo, y esa mejora se siente en prácticamente todos los grupos socioeconómicos y etarios. Al mismo tiempo, la persistencia de la violencia en los delitos que sí ocurren, y el desplazamiento de los robos hacia la vía pública, confirman por qué el Gobierno ha insistido en que la batalla contra la delincuencia requiere continuidad y nuevas herramientas legales, más allá de los resultados alentadores que ya se están observando en las calles de Santiago.