Un podio que nadie quiere ocupar
La última encuesta Plaza Pública Cadem, difundida el domingo, volvió a confirmar quiénes son los personajes públicos con peor evaluación en Chile: la senadora del PS Daniella Cicardini, con 23% de imagen positiva (una caída de 9 puntos respecto a la medición anterior); la ex presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, con 21% (-6 puntos); y el presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, con apenas 14% (-3 puntos), la cifra más baja registrada entre todas las figuras políticas evaluadas por la encuestadora.
Una caída que no es de un solo mes
Lo más relevante de este resultado no es la fotografía puntual de agosto, sino la tendencia sostenida que revela al revisar mediciones anteriores de este mismo año. Cicardini pasó de 30% en mayo, a 25% en junio, hasta llegar al actual 23% en agosto: una caída acumulada de 7 puntos en solo tres meses. Constanza Martínez muestra un deterioro aún más pronunciado, cayendo de 25% en junio a 21% en agosto. Lautaro Carmona, por su parte, ha estado sistemáticamente en el último lugar de la tabla desde al menos mayo, cuando registraba 17%, bajando a 16% en junio y ahora a 14% en agosto, sin que en ningún momento del año haya logrado revertir esa tendencia a la baja.
El contraste con el resto del sistema político
La caída de estas tres figuras se da, además, en un contexto en que otros actores políticos —incluso de sectores rivales— muestran evaluaciones considerablemente más altas. En la misma medición de agosto, los personajes mejor evaluados fueron el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic (60%), y el exministro Sebastián Sichel (60%), seguidos por Mario Desbordes (51%), Macarena Ripamonti (51%) y Jaime Bellolio (50%).
Quiénes son y qué representan
Los tres nombres no son casuales dentro del mapa opositor. Daniella Cicardini es senadora del Partido Socialista y una de las voces más activas en la crítica frontal a la megarreforma y a la agenda de seguridad del Gobierno. Constanza Martínez otrora presidenta del Frente Amplio en medio de un proceso de redefinición ideológica de esa colectividad. Lautaro Carmona, en tanto, encabeza el Partido Comunista, la colectividad que ha mantenido la postura más dura y menos dispuesta a negociar frente a la agenda de seguridad y la ACOT del actual Gobierno, tal como quedó de manifiesto en el pronóstico de analistas que ya cubrimos semanas atrás, cuando se anticipaba que el PC podría quedar aislado en la votación de la reforma constitucional de seguridad.
El costo de la intransigencia
El patrón que emerge de estas cifras invita a una lectura de fondo. Mientras figuras que han mostrado disposición al diálogo o posturas más moderadas —incluso dentro de la propia oposición— logran sostener o mejorar su imagen pública, los rostros más asociados a la confrontación permanente con el Gobierno son, consistentemente, los peor evaluados por la ciudadanía. En un país donde el 93% de los encuestados respalda medidas como el Plan Cancerbero y más de la mitad valora positivamente la agenda de seguridad del Ejecutivo, la estrategia de oposición cerrada parece tener un costo político concreto y medible, mes a mes, en las encuestas.
Lo que viene
Con esta tendencia ya consolidada durante buena parte del año, la pregunta que queda abierta es si Cicardini, Martínez y Carmona ajustarán su estrategia política de cara a lo que resta de la tramitación de la agenda de seguridad, o si continuarán profundizando la misma línea de confrontación que, según revelan las últimas mediciones de Cadem, no logra conectar con la mayoría de la ciudadanía.