El cable chino: la versión de los exfuncionarios del PC termina hundiendo la «sorpresa» que alegó Boric

Un escándalo que parecía cerrado, y no lo estaba

La polémica del «cable chino» —uno de los episodios más tensos ocurridos en la transición entre los gobiernos de Gabriel Boric y José Antonio Kast— volvió a instalarse con fuerza este fin de semana, luego de que un reportaje de The New York Times revelara antecedentes que contradicen abiertamente la versión que la administración de Boric entregó en su momento. Lo llamativo es que la contradicción no proviene de una fuente externa u opositora, sino de las propias declaraciones que dos de los funcionarios involucrados —ambos militantes del Partido Comunista— entregaron directamente al medio estadounidense.

El origen: una concesión a China Mobile que nunca se informó completamente

El conflicto se remonta a la decisión del gobierno de Boric de avanzar en la concesión de un trazado de fibra óptica submarina a la empresa China Mobile, proyecto que buscaba conectar la costa chilena —en el sector de Concón— directamente con Hong Kong. La iniciativa escaló a una crisis diplomática el 20 de febrero de este año, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo el mando del secretario Marco Rubio, anunció la revocación de las visas de tres altas autoridades chilenas: el entonces ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz; el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; y el jefe de gabinete de este último, Guillermo Petersen —los tres últimos, militantes o cercanos al Partido Comunista—, acusándolos de «socavar la seguridad regional» por impulsar el proyecto con la empresa china.

La «sorpresa» oficial de febrero

Ese mismo día, el gobierno de Boric emitió una declaración pública que marcó el tono de toda la crisis: «el Gobierno de Chile expresa sorpresa ante el anuncio del Departamento de Estado de Estados Unidos en que se señala que se le ha revocado la visa oficial de ingreso a ese país a tres funcionarios del Gobierno». La versión oficial de La Moneda en ese entonces era que el proyecto del cable se encontraba «recién en etapa de evaluación», una caracterización que, según antecedentes ya conocidos desde entonces, no calzaba del todo con la información disponible. Se sabía que desde el 12 de febrero el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, se había reunido por separado con cuatro ministros —incluido el entonces canciller Alberto van Klaveren— para manifestar sus aprensiones sobre el cable, mensaje que también se transmitió en Washington al embajador chileno Juan Gabriel Valdés.

Lo nuevo: la advertencia llegó un mes antes de lo reconocido

El reportaje de The New York Times, publicado este domingo, añade un antecedente que retrocede aún más la cronología. Según relató el propio Guillermo Petersen al medio estadounidense, ya en enero de este año —es decir, un mes antes de la crisis pública de febrero—, un alto funcionario de la embajada de Estados Unidos en Santiago se reunió directamente con él para advertirle que el proyecto podría aumentar el riesgo de ciberataques chinos, y que si Chile seguía adelante, Washington impondría una prohibición de viaje a los funcionarios involucrados. Es decir, el propio gobierno de Boric habría tenido conocimiento directo y específico de la amenaza casi un mes antes de que esta se concretara, lo que resulta difícil de conciliar con la «sorpresa» declarada públicamente el 20 de febrero.

El propio exsubsecretario reconoce la contradicción

En una entrevista posterior con La Segunda, el propio Claudio Araya —exsubsecretario de Telecomunicaciones— entregó una versión que, lejos de zanjar la polémica, terminó de darle sustento a la crítica. Según relató, el equipo de Boric efectivamente detuvo el proyecto del cable chino ante la amenaza de seguridad planteada por Estados Unidos, pero pese a ello, la sanción contra Muñoz, Araya y Petersen se aplicó de todas formas. «Esa es la contradicción que levantamos en su minuto», reconoció el propio exsubsecretario, en una declaración que confirma que existía plena conciencia, dentro del propio equipo de gobierno, de que la situación era mucho más compleja de lo que se transmitió públicamente como una «sorpresa».

La reacción en La Moneda: un antecedente más para la desconfianza

Fuentes de la actual administración señalaron que este nuevo antecedente reportado por el New York Times refuerza la desconfianza que el Gobierno de Kast ya mantenía respecto de la información entregada por la administración de Boric durante el proceso de transición, un episodio que en su momento derivó en la suspensión del tradicional traspaso de información entre el gobierno saliente y el entrante. En Palacio, según trascendió, se mantiene la acusación de que la administración anterior ocultó antecedentes relevantes sobre el estado real de las negociaciones con la empresa china.

Qué hizo el actual Gobierno con el proyecto

Tras asumir, el Gobierno de Kast congeló la tramitación del proyecto del cable chino y solicitó un informe formal al Estado Mayor Conjunto sobre las implicancias del proyecto para la seguridad nacional. En paralelo, la actual administración sí ha continuado avanzando con un proyecto alternativo de cable submarino respaldado por Estados Unidos: la iniciativa de Google, que —como ya reportamos en una nota anterior de esta cobertura— contempla el sistema «Alisios» para conectar a Chile con Panamá y República Dominicana, además del proyecto Humboldt hacia Australia, ambos en pleno desarrollo bajo el actual Gobierno.

Lo que viene

Con estos nuevos antecedentes ya instalados en el debate público, la controversia del cable chino vuelve a poner presión sobre la administración anterior respecto de qué tanto sabía —y qué tanto decidió no comunicar— antes de que la crisis diplomática con Estados Unidos se hiciera pública en febrero. Para el actual Gobierno, el episodio funciona como un nuevo respaldo a la narrativa que ha sostenido desde el inicio de su mandato sobre la falta de transparencia en el traspaso de información durante el cambio de administración.

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