Mientras Thayer da entrevistas, Tohá calla, Elizalde desaparece y el FA no sabe qué hacer con su propio escándalo

Más de 200 niños sin paradero conocido. Posible tráfico de menores. Una investigación de la Fiscalía que puede costar carísimo. Y los responsables políticos del momento en que esto ocurrió, en su mayoría, en silencio. El Frente Amplio no ha tocado el tema con su propio exdirector de Migraciones. Carolina Tohá se limita a declaraciones puntuales. Álvaro Elizalde desapareció del radar. Es el manual de siempre: cuando el problema es de ellos, nadie quiere hablar.

Hay una manera de medir qué tan grave es un escándalo político: observar quién corre a dar explicaciones y quién se esconde. En el caso de los niños haitianos, ese ejercicio arroja un resultado revelador.

El exdirector del Servicio Nacional de Migraciones, Luis Eduardo Thayer, ha estado en todos los medios esta semana. Dando entrevistas, defendiendo su gestión, acusando «falta de decencia» en el debate. Pero el resto del aparato político que gobernó cuando estas irregularidades ocurrieron ha optado por una estrategia completamente distinta: el silencio.

El repliegue que confirma La Tercera: Tohá y Elizalde desaparecidos

A diferencia de Thayer, otras exautoridades del gobierno de Boric vinculadas al tema, como los exministros Álvaro Elizalde y Carolina Tohá, se han mantenido replegadas. Tohá, por ejemplo, ha dado declaraciones puntuales.

Carolina Tohá fue ministra del Interior durante buena parte del período en que estos vuelos chárter con menores haitianos ingresaron al país sin el control adecuado. Álvaro Elizalde ocupó la misma cartera después. Ambos fueron, en sus respectivos momentos, la máxima autoridad política responsable de la seguridad migratoria de Chile.

Y ambos optaron por el silencio. Declaraciones puntuales en el caso de Tohá. Repliegue total en el caso de Elizalde.

Ni siquiera su propio partido quiere hablar con Thayer

Lo más revelador de todo el episodio es lo que ocurre dentro del Frente Amplio, el partido al que pertenece Thayer.

El Frente Amplio se reunió con otros dirigentes de oposición en el Partido Socialista para discutir la coyuntura política. Y según su propio secretario general, ni siquiera contactaron a Thayer para abordar la crisis que su exdirector de Migraciones está protagonizando en todos los medios.

El protagonismo de Thayer, en desmedro del repliegue de Tohá y Elizalde, ha sido un factor resentido al interior del Frente Amplio.

No están molestos por las irregularidades. Están molestos porque Thayer sigue hablando del tema. El problema, para el Frente Amplio, no es el escándalo de los niños desaparecidos. Es que su propio exdirector no se calla.

«Hipócrita y exagerada»: la defensa que ni siquiera convence a su propio sector

Thayer salió a defenderse esta semana con una dureza que terminó generando más ruido del que esperaba.

El exdirector del Servicio Nacional de Migraciones acusó este jueves un aprovechamiento político por parte de sectores del oficialismo en torno a la crisis derivada del paradero desconocido de más de 200 niños, niñas y adolescentes de nacionalidad haitiana que ingresaron a Chile entre 2023 y 2025.

«El debate está no solo desordenado, sino que falto de templanza y de racionalidad. Falta decencia en el debate público», arguyó Thayer.

Pero su argumento de defensa terminó implicando a más gente de la que probablemente quería. El sociólogo frenteamplista Thayer dijo que la flexibilización de los requisitos de ingreso en 2024 se realizó en virtud de un acuerdo «transversal» que incluyó al hoy jefe del Servicio, Frank Sauerbaum.

Es decir, Thayer intentó defenderse diciendo que la decisión fue compartida, no solo suya. El problema es que esa defensa apuntó directamente al actual jefe del Servicio de Migraciones, generando una respuesta furiosa desde Renovación Nacional: «Su desfachatez no tiene límites», le contestaron en Renovación Nacional, partido del exdiputado.

Ni siquiera defendiéndose logró Thayer evitar que la controversia escalara.

El patrón que se repite: el manual de la izquierda ante sus propios errores

Lo que está ocurriendo con el caso de los niños haitianos sigue exactamente el mismo guión que Chile ya vio en otros escándalos del gobierno anterior.

Cuando el Censo 2024 contrató a delincuentes y extranjeros sin permiso de trabajo: silencio del PC y del FA. Cuando se descubrió que la deuda fiscal estaba oculta en US$10.500 millones: silencio. Cuando se reveló que Junaeb pagó $14 mil millones por onces fantasma: silencio. Cuando la Contraloría declaró ilegal el registro pesquero artesanal abierto sin atribuciones: silencio.

El patrón es siempre idéntico. Cuando el escándalo afecta al gobierno actual, la oposición exige explicaciones inmediatas, comisiones investigadoras y responsabilidades políticas. Cuando el escándalo expone al propio gobierno anterior, la respuesta colectiva es el repliegue táctico.

Ningún comunicado oficial del Frente Amplio sobre el caso de los niños haitianos. Ningún pronunciamiento del Partido Comunista sobre uno de los casos más graves del año, que involucra investigación de la Fiscalía por posible tráfico de menores y, según los antecedentes más recientes, posible tráfico de órganos.

El gobierno de Kast exige respuestas

En contraste con el silencio opositor, el gobierno actual ha optado por una postura institucional, no de ataque político, pero firme en la exigencia de respuestas.

«Aquí el gobierno no pretende sacar ningún rédito político sino colaborar con la situación que nos parece de la más alta gravedad», afirmó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez.

El gobierno tiene una posición honesta y políticamente inteligente: no acusa directamente a Boric ni convierte el caso en un ataque personal. Pero tampoco permite que el silencio de la oposición entierre el tema. Exige que la Fiscalía investigue, que se ubique a los niños desaparecidos y que se determine quién autorizó estos vuelos sin el control mínimo necesario.

Lo que está en juego mientras la oposición calla

Mientras el Frente Amplio decide no contactar a su propio exfuncionario y Carolina Tohá limita sus declaraciones, la investigación avanza con hallazgos cada vez más graves.

12 adultos identificados como responsables de trasladar a 486 niños sin vínculos familiares acreditados. 64 niños que la Contraloría no pudo ubicar en las direcciones registradas. Una mujer haitiana que ingresó con 34 niños en un solo vuelo y registra 18 viajes internacionales en dos años. Más de 200 menores con paradero desconocido. Y la posibilidad, que recién comienza a investigarse, de que detrás de todo esto haya una red de tráfico de personas con fines que van más allá de la explotación laboral o sexual.

Ese es el tamaño del problema sobre el cual el Frente Amplio y el Partido Comunista no tienen, hasta ahora, ninguna opinión pública.

Cuando el problema lo crean otros, la izquierda exige comisiones investigadoras, acusaciones constitucionales y responsabilidades políticas inmediatas. Cuando el problema lo crearon ellos, la respuesta es el silencio. Y ese contraste, más que cualquier declaración, es el que mejor retrata la coherencia real de quienes hoy se presentan como la oposición responsable de Chile.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *