Tres meses de tramitación. 90 votos en la Cámara. Audiencias ante 50 expositores en el Senado. Y un ministro de Hacienda que llegó a la Comisión con el discurso escrito a mano y se comprometió a negociar en materias clave. La Ley de Reconstrucción Nacional superó su primera valla en el Senado el miércoles 17 de junio. Esta semana llega a la Sala. Y en una Cámara Alta donde los números están al límite exacto, cada voto individual importa más que nunca.
El miércoles 17 de junio, a las 12:30 horas, la Comisión de Hacienda del Senado sometió a votación la idea de legislar sobre el proyecto de Ley de Reactivación y Reconstrucción Nacional. El resultado fue ajustado pero suficiente: tres votos oficialistas a favor, dos rechazos opositores.
La normativa fue aprobada dejando la normativa en condiciones de ser votada esta semana en la Sala de la corporación. Tal era la importancia de la votación que a la comisión llegaron no solo el ministro Quiroz, sino también el biministro del Interior, Claudio Alvarado, y el ministro de la Segpres, José García Ruminot.
Tres ministros simultáneos en la Comisión de Hacienda del Senado. No fue un trámite. Fue la declaración política más clara del gobierno sobre la importancia de este momento.
El camino recorrido: de La Moneda a la Sala del Senado
Para entender dónde está la ley hoy y cuánto queda por delante, hay que repasar el trayecto completo.
Etapa 1 — Ingreso al Congreso (abril 2026):
El proyecto ingresó al Congreso en abril con 43 medidas orientadas a la reactivación económica. Rebajas tributarias, incentivos para inversión, modificaciones laborales y ambientales, y herramientas para la reconstrucción de zonas afectadas por incendios.
Etapa 2 — Aprobación en la Cámara (mayo 2026):
La Cámara de Diputados aprobó la Ley de Reconstrucción con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención. El acuerdo con el PDG fue determinante. Pero algunos artículos pasaron por el filo de la navaja: ocho artículos fueron aprobados por menos de siete votos de diferencia, y en dos casos triunfaron por un solo voto.
Etapa 3 — Comisión de Hacienda del Senado (junio 2026):
Casi 50 expositores en una semana. Gremios empresariales, académicos, exministros, representantes de funcionarios públicos. El debate más intenso que ha tenido la ley en toda su tramitación. Y al final, aprobada la idea de legislar el 17 de junio.
Etapa 4 — Lo que viene: la Sala del Senado esta semana.
Los artículos que todavía están pendientes
El Senado no es la Cámara. A diferencia de la Cámara, en el Senado existe un equilibrio numérico más estricto entre el oficialismo y la oposición, lo que obligará al Ejecutivo a buscar acuerdos transversales para aprobar el corazón de la reforma.
Los puntos más calientes del debate en el Senado son cuatro:
1. La invariabilidad tributaria de 25 años — El artículo más controversial
Es el corazón jurídico de la reforma y el que más resistencia ha generado. El mecanismo crea un contrato entre el Estado y el inversionista que impide modificar las tasas o exenciones durante el período pactado, bajo riesgo de demandas por responsabilidad patrimonial.
El gobierno lo llama «certeza jurídica.» Y hay conversaciones avanzadas para un posible acuerdo, que implicaría rebajar de 25 a 20 años la duración del congelamiento, aumentar el tope mínimo para acogerse al mecanismo desde los US$50 millones a cifras en torno a US$100 o US$200 millones, y crear algún tipo de tasa adicional.
Si ese acuerdo prospera, la invariabilidad puede sobrevivir. Si no, es el artículo más probable de caer.
2. La rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%
La rebaja gradual hasta 2029 fue aprobada en la Cámara con 87 votos. En el Senado, con 26 votos necesarios y el equilibrio numérico exacto entre oficialismo y oposición, cada voto importa. Quiroz se mostró abierto a modificar aspectos como la duración y los parámetros de la invariabilidad tributaria, el crédito tributario al empleo y la eliminación de la franquicia tributaria del Sence.
3. El crédito tributario al empleo
Una de las medidas más importantes para la reactivación del mercado laboral, pero también una de las más cuestionadas por la oposición. Quiroz reconoció que hay espacio para ajustar parámetros sin eliminar el instrumento.
4. El impacto en los municipios por las contribuciones
El debate sobre la exención de contribuciones para adultos mayores y su impacto en los presupuestos municipales sigue activo. El gobierno ya comprometió gradualidad y mecanismos de compensación, pero algunos senadores opositores, respaldados por alcaldes, siguen resistiendo.
Los votos que el gobierno necesita: el mapa del Senado
El Senado chileno tiene 50 integrantes. Para aprobar una ley se necesitan 26 votos. El oficialismo tiene 25 senadores. Necesita al menos uno más.
Los cuatro votos que pueden definir el resultado:
Calisto, Walker, Bianchi y Kusanovic — Los cuatro independientes:
Los senadores Miguel Calisto, Matías Walker, Karim Bianchi y Alejandro Kusanovic votarán de acuerdo con su opinión en cada artículo. Son los árbitros reales del debate. Ninguno tiene posición inamovible en todos los artículos. Cada uno tiene condiciones específicas que el gobierno debe satisfacer.
Kusanovic ya se reunió con Alvarado. Walker ha señalado apertura al diálogo. Calisto es el más impredecible. Bianchi ha sido crítico pero no ha cerrado puertas.
El Socialismo Democrático — La señal más esperada:
La oposición en el Senado tiene dos comités. Los representantes de ambos comités se comprometieron a elaborar una propuesta conjunta de la oposición y hacérsela llegar al gobierno antes del lunes.
Ese plazo vence hoy. Si la propuesta opositora es razonable y el gobierno puede incorporar parte de ella sin destruir el corazón de la reforma, se abre la posibilidad de un acuerdo transversal que dé más votos y más legitimidad política a la ley.
Quiroz negocia pero no cede en lo fundamental
Quiroz se comprometió a escuchar propuestas concretas de la oposición para mejorar el proyecto, abriéndose a un acuerdo lo más amplio posible tanto en la Sala como en la comisión. Sin embargo, descartó quitar la urgencia: «La urgencia continúa. El día tiene 24 horas, podemos trabajar 18 horas al día, así es que no hay necesidad de postergar en días.»
El mensaje del ministro tiene dos partes igualmente importantes. La primera, es que hay espacio para negociar parámetros. La segunda: no hay espacio para dilatar el proceso. El gobierno no está dispuesto a que la oposición use las negociaciones como pretexto para postergar indefinidamente una votación que necesita Chile.
El calendario que viene: qué pasa y cuándo
Esta semana — Comisiones sectoriales:
Además de Hacienda, las comisiones de Trabajo y Medio Ambiente deben revisar artículos específicos de la ley. Este trabajo puede correr en paralelo a la negociación política.
Esta semana — La propuesta opositora:
Hoy vence el plazo que el Comité Unido y el Socialismo Democrático se pusieron para enviar su propuesta conjunta al gobierno. Lo que esa propuesta contenga definirá si hay acuerdo o solo hay votos.
Esta semana o la próxima — Votación en Sala:
La Sala del Senado debe votar la ley. Con la urgencia vigente y la presión del gobierno, la votación no puede postergarse indefinidamente. El escenario más probable es que ocurra esta semana o a más tardar en los primeros días de julio.
Si hay comisión mixta:
Si el Senado modifica artículos sustantivos respecto de lo que aprobó la Cámara, el proyecto va a comisión mixta donde representantes de ambas cámaras deben acordar el texto final. Ese escenario agregaría semanas al proceso.
Lo que significa para Chile que esta ley pase
Más allá del debate político, la Ley de Reconstrucción Nacional tiene consecuencias concretas que los chilenos necesitan entender.
Si pasa: se activan las herramientas de certeza jurídica que los inversionistas exigen para comprometer capital en Chile. Se financian los proyectos de reconstrucción en las zonas afectadas por incendios. Se implementan los créditos tributarios al empleo que buscan reducir el desempleo del 9,1%. Y el Estado tiene recursos para sostener el equilibrio fiscal comprometido en el decreto del 9 de junio.
Si no pasa: el gobierno pierde su apuesta legislativa más importante, el desempleo sigue sin herramientas adicionales para reducirse, los damnificados de los incendios esperan más tiempo su reconstrucción y Chile envía una señal a los mercados internacionales de que la política tributaria no es predecible.
El Senado tiene la palabra. Y esta semana esa palabra se pronuncia.