Ali Manouchehri, el alcalde de Coquimbo que usa la emergencia para hacer política

Este lunes 20 de julio, mientras el Estado de Catástrofe que él mismo llevaba días exigiendo finalmente fue decretado por el Presidente Kast para la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco, el alcalde Ali Manouchehri no bajó el tono. Ante las cámaras de T13 calificó la gestión del gobierno como una «vergüenza», declaró que su municipio estaba «completamente solo» y remató con una frase que ya recorre las redes sociales: «No confiamos en que el Gobierno cuide bien a nuestra gente».

Es un derecho democrático criticar al gobierno de turno. Pero la credibilidad de esa crítica depende también de quién la formula, y el historial del municipio de Coquimbo en el manejo de sus propios recursos tiene datos que Manouchehri preferiría no discutir mientras pide dinero al gobierno central.

Lo que encontró la Contraloría en el municipio de Coquimbo

En abril de 2026, la Contraloría General de la República publicó el Consolidado de Información Circularizada N°22, un informe que revisó la ejecución presupuestaria de las 345 municipalidades del país en materia de celebraciones y eventos. El resultado para Coquimbo fue incómodo: la municipalidad porteña quedó en el séptimo lugar nacional entre los 11 municipios que superaron los $360 millones en desembolsos para festividades durante el período analizado.

En detalle, la comuna porteña gastó $144 millones en eventos en 2024 y $293 millones en 2025, sumando un total de $437 millones en celebraciones en dos años. El informe aclaró que el estudio excluyó celebraciones de carácter transversal como Fiestas Patrias, enfocándose en eventos específicos organizados por cada municipio. La Contraloría, en el mismo informe, recordó que según la Ley N°18.695 los municipios «deben orientar sus gastos al cumplimiento de sus funciones y al beneficio directo de la comunidad, respetando criterios de eficiencia y economicidad».

La Pampilla: la fiesta más cara de Chile organizada por Manouchehri

Pero los $437 millones de la Contraloría no son el número más llamativo en el historial de gastos del municipio de Coquimbo. Ese lugar lo ocupa la Pampilla, la celebración de Fiestas Patrias que la municipalidad organiza anualmente y que se autodenomina «la fiesta más grande de Chile».

Al asumir el cargo en 2021, licitó la versión 2023 — la primera en tres años tras la pandemia — con un presupuesto de $600 millones, argumentando que eso representaba un 36% de ahorro respecto a la última edición anterior a su gestión. Lo que no dijo es que $600 millones para una fiesta es, con cualquier parámetro razonable, una suma considerable para un municipio que ahora pide urgentemente más recursos del gobierno central porque «el 2% del Gobierno Regional no alcanza ni para reponer uno de los puentes caídos».

El perfil del alcalde que encontró en la emergencia su tribuna

Ali Manouchehri tiene 39 años, nació en Viena, Austria — su familia salió de Chile antes de su nacimiento por razones políticas — y llegó al fútbol profesional antes que a la política, jugando como defensa en Coquimbo Unido, Levante B de España, O’Higgins, Ñublense y varios clubes más. Asumió como alcalde de Coquimbo en julio de 2021 y fue reelecto en las elecciones municipales de 2024 con el 64% de los votos.

Su hermano Daniel Manouchehri es diputado por el Partido Socialista — el mismo partido que esta semana votó en bloque en contra de la Ley de Reconstrucción Nacional en el Senado. La conexión política es parte del contexto en que deben leerse sus ataques al gobierno de Kast durante la emergencia.

En su Cuenta Pública de 2025, Manouchehri destacó la reducción de la deuda municipal en un 83,6% y un crecimiento de la inversión social de más del 2.000% desde el inicio de su gestión. Son cifras que su administración presenta con orgullo. El problema es que esas cifras no responden la pregunta más obvia: si el municipio tuvo recursos suficientes para organizar eventos por $437 millones en dos años y para gestionar la Pampilla con presupuestos de cientos de millones, ¿en qué medida la falta de preparación ante el temporal es atribuible exclusivamente al gobierno central?

Lo que Kast hizo mientras Manouchehri hablaba

El contraste entre los actos y las palabras de este lunes es revelador. Mientras Manouchehri declaraba a T13 que el gobierno respondía tarde y que no confiaba en él, el Presidente Kast firmaba el decreto de Estado de Catástrofe para Coquimbo y la provincia del Huasco — exactamente la medida que el alcalde había exigido con urgencia. El gobierno ya había desplegado un hospital modular en Ovalle. Carabineros realizó más de 50 rescates aéreos en la región. El Ejército estuvo acuartelado desde antes del temporal. La ministra de Energía fue designada a Valparaíso. Nueve autoridades del ejecutivo estaban en terreno en distintas regiones.

Manouchehri calificó eso de «vergüenza» y de abandono total. La Cadem del fin de semana registró que el 52% de los chilenos avaló la gestión del gobierno ante la emergencia y que las Fuerzas Armadas obtuvieron 77% de aprobación en su manejo de la crisis.

La pregunta que nadie le está haciendo a Manouchehri

El temporal reveló algo más que daños en quebradas y puentes. Reveló la brecha entre el relato municipal y la realidad presupuestaria. Un municipio que tiene recursos para invertir $437 millones en fiestas en dos años y para organizar una Pampilla de $600 millones tenía también la responsabilidad de preparar su infraestructura de emergencia con anticipación. Esa responsabilidad no es del gobierno de Kast — es del alcalde de Coquimbo.

Usar el temporal para atacar al Presidente en televisión mientras los equipos del gobierno rescatan a personas en helicóptero no es gestión de emergencia. Es política. Y la ciudadanía de Coquimbo merece saber la diferencia.

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