Colapso en Ceuta: 60 mil migrantes cruzan en un día y la oposición española estalla contra el Gobierno por el caos migratorio

Un colapso sin precedentes recientes

España enfrenta esta semana una de las crisis migratorias más severas de los últimos años en su frontera sur. Según cifras del propio Gobierno español, entre 50 mil y 60 mil personas cruzaron de forma irregular desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta en apenas 24 horas, una cifra que el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, sitúa en el límite superior. Para dimensionar el impacto: Ceuta tiene una población de apenas 80 mil habitantes, por lo que la llegada equivale, proporcionalmente, a que en un solo día ingresaran a España cerca de 30 millones de personas.

El drama humano detrás de las cifras es igual de severo. Hasta el cierre de esta nota, la Guardia Civil española había recuperado 43 cadáveres de personas que intentaron cruzar a nado desde Marruecos, la mayoría por asfixia por inmersión en las inmediaciones del espigón fronterizo del Tarajal. La cifra ha subido hora a hora durante toda la jornada —pasó de 9 a 15, luego a 19, luego a 41 y finalmente a 43— y las autoridades no descartan que continúe aumentando en las próximas horas, ya que persisten las labores de búsqueda en el litoral.

Una ciudad desbordada

Los testimonios desde el terreno grafican el nivel de colapso. Un agente de la Guardia Civil describió la situación al portal ABC como «tercermundista», señalando que el cuerpo policial está «desbordado». Las imágenes que circulan desde Ceuta muestran largas filas de migrantes a las puertas de los supermercados y miles de jóvenes deambulando por las calles de la ciudad, mientras vecinos ceutíes expresan temor a salir de sus propias casas.

Ante la magnitud de la crisis, el propio Vivas solicitó formalmente al Gobierno central que declare la «emergencia nacional» en la ciudad autónoma, exigiendo que el Ejecutivo asuma el «mando único» con medidas «contundentes» acordes a una crisis de «esta magnitud y naturaleza».

La respuesta del Gobierno de Sánchez

Frente a la presión, el presidente Pedro Sánchez señaló en redes sociales que su Gobierno está «movilizando todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales, y preparando las medidas necesarias para recuperar la normalidad lo antes posible». El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció que viajará a Ceuta y que se desplegarán efectivos militares adicionales para reforzar la seguridad del enclave. Pese a la escala del episodio, Grande-Marlaska insistió en que el pico migratorio «no altera» una política que, a su juicio, «está funcionando» y que ha ido reduciendo las entradas irregulares año a año.

Ese mismo jueves, Sánchez se mostró abierto a evaluar una reforma de la ley de extranjería para hacer «más eficientes» las repatriaciones en frontera, en momentos en que el Ministerio del Interior informó que más de 25 mil de los migrantes ya habían regresado voluntariamente a Marruecos hacia el mediodía del viernes.

La oposición carga con dureza contra Sánchez

La crisis desató una ola de críticas frontales desde la oposición española. El eurodiputado de Vox Jorge Buxadé calificó la situación de «asalto masivo» y fue categórico: «Un solo responsable: Sánchez. Cómplices: muchos, un listado interminable», escribió en su cuenta de X, agregando que los «ceutíes y, por extensión, todos los españoles» son las principales víctimas de la presión migratoria.

El líder de Vox, Santiago Abascal, fue aún más duro, vinculando directamente la crisis con la regularización extraordinaria de migrantes impulsada por el Gobierno: «La regularización masiva ha provocado una invasión de nuestra frontera», afirmó en redes sociales, para luego añadir en un mensaje que generó fuerte controversia: «Cada puñalada y cada violación futura habrán sido importadas directamente por Sánchez».

Desde el Partido Popular, el presidente Alberto Núñez Feijóo criticó la «debilidad» de la reacción del Gobierno y exigió a Sánchez que defienda la «seguridad nacional» y la «integridad territorial» de España. El portavoz nacional del PP, Miguel Tellado, apuntó en la misma dirección: «A nadie puede sorprenderle que miles de personas quieran entrar en un país que regulariza a más de un millón de inmigrantes irregulares de un día para otro», sostuvo, en referencia a la política de regularización del Ejecutivo socialista.

Un problema con historial en Ceuta

La frontera de Ceuta no es ajena a este tipo de episodios. En mayo de 2021, ya bajo el mismo Gobierno de Sánchez, cerca de 8.000 migrantes —incluyendo 1.500 menores— cruzaron a la ciudad en circunstancias similares, tras una relajación temporal de los controles marroquíes interpretada entonces como una represalia diplomática de Rabat. Aquella crisis, que en su momento fue calificada por el propio Sánchez como «grave para España y Europa», terminó resuelta mediante un giro en la política exterior española hacia Marruecos. La magnitud del episodio actual, sin embargo, sextuplica ampliamente aquella cifra.

Reacciones internacionales

La crisis también generó eco fuera de España. El canciller alemán, Friedrich Merz, pidió que España recupere el control de la frontera en Ceuta y expresó satisfacción por la decisión española de no permitir el ingreso de los migrantes al resto del continente europeo, instando a Marruecos a readmitir de forma inmediata a quienes cruzaron de manera irregular. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la situación de «terrible» a través de sus redes sociales.

Lo que viene

Con el ministro Grande-Marlaska en camino a Ceuta y el refuerzo militar ya anunciado, el foco de las próximas horas estará en si el Gobierno logra estabilizar la frontera y en si la cifra de fallecidos —que no ha dejado de subir durante toda la jornada— continúa aumentando. En paralelo, la crisis ya reabrió con fuerza el debate político español sobre la gestión migratoria del Ejecutivo de Sánchez, con la oposición exigiendo la comparecencia urgente del propio presidente ante el Congreso.

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