Seis de cada diez escolares chilenos no logran competencias mínimas en Matemáticas, según PISA 2025

Los resultados de la prueba PISA 2025, publicados este martes por la OCDE, confirmaron el peor desempeño histórico de Chile en Matemáticas: solo un 41% de los estudiantes de 15 años logró alcanzar el nivel básico de competencia, lo que significa que el 59% —prácticamente seis de cada diez jóvenes— no alcanza el umbral mínimo considerado necesario para desenvolverse en la vida adulta.

Los números completos

Chile obtuvo 403 puntos en Matemáticas, su marca más baja desde que el país participa en esta evaluación internacional: 411 en 2006, 421 en 2009, 423 en 2012 y 2015, 417 en 2018, 412 en 2022 y ahora 403. En Lectura, el país retrocedió 12 puntos respecto de 2022, llegando a 436 puntos, mientras que en Ciencias el resultado se mantuvo prácticamente estable, con 442 puntos. Desde 2015, la proporción de estudiantes bajo el nivel básico aumentó 10 puntos porcentuales tanto en Matemáticas como en Lectura. En el otro extremo, prácticamente ningún estudiante chileno alcanzó los niveles más altos de la prueba (5 o 6), frente a un 8% en promedio en la OCDE.

Con todo, Chile se mantiene entre los sistemas educativos con mejor desempeño de América Latina, ubicándose segundo en Ciencias solo detrás de Uruguay.

Un problema que no es exclusivo de Chile

Uno de los datos más relevantes para entender el fenómeno con precisión es que el deterioro no es un fenómeno aislado del país: entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE cayó 28 puntos en Lectura y 22 en Matemáticas, y de los 91 países evaluados, 39 registraron caídas en Matemáticas y 42 en Lectura. La propia región latinoamericana muestra el mismo patrón: Argentina, por ejemplo, registró su peor resultado histórico en Matemáticas (367 puntos), con una caída de 11 puntos en solo tres años, según reportó Infobae.

Qué dice el propio Ministerio de Educación

Consultada por los resultados, la ministra de Educación, María Paz Arzola, fue clara en señalar cuál es, a su juicio, el factor central. Los resultados «muestran un sistema escolar que aún no retoma el nivel prepandemia». El subsecretario de Educación, Daniel Rodríguez, agregó que «PISA nos muestra que la recuperación de los aprendizajes se juega en el trabajo cotidiano de cada colegio», anunciando medidas para reforzar el acompañamiento a los establecimientos con mayores desafíos, promover la asistencia escolar y reducir la burocracia que resta tiempo de enseñanza a directores y docentes.

La asistencia escolar, un problema documentado y medible

Uno de los factores con mayor evidencia detrás es el ausentismo escolar. Según un estudio de la fundación Acción Educar basado en datos oficiales del Mineduc, la asistencia promedio nacional llegó a 89,2% durante el primer semestre de 2026, una mejora respecto del 84,1% de 2022, pero todavía dos puntos porcentuales por debajo del 91,2% registrado en 2018, antes de la pandemia. Más preocupante aún: 273.052 estudiantes —un 9,4% del total— perdieron más de un mes de clases solo durante el primer semestre de este año, y un 23,8% se encuentra en situación de inasistencia grave o crítica.

Un informe anterior de la propia OCDE había advertido que Chile es el país con mayor inasistencia escolar en educación básica entre los evaluados, un patrón que se revierte curiosamente en la educación secundaria, donde el país muestra niveles de ausentismo comparativamente bajos —lo que los propios investigadores calificaron como «un patrón poco frecuente a nivel internacional».

Otros factores mencionados

Entre los elementos adicionales que distintos análisis han vinculado a estos resultados se cuenta la distracción por el uso de celulares en clases —prohibidos en los establecimientos desde este año, una medida que llegó después del período evaluado por PISA 2025—, así como una caída generalizada, no exclusiva de Chile, en el acompañamiento familiar declarado por los estudiantes (de 67% a 63% en el caso chileno).

La pregunta de fondo: ¿es un problema ideológico?

En el debate público chileno existe una corriente de opinión, principalmente desde sectores de derecha, que atribuye buena parte del deterioro de la educación pública a una supuesta ideologización del sistema escolar y a la politización de los gremios docentes, que habría desplazado el foco desde el aprendizaje de competencias básicas hacia otras prioridades. Es una posición legítima dentro del debate educativo y forma parte de discusiones más amplias sobre la gestión de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP).

La evidencia disponible apunta de manera consistente y transversal a nivel internacional hacia los efectos prolongados de la pandemia, el ausentismo escolar no resuelto por completo, y factores de gestión cotidiana en las salas de clases, antes que a un factor ideológico específico. Es importante que cualquier explicación sobre estos resultados distinga entre un debate político legítimo sobre el rumbo de la educación pública, y la evidencia empírica específica que explica por qué los estudiantes de 15 años obtienen hoy peores resultados en habilidades matemáticas y de comprensión lectora básicas.

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