LOS PROGRESISTAS QUE DICEN DEFENDER LA DEMOCRACIA RETIENE MINISTRAS, SE BURLA DE DISCAPACITADOS Y GOLPEA A ESTUDIANTES QUE PIENSAN DISTINTO

Inspirado en la columna «Maldito Infierno», de Cristián Stewart, publicada en La Segunda.

El año pasado, el economista Óscar Landerretche le hizo una pregunta incómoda a la izquierda chilena. Preguntó públicamente si el Frente Amplio y el Partido Comunista convertirían a Chile nuevamente en un «maldito infierno» si la derecha ganaba las elecciones. La respuesta, en los últimos tres meses, ha llegado sin palabras. Ha llegado con hechos.

El analista Cristián Stewart los enumera con precisión quirúrgica en su columna publicada en La Segunda. Y cada uno de esos hechos merece ser leído con atención, porque juntos cuentan una historia que la izquierda chilena preferiría que nadie contara.

El Congreso Ideológico del Frente Amplio: Kast con cuernos de demonio

Todo comenzó el 21 de marzo, diez días después del cambio de mando. En el Congreso Ideológico del Frente Amplio, alguien desplegó un lienzo. En él aparecía dibujado el Presidente José Antonio Kast. Con cuernos de demonio. Junto a la frase: «Nunca serviles a locos y genocidas.»

No fue un exabrupto aislado de algún militante de base. Fue en el Congreso oficial del partido. Frente a sus autoridades, sus dirigentes y sus parlamentarios. Ninguno lo retiró. Ninguno lo condenó públicamente en ese momento.

Este es el punto de partida. La izquierda que dice defender la democracia comenzó su período de oposición negándole humanidad básica al Presidente elegido por el 58% de los chilenos.

Lincolao: dos horas encerrada y rociada con agua en una universidad

El 8 de abril, la ministra de Ciencia Ximena Lincolao viajó a Valdivia invitada por el rector de la Universidad Austral para participar en el inicio del año académico. Lo que encontró no fue un debate. Fue una emboscada.

La tensión escaló hasta tal punto que una manifestante le lanzó agua a la secretaria de Estado. «La tuvieron dos horas encerrada en un aula y tuvo que ser escoltada por la PDI para no sufrir ninguna lesión grave», relató la ministra Ximena Rincón tras hablar con su colega. El ministro del Interior Claudio Alvarado calificó los hechos sin eufemismos: Lincolao «fue amedrentada, retenida y posteriormente agredida en el ejercicio legítimo de sus funciones en un recinto universitario que debe ser, por definición, un espacio de aprendizaje, debate y convivencia.»

El Presidente Kast fue claro sobre quiénes eran los responsables: «Un grupo ideologizado que tiene solo un objetivo: silenciar y amedrentar. No buscan dialogar ni mejorar la educación. Su actuar no tiene justificación.»

Tres estudiantes fueron detenidos: Pablo Vásquez Burgos, de Bioquímica; Joaquín Monje Sazo, de Pedagogía en Historia; y María Antonia Madariaga, de Antropología. Todos de la misma universidad que se supone debía ser un espacio de debate. Todos con medidas cautelares impuestas por los tribunales.

¿Cuántos dirigentes del FA o del PC condenaron esto con la misma energía con que critican a Carabineros cuando usa el lanzaguas? La respuesta la conoce usted.

Undurraga en La Pérgola: se burlaron de su discapacidad y nadie lo enfrentó de frente

El sábado 30 de mayo, el ministro de las Culturas Francisco Undurraga y la ministra de Energía Ximena Rincón llegaron al Centro Cultural CEINA para ver La Pérgola de las Flores. Una obra clásica del teatro chileno. Una noche de cultura.

Lo que encontraron fue una funa organizada que el ministro definió sin dudar: «Lo que vivimos fue una encerrona.»

Undurraga relató haber escuchado frases como «a estos gallos ojalá los maten», aunque precisó que no hubo amenazas directas ni agresiones físicas. «Hubo deseos, no amenazas», sostuvo. Pero fue el siguiente detalle el que revela con mayor crudeza el nivel moral de quienes lo funaron.

«Incluso un cretino dijo ‘este gallo no se puede levantar’, aduciendo a mi discapacidad física», relató Undurraga. «Cuando yo bajé la escalera, que me cuesta bajar la escalera en ese teatro, que me demoré 4 minutos, nadie gritó nada. Bastó que me sentara para que empezaran las pifias.»

Desde el anonimato. Porque nadie lo enfrentó de frente. «Fueron cobardes», dijo el ministro. Y tenía razón.

La actriz Amparo Noguera, señalada por Undurraga como responsable de la puesta en escena, calificó las acusaciones de «delirantes.» El actor Daniel Muñoz dijo que el ministro era «responsable» de lo ocurrido. La izquierda del mundo del arte cerró filas detrás de quienes habían burlado una discapacidad física.

Los estudiantes de la PUC: manotazos y amenazas por pensar distinto

El martes 3 de junio, mientras la Confech marchaba por la Alameda, un grupo de estudiantes del movimiento Solidaridad UC se plantó frente a la Casa Central de la Universidad Católica con un mensaje simple: las diferencias deben resolverse con debate, no con paros.

Lo que recibieron a cambio lo describe Stewart en su columna con precisión documental: insultos, manotazos, gritos y amenazas. Los movimientos de izquierda de la universidad aplaudían con sonrisas mientras la «primera línea» pasaba encapuchada, con palos, adoquines e instrumentos destructivos. De hecho, destruyeron el paradero de ese lugar.

La coordinadora externa de Solidaridad UC, Angélica Portales, fue clara sobre lo que su agrupación defiende: «Creemos que la representación estudiantil tiene la responsabilidad de canalizar las inquietudes de los estudiantes por vías que contribuyan a construir soluciones. Las universidades deben ser espacios de debate serio y propuestas, no de paralización permanente.»

Por decir eso —exactamente eso— recibieron manotazos. Por plantarse frente a la Casa Central con una bandera chilena y defender el diálogo en lugar del paro, les arrancaron la bandera de las manos. En el patio de una de las principales universidades del país, ante la mirada complaciente de quienes aplaudían.

El patrón que Stewart desmonta: el oportunismo que no da vergüenza

El columnista Cristián Stewart hace una observación que vale la pena detenerse a leer. Durante los cuatro años del gobierno de Gabriel Boric, las mismas organizaciones que hoy marchan, paralizan y funan guardaron un silencio llamativo. No se cumplieron las promesas del CAE. Hubo dramas en los SLEP de Atacama. Hubo recortes en educación y beneficios no entregados.

Nada de eso fue «suficientemente grave» para movilizarse.

Hoy, a 85 días del gobierno de Kast, llevan tres marchas con violencia, funas a ministros en teatros, agresiones a estudiantes que piensan distinto y lienzos con el Presidente dibujado con cuernos.

La diferencia no es ideológica. Es política. Cuando los suyos gobernaban, callaban. Cuando gobiernan los otros, destruyen. Eso no es compromiso con la educación, la cultura o la democracia. Es oportunismo burdo ejecutado con una consistencia que ya no sorprende a nadie.

La pregunta que Stewart deja abierta

El columnista cierra con una advertencia que la izquierda debería escuchar, aunque probablemente no lo hará: si el progresismo chileno no reflexiona y cambia su libreto, si no actúa de verdad defendiendo la democracia que tanto pregona proteger, si no le reconoce legitimidad moral a quienes piensan distinto, la irrelevancia seguirá castigándolos. En las urnas. Y en el apoyo ciudadano.

La pregunta que Chile debe hacerse es más simple: ¿qué clase de democracia defiende una izquierda que encierra ministras en universidades, se burla de discapacidades en teatros y golpea a estudiantes que prefieren el diálogo al paro?

La respuesta está en los hechos. No en los discursos.

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