14 detenidos en marzo. 10 en Valparaíso el 1 de junio. 35 el 3 de junio, 3 con bombas Molotov y una estudiante con fracturas faciales. Y este sábado 13 de junio, la oposición sale de nuevo a la calle. No con propuestas. No con alternativas. Con el mismo guión de siempre. Con el mismo final de siempre. Y con la misma ausencia de ideas de siempre.
Hoy se cumplen 90 días del gobierno de Kast. En esos 90 días, el gobierno desbloqueó US$16 mil millones en inversión, redujo los tiempos de tramitación ambiental de 6 meses a 15 días, capturó al vocero de la CAM, llevó varias semanas consecutivas sin atentados en la Macrozona Sur y resolvió el 66% de las listas de espera oncológicas.
En esos mismos 90 días, la oposición convocó cuatro marchas. Todas terminaron con detenidos y violencia. Ninguna produjo una sola propuesta alternativa concreta para mejorar la vida de los chilenos.
El sábado 13 viene la quinta.
El historial que el PC no quiere recordar
Para entender lo que se viene el sábado, hay que revisar lo que ya ocurrió. No como especulación. Como registro documental de hechos verificados.
26 de marzo — Primera marcha contra el gobierno de Kast: La primera marcha convocó a 3.500 estudiantes y terminó con 14 detenidos. Los incidentes incluyeron la destrucción de la protección de la estatua del general Manuel Baquedano. La vocera de la oposición reaccionó diciendo que «tienen toda lógica en un gobierno autoritario.»
1 de junio — Valparaíso, día de la Cuenta Pública: 10 detenidos. Un ratón muerto lanzado a Carabineros en Avenida Pedro Montt. Rejas perimetrales del Congreso arrancadas. La Coordinadora Antiimperialista convocó sin autorización oficial y partió desde donde no debía. La oposición: silencio.
3 de junio — Marcha de la Confech: La marcha nacional convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile terminó con incidentes, personas detenidas y un nuevo conflicto entre el movimiento estudiantil y el Gobierno. 35 detenidos. 3 con bombas Molotov. 3 Carabineros lesionados. Una estudiante de Derecho con fracturas faciales, golpeada por una piedra lanzada dentro de la propia marcha. El presidente del Colegio de Profesores declaró que fue «totalmente pacífica» con dos personas portando bombas Molotov detrás de él en el mismo video. El gobierno presentó querellas. La Confech dijo que «el movimiento estudiantil se encuentra alerta.»
Cuatro marchas. 59 detenidos acumulados. Carabineros lesionados. Una estudiante con fracturas faciales. Querellas en tribunales. Y el PC anuncia la quinta para el sábado.
Lo que propone la marcha del sábado: el vacío de siempre
Lorena Pizarro, la parlamentaria que encabezó la semana pasada el proyecto para derogar la Ley Naín-Retamal, lidera también la convocatoria del sábado. La misma que hace semanas llamó públicamente a «movilizarse porque el Congreso no resuelve todo.»
La pregunta que el PC nunca responde con claridad es: ¿qué propone la marcha? ¿Cuál es la alternativa concreta al plan de seguridad del gobierno? ¿Cuál es la propuesta económica del PC para reducir el desempleo? ¿Cómo va a reactivar la economía el bloque que la dejó en el estado en que está?
Las respuestas no existen. Porque las marchas no son el vehículo de las propuestas. Son el vehículo del bloqueo. La presión callejera que busca hacer imposible lo que no pueden frenar con votos.
La vocera de la ACES lo dijo sin filtros en la primera marcha: el objetivo era reclamar «contra un gobierno de emergencia que, al parecer, solo atiende la emergencia de los más ricos del país, que es ganar plata a costa de los derechos de la gente.»
Es una frase política. No es una propuesta. No es una alternativa. Es un eslogan. Y detrás de ese eslogan, invariablemente, vienen los encapuchados.
El contraste que Chile debe ver
Mientras el PC organiza la quinta marcha del año, el gobierno está haciendo otras cosas. Esta mañana, el Presidente Kast preside el Comité Económico con sus ministros de Hacienda, Economía, Transportes y Trabajo para coordinar medidas frente al desempleo. Mañana viernes, el gobierno presentará las indicaciones de Sala Cuna Universal, el anuncio social más esperado del año. El lunes, la Ley de Reconstrucción Nacional continúa su debate en el Senado.
Eso es gobernar. Reunirse, decidir, proponer, legislar. Usar el tiempo en construir algo.
Lo que hará la oposición el sábado es lo contrario: usar el tiempo en destruir. O más precisamente, en intentar que otros destruyan, mientras sus dirigentes aparecen ante las cámaras diciendo que fue «totalmente pacífica.»
El contraste no podría ser más claro para cualquier ciudadano que mire ambas columnas:
| Gobierno (semana del 9 al 13 de junio) | Oposición (semana del 9 al 13 de junio) |
|---|---|
| Comité Económico con ministros | Convoca quinta marcha del año |
| Indicaciones Sala Cuna el 15 de junio | Proyecto para derogar Ley Naín-Retamal |
| Ley Miscelánea en Senado | 2.500 indicaciones para bloquear la ley |
| 26 proyectos de seguridad con urgencia | Marcha que terminará con detenidos |
| Balance de 90 días con US$16 mil MM | Ninguna propuesta alternativa |
Lo que el gobierno tiene preparado para el sábado
El gobierno aprendió de las cuatro marchas anteriores.
Las querellas del 3 de junio siguen en tribunales. El Registro de Vándalos avanza en el Congreso. La Ley Antiencapuchados está en la agenda legislativa. Y Carabineros despliega con protocolos reforzados en cada convocatoria, porque la experiencia de las últimas semanas ha mostrado que sin ese despliegue, el resultado es predecible.
El subsecretario Pavez ha sido claro: el gobierno no evalúa la motivación política de las marchas. Lo que evalúa es si hay garantías de que no habrá violencia. Si esas garantías existen, la marcha se autoriza. Si los manifestantes incumplen el recorrido, si los encapuchados aparecen y atacan, si se destruye mobiliario público o se agrede a funcionarios, habrá consecuencias.
Las consecuencias ahora tienen nombre concreto: querellas penales, detenciones con cargos específicos y el Registro de Vándalos que pronto puede implicar la pérdida de beneficios sociales para quienes destruyan el bien común.
La pregunta que la oposición debe responder
Hay una pregunta simple que nadie en el PC, el Frente Amplio ni ninguna de las organizaciones que convocan el sábado ha podido responder satisfactoriamente: ¿qué cambia para los chilenos después de cada marcha?
Los deudores del CAE que se beneficiaron de esas marchas: ninguno. Los trabajadores que encontraron empleo gracias a las marchas: ninguno. Las listas de espera en salud que se redujeron por las marchas: ninguna. Las familias damnificadas de los incendios que recibieron su casa gracias a las marchas: ninguna.
Lo que sí cambian las marchas es el ecosistema político. Mantienen activa la narrativa del conflicto. Le dan pantalla a los dirigentes que más la necesitan. Y le ofrecen a los encapuchados el escenario que buscan.
Chile lleva 90 días con un gobierno que construye. Y lleva cuatro marchas con una oposición que solo destruye. El sábado viene la quinta oportunidad de repetir el mismo guión.
La diferencia es que esta vez el gobierno tiene más herramientas legales para responder. Y los chilenos tienen más información para juzgar.