El Senado de la República aprobó este miércoles en general la Ley de Reconstrucción Nacional con 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención. Para el gobierno del Presidente José Antonio Kast, el resultado es mucho más que una votación: es la confirmación de que su agenda económica tiene los pies sobre la tierra y que la promesa central de su campaña está tomando forma concreta en el Congreso.
Una victoria que nadie regaló
Aprobar la megarreforma en el Senado era, hace apenas tres meses, considerado el desafío legislativo más difícil que enfrentaría el gobierno en todo su primer año. A diferencia de la Cámara de Diputados, donde el PDG operó como un aliado decisivo, en el Senado el oficialismo no contaba con ese apoyo. El gobierno llegó a la Cámara Alta sabiendo que debía ganar con sus propios votos, y eso es exactamente lo que hizo.
La operación política que condujo Quiroz durante semanas fue silenciosa pero efectiva: asegurar uno por uno los 26 escaños del oficialismo, mantener la unidad de Chile Vamos en momentos de presión interna y resistir las ofertas cruzadas de una oposición que intentó dividir al bloque con propuestas parciales. El resultado final habla por sí solo.
Lo que viene y por qué importa
Con la aprobación en general, el proyecto entra ahora a su etapa más importante: la discusión en particular en la Comisión de Hacienda del Senado, donde se definirá el contenido artículo por artículo. Es aquí donde el gobierno tiene la oportunidad de construir el acuerdo más amplio que la presidenta del Senado, Paulina Núñez, ha pedido desde el inicio de la tramitación. El ministro Quiroz ya adelantó que está dispuesto a negociar con quien quiera sentarse a la mesa.
En esa discusión se resolverán los puntos más significativos para el futuro económico del país: la rebaja gradual del impuesto corporativo desde el 27% actual hasta el 23%, el régimen de invariabilidad tributaria que busca atraer inversiones de largo plazo superiores a US$ 50 millones, el crédito al empleo formal y el financiamiento de la reconstrucción de Valparaíso, Ñuble y Biobío.
El mensaje para los inversionistas
El avance de hoy llega en un contexto de señales económicas que el gobierno ha estado construyendo desde el primer día. En 100 días, el Servicio de Evaluación Ambiental aprobó proyectos por US$ 16.613 millones — récord histórico que supera todo lo acumulado por las tres administraciones anteriores — y el pipeline de inversión en evaluación supera los US$ 89.000 millones. La aprobación de la megarreforma en el Senado le dice a ese mercado de inversores que Chile tiene un gobierno con capacidad de ejecutar su programa.
Para el Presidente Kast, que asumió el 11 de marzo con la promesa explícita de transformar el modelo económico del país, este miércoles marca el punto de inflexión más importante de sus primeros 100 días. La reforma que concentró la mayor parte del capital político de su gobierno sobrevivió a la Cámara más difícil, y ahora entra a la recta final de su tramitación con el viento a favor.