La candidatura de Bachelet a la ONU se derrumba: quedó penúltima entre ocho aspirantes

La carrera de la expresidenta Michelle Bachelet por convertirse en la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sufrió este viernes un fuerte revés. El segundo sondeo informal —conocido como «straw poll»— del Consejo de Seguridad la dejó en un virtual séptimo lugar entre los ocho candidatos que compiten por suceder al portugués António Guterres a partir de 2027.

Un retroceso categórico

De acuerdo a la filtración difundida por el medio especializado en cobertura de Naciones Unidas PassBlue, Bachelet obtuvo en la votación de este viernes solo dos votos de aliento, seis de desaliento y siete sin opinión. La cifra representa un deterioro notorio respecto del primer sondeo, realizado el 30 de julio, cuando la exmandataria había conseguido seis apoyos, cinco rechazos y cuatro abstenciones, ubicándose en ese entonces en el cuarto lugar.

Es decir, en apenas tres semanas la candidatura chilena perdió cuatro de sus seis apoyos iniciales y sumó un rechazo adicional, mientras que los países que antes no tenían una posición definida sobre ella pasaron de cuatro a siete.

Quiénes lideran ahora

El resultado de esta segunda ronda reconfiguró por completo el tablero. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett saltó al primer lugar, con ocho alientos, tres desalientos y cuatro sin opinión, desplazando a la costarricense Rebeca Grynspan, que había liderado la primera votación con una ventaja aplastante (10 apoyos) y que esta vez retrocedió al segundo puesto, con siete alientos, cuatro desalientos y cuatro sin opinión.

En tercer lugar se mantuvo el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, con siete apoyos, aunque también con seis rechazos. Le sigue el senegalés Macky Sall, expresidente de su país, en el cuarto puesto, con seis alientos y siete desalientos.

Más atrás quedaron el ugandés Olara Otunnu (quinto lugar, con cinco votos en cada categoría) y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa (sexta, con cuatro apoyos y ocho abstenciones). Bachelet apareció en el séptimo lugar, superando únicamente a la también ecuatoriana Ivonne Baki, quien se sumó a la contienda apenas esta semana y no logró ningún voto de aliento en su primer sondeo, aunque acumuló ocho rechazos.

Un proceso que aún no está cerrado

Pese a lo adverso del resultado, el mecanismo de selección de la Secretaría General de la ONU contempla, según procesos anteriores, entre cinco y seis rondas de «straw polls» antes de llegar a una instancia definitiva, por lo que la carrera formalmente sigue abierta. Estas votaciones son secretas, no vinculantes y funcionan como un termómetro del respaldo de los 15 países del Consejo de Seguridad —incluidos los cinco miembros permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— antes de que el organismo recomiende un nombre a la Asamblea General, que tomará la decisión final.

De hecho, el propio excanciller Alberto van Klaveren había señalado la noche previa a la votación que, de confirmarse un escenario adverso, habría que «evaluar» la continuidad de la postulación de Bachelet, aunque remarcó que no existían aún resultados oficiales.

Cabe destacar que ni la ONU ni el Consejo de Seguridad confirman oficialmente estos resultados: se trata de filtraciones que los propios países patrocinantes de cada candidatura transmiten a medios especializados como PassBlue, práctica habitual en este tipo de procesos desde hace décadas.

El contexto de la postulación chilena

La candidatura de Bachelet —que ejerció como Presidenta de Chile en dos periodos (2006-2010 y 2014-2018) y como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos— avanza sin el patrocinio formal del Estado de Chile, aunque cuenta con el respaldo de Brasil y México. Desde el primer sondeo, su equipo había optado por una estrategia de conversaciones más privadas con los integrantes del Consejo, buscando revertir las resistencias detectadas en julio. Los números de este viernes muestran que esa estrategia no dio los resultados esperados, e incluso profundizó el rechazo hacia su candidatura.

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