La Cancillería confirmó este martes el retiro de Chile del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Tributaria Internacional, un instrumento que busca crear un sistema de colaboración fiscal entre los países miembros de la ONU, argumentando que el texto actualmente en discusión presenta riesgos para la soberanía tributaria del país.
Las razones del Gobierno
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores explicaron que «Chile reconoce la importancia de la cooperación tributaria internacional y ha sido parte del proceso, evaluando de manera detenida el rumbo de las negociaciones del futuro convenio y las implicancias jurídicas que se desprenden de él». Sin embargo, matizaron: «el análisis técnico es que, tal cual se presenta el texto del acuerdo, presenta incertidumbres considerables respecto su alcance y funcionamiento que podrían limitar la soberanía en materia tributaria las que deben ir en línea con el marco constitucional, la política fiscal, así como con los compromisos internacionales vigentes de Chile».
El respaldo desde el ala libertaria
La decisión fue celebrada de inmediato por el sector más identificado con la defensa de la soberanía tributaria dentro de la coalición oficialista. El presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, calificó la medida como «un avance concreto en la defensa de la soberanía nacional y de la facultad de Chile para definir su política tributaria», agregando una advertencia de fondo: «Vincular la política tributaria con obligaciones internacionales de DD.HH. abre la puerta a que mañana una rebaja de impuestos pueda ser cuestionada no como una decisión económica, sino como un supuesto incumplimiento internacional. Las decisiones tributarias de Chile deben tomarse en Chile». El secretario general de ese partido, Juan Antonio Urzúa, fue en la misma línea, calificando la medida como «una buena señal», aunque planteó una expectativa más amplia: «esperan que no sea una excepción», es decir, que este tipo de retiros se repita en otros espacios multilaterales.
El tercer golpe de timón en la política exterior
Esta decisión no ocurre de forma aislada. Se trata del tercer gesto de distanciamiento del multilateralismo que impulsa la actual Cancillería en poco más de un mes: el 5 de agosto, Chile ya había anunciado su salida del Movimiento de Países No Alineados, tras 55 años de pertenencia a ese bloque fundado en plena Guerra Fría. Ya entonces, se había adelantado —citando fuentes diplomáticas— que Chile evaluaba también restarse de esta misma negociación fiscal de la ONU, algo que finalmente se concretó esta semana. A estos dos episodios se suma, además, el ya reportado retiro del respaldo de Chile a la candidatura de Michelle Bachelet para dirigir la Secretaría General de esa misma organización.
Las voces críticas
No todas las lecturas sobre esta seguidilla de decisiones son positivas. La exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Internacionales, Gloria de la Fuente (PS), fue clara al advertir sobre el costo de este tipo de gestos: «Un prestigio importante. Somos un país que ha tenido un férreo compromiso con el multilateralismo y que ha cuidado mucho su prestigio internacional mediante la continuidad de los principios de la política exterior y la claridad de sus intereses. Estas decisiones poco fundadas generan al menos dudas razonables», señaló en entrevista con The Clinic, calificando el conjunto de movimientos de la actual Cancillería como «zigzagueantes».
Un patrón que se consolida
Con este tercer retiro, la actual administración confirma un giro deliberado en su forma de relacionarse con los espacios multilaterales de Naciones Unidas, privilegiando lo que el Gobierno describe como resguardo de la soberanía nacional frente a instrumentos internacionales que considera excesivamente amplios o jurídicamente inciertos, en un enfoque que sus críticos interpretan, en cambio, como un progresivo repliegue del histórico compromiso multilateral de la política exterior chilena.