El Ministerio de Seguridad Pública, la Fiscalía Nacional, Carabineros, la PDI y Gendarmería presentaron este miércoles el Informe Nacional de Víctimas de Homicidio Consumado correspondiente al primer semestre de 2026, que registró 472 víctimas entre enero y junio, 41 menos que en igual período de 2025, lo que equivale a una tasa de 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes —la misma que tenía el país en el primer semestre de 2018, antes de la pandemia—.
Tendencia a la baja
La cifra actual se enmarca en una trayectoria descendente sostenida desde el máximo histórico reciente alcanzado en el primer semestre de 2022, cuando se contabilizaron 660 víctimas. Desde entonces, el número ha bajado año tras año: 633 en 2023, 586 en 2024, 513 en 2025 y ahora 472 en 2026. En total, la tasa de homicidios acumula una reducción de 32,4% desde 2022, alcanzando su nivel más bajo para un primer semestre en cuatro años.
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, destacó el hito: «Chile vuelve a niveles prepandémicos en su tasa de homicidios: durante el primer semestre de 2026 registró 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes, igualando la tasa del mismo período de 2018». El fiscal nacional, Ángel Valencia, atribuyó parte de la mejora a un mayor nivel de esclarecimiento y a la aplicación de medidas cautelares intensivas, apoyadas en herramientas especializadas como los Equipos de Contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), operativos desde 2023.
Una alerta dentro de la buena noticia: el crimen organizado
Pese al descenso general, el informe identificó un dato que genera preocupación: los homicidios asociados a delitos y/o grupos organizados concentraron la mayor proporción del total durante el semestre, con 195 víctimas, equivalentes al 41,3% de todos los casos registrados —la categoría más numerosa, por encima incluso del contexto interpersonal, que representó un 39,2%—. Es decir, dentro de un universo total más reducido de homicidios, la proporción vinculada al crimen organizado aumentó, lo que llevó al propio ministro Arrau a matizar el resultado: «continúa el desafío para que las familias lo sientan en sus barrios», reconociendo que la baja estadística no siempre se traduce de inmediato en una mayor percepción de seguridad a nivel local.
Dónde ocurren los homicidios
El informe confirmó además que la vía pública sigue siendo, por lejos, el lugar más frecuente donde ocurren estos hechos, concentrando el 62,9% del total. En términos geográficos, un 65,5% de las víctimas del semestre se registró en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Biobío, un patrón que se mantiene estable desde 2018.
Las regiones que van a contracorriente
No todo el país siguió la tendencia nacional a la baja. Cinco regiones registraron aumentos en su tasa de homicidios, destacando Tarapacá (+78,9%), Coquimbo (+42,1%) y O’Higgins (+33,3%), las tres por encima de la tasa nacional de 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes. A nivel de macrozonas, la zona Centro fue la única que registró un alza respecto del primer semestre de 2025, mientras que la macrozona Austral alcanzó su tasa más baja para el período 2018-2026, con 1,4 víctimas por cada 100 mil habitantes. En el resto del país, once regiones mostraron mejoras, destacando especialmente las bajas en Aysén y Atacama.
La proyección hacia fin de año
De mantenerse la tendencia observada durante el primer semestre, la proyección anual situaría la tasa en 4,6 casos por cada 100 mil habitantes, un nivel equiparable a los parámetros registrados en 2018 y 2019. Sin embargo, tanto el Ministerio de Seguridad Pública como la Fiscalía Nacional advirtieron que la evolución de los homicidios vinculados al crimen organizado será una de las variables clave para determinar si esta baja logra consolidarse durante el resto del año, particularmente en regiones como Tarapacá, Coquimbo y O’Higgins, que hoy avanzan en sentido contrario al promedio nacional.