LA MALDICIÓN DE 96 AÑOS QUE MÉXICO INTENTA ROMPER HOY

Cayeron 4-1 ante Francia en Uruguay. Los goleó Brasil 4-0 en el Maracaná. Perdieron 5-0 ante los mismos brasileños en Suiza. Los derrotó Suecia 3-0 en casa. Los venció Brasil 2-0 en Chile. Empataron 0-0 ante la URSS en el Azteca. Empataron 1-1 ante Sudáfrica en Johannesburgo. Siete partidos inaugurales. Cero victorias. Hoy, en el mismo Estadio Azteca donde jugaron en 1970, México tiene su octava oportunidad de romper 96 años de maldición. Ante el mismo rival de 2010.

Hay una frase que los fanáticos del fútbol mexicano llevan décadas repitiendo con resignación: «En la inauguración, México nunca gana.» No es una impresión. No es un sentimiento. Es un dato histórico tan concreto y tan doloroso que hoy, con el mundo entero mirando el Azteca, sigue siendo completamente vigente.

La Selección Mexicana nunca ha ganado un partido inaugural en la historia de los Mundiales.

Ocho partidos. Noventa y seis años de historia. Cero victorias. La estadística más cruel del fútbol internacional.

El recorrido completo de una maldición que comenzó en 1930

La historia de México en las inauguraciones mundialistas es un catálogo de derrotas que haría sufrir al fanático más optimista. Vuelta a vuelta, edición a edición, el Tri llegó al partido inaugural, jugó y no ganó.

Uruguay 1930 — México 1, Francia 4

La primera fue en Uruguay 1930, a los aztecas les tocó enfrentarse a Francia y cayeron 4-1. No fue solo la primera derrota inaugural de México. Fue el primer partido de todos los Mundiales de la historia. Y lo perdieron. Mal partido para estrenar una maldición.

Brasil 1950 — México 0, Brasil 4

En Brasil 1950, el «Tricolor» volvió a ser el encargado de abrir el torneo y lo hizo en uno de los estadios más emblemáticos del mundo, el Maracaná. Se fueron goleados por Brasil 4-0. Segunda inauguración. Segunda derrota. Misma cifra que en 1930.

Suiza 1954 — México 0, Brasil 5

En Suiza 1954 volvió a caer ante los sudamericanos, 5-0. Brasil de nuevo. Esta vez peor. La maldición no solo se mantenía: escalaba.

Suecia 1958 — México 0, Suecia 3

En Suecia 1958, la derrota fue 3-0 frente al país anfitrión. Cuarta inauguración. Cuarta derrota. El récord empezaba a verse incómodo.

Chile 1962 — México 0, Brasil 2

En Chile 1962, Brasil volvió a ser el rival inaugural y nuevamente se impuso, esta vez por 2-0. Quinta inauguración. Quinta derrota. La maldición tenía su propia coherencia: cada vez que México inauguraba, perdía. Brasil tenía un récord perfecto contra México en estos partidos: 3 de 3.

México 1970 — México 0, URSS 0

Aquí llegó el primer rayo de esperanza. En 1970, la Selección Mexicana inauguró por primera vez un Mundial en casa, en el Estadio Azteca. Se enfrentó a la hoy extinta URSS y aunque no pudo quedarse con la victoria, aseguró el empate 0-0. Por primera vez en su historia mundialista, México no perdió un partido inaugural. Jugando como local. En el Azteca. Ante 107.000 personas. El mínimo de los logros, celebrado como si fuera una victoria.

Sudáfrica 2010 — México 1, Sudáfrica 1

El partido más memorable. El único con drama real de los dos lados. El 11 de junio de 2010, en la cancha del Estadio Soccer City de Johannesburgo, ambos equipos empataron 1-1, con goles de Lawrence Siphiwe Tshabalala y Rafael Márquez. Sudáfrica abrió el marcador con un golazo. México empató por intermedio del capitán. Fue el partido más emocionante de los siete. Y terminó en empate.

Séptima inauguración. Dos empates. Cinco derrotas. Cero victorias.

El dato dentro del dato: México es el único país que inauguró tres Mundiales consecutivos

La maldición de México en los partidos inaugurales es aún más impresionante cuando se mira el contexto completo.

La nación que más veces ha protagonizado el partido inaugural es México, con un total de ocho participaciones. México ostenta también el singular registro de ser la única nación en jugar tres partidos inaugurales de forma consecutiva, algo que ocurrió en los Mundiales de 1950, 1954 y 1958.

Tres Mundiales seguidos inaugurando. Tres derrotas seguidas. Siempre ante Brasil. Siempre por goleada. La coincidencia bordea la crueldad.

El mismo rival, el mismo guión, 16 años después

El detalle más surrealista de todo este 10 de junio es que el partido de hoy no es solo la octava inauguración de México. Es la repetición exacta de un partido que ya se jugó.

México y Sudáfrica se convertirán en los primeros equipos que se cruzan por segunda vez en una inauguración del Mundial. El 11 de junio de 2010, en Sudáfrica, ambos equipos empataron 1-1, con goles de Lawrence Siphiwe Tshabalala y Rafael Márquez.

Mismo día del año. Mismo partido. Mismos rivales. Estadio diferente: en 2010 fue en Johannesburgo. Hoy es en Ciudad de México. En el Azteca. Donde México no gana una inauguración desde… nunca.

El periodista deportivo de ESPN Sudáfrica lo evaluó con una mezcla de respeto y confianza: «Los sudafricanos son muy optimistas por naturaleza con esta selección y sienten que México es un equipo al que se debe respetar, pero no temer.»

No temer. Al equipo que nunca ha ganado una inauguración en 96 años de historia. La psicología del rival también es un factor.

Las armas de México para romper la maldición

El entrenador Javier Aguirre llega al partido con algunas cartas que sus antecesores no tuvieron.

Uno de los jugadores a seguir será el delantero Raúl Jiménez, quien llega al Mundial con 45 goles con la Selección Nacional y se encuentra a una anotación de igualar a Jared Borgetti en el segundo puesto histórico de goleadores del Tri.

Jiménez es el hombre que puede escribir historia doble hoy: anotar el gol que le da a México su primera victoria inaugural, y convertirse en el segundo goleador histórico de la selección en un mismo partido. Si hay un momento para romper maldiciones, es este.

Pero Sudáfrica tampoco es la misma selección que en 2010. El combinado de Sudáfrica al que se enfrentará la Selección Mexicana supera al equipo que encontró en el duelo inicial de la justa en 2010. Es un equipo más disciplinado y talentoso.

Lo que está en juego más allá de los puntos

Los tres puntos del partido de hoy son importantes. Pero lo que realmente está en juego es algo más grande que los puntos. Es la posibilidad de que México, organizador del torneo, en su propio estadio, ante su propia gente, rompa una maldición que comenzó cuando algunos de los abuelos de los actuales jugadores ni habían nacido.

96 años. Ocho intentos. Cero victorias.

El Azteca está lleno. Shakira ya cantó. El mundo está mirando. Y México tiene 90 minutos para escribir la página que su fútbol lleva casi un siglo esperando.

Si lo logra, la maldición termina hoy. Si no, la estadística más cruel del fútbol latinoamericano tendrá su octavo capítulo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *