EXMINISTRO VELASCO CONFESÓ QUE LAS TRES LEYES DEL GOBIERNO ANTERIOR DESTRUYERON EL EMPLEO EN CHILE

«Cada uno de estos cambios por sí solo es un buen cambio, pero la suma de estos tres cambios en un período corto de tiempo subió el costo laboral de un modo que indudablemente ha tenido efecto en el empleo asalariado.» Lo dijo Andrés Velasco. Exministro de Hacienda de Michelle Bachelet, frente al propio Gabriel Boric, en la presentación del libro de Mario Marcel. Sin que nadie se lo pidiera. Y sin que Boric pudiera refutarlo.

Hay confesiones que valen más que cien informes técnicos. La de Andrés Velasco es una de ellas. No porque sea la primera vez que alguien lo dice. El Banco Central lo había dicho antes, con números y con precisión. Sino porque lo dijo él: uno de los economistas más respetados de la centroizquierda chilena, exministro de Hacienda de Michelle Bachelet, frente al propio Presidente Boric, en la presentación del libro del exministro Mario Marcel. Sin que nadie se lo pidiera. Sin que pudiera ser descartado como propaganda de derecha.

Velasco miró al auditorio y fue directo: «El empleo asalariado no anda bien, obviamente. Y no ha andado bien por tres razones. Uno, porque el salario mínimo subió mucho. Dos, porque la jornada se redujo. Y tres, esto es más reciente obviamente, porque la reforma de pensiones incrementó la cotización.»

Hasta ahí, el diagnóstico era el mismo que el Banco Central había entregado meses antes. Lo que vino después fue la parte que ningún militante del Frente Amplio ni del PC podía decir que era un ataque político: «Cada uno de estos cambios por sí solo es un buen cambio, pero la suma de estos tres cambios en un período corto de tiempo, a mi entender, subió el costo laboral de un modo que indudablemente ha tenido efecto en el empleo asalariado.»

Y cerró con una frase que debería estar enmarcada en la sala de reuniones de cada partido de izquierda: «Me parece a mí que el deber de todo progresista es garantizar ante todo el empleo, el empleo de calidad. Pero aquí tenemos un desafío pendiente.»

Un desafío pendiente. Que hoy tiene un número concreto: 9,1% de desempleo y una creación de empleo formal que no levanta.

El escenario que lo hace aún más demoledor

La ocasión en que Velasco hizo esas declaraciones no fue un panel de economistas de derecha ni un seminario de la CPC. Fue la presentación del libro de Mario Marcel, el exministro de Hacienda de Boric, uno de los arquitectos de las mismas políticas que Velasco estaba cuestionando.

Y Boric estaba ahí. Sentado en el mismo auditorio. Escuchando a uno de los suyos describir con precisión quirúrgica por qué el mercado laboral chileno no funcionó durante su gobierno.

No hubo respuesta pública de Boric a las palabras de Velasco. El mismo Boric que en septiembre de 2025 había dicho tener «una discrepancia» con el Banco Central cuando este entregó exactamente el mismo diagnóstico. Frente al Banco Central, discrepó. Frente a Velasco, guardó silencio.

Las tres razones que Velasco nombró: lo que cada una significa

«El salario mínimo subió mucho»

El sueldo mínimo pasó de $350.000 en mayo de 2022 a $539.000 en enero de 2026. Un alza acumulada de $189.000, equivalente al 54%, en menos de cuatro años. El Banco Central cuantificó el efecto: un incremento real del salario mínimo como el observado desde 2023 provoca una caída de aproximadamente 1,5% en el empleo asalariado formal.

Velasco no cuestiona que el sueldo mínimo debía subir. Lo que señala es que subió demasiado, demasiado rápido, en un contexto en que la productividad no creció al mismo ritmo. Y eso tiene consecuencias.

«La jornada se redujo»

La Ley de 40 Horas, promulgada por Boric el 14 de abril de 2023, redujo la jornada de 45 a 44 horas en 2024, y a 42 horas en abril de 2026. La regla económica es simple: si un empleado trabaja menos horas pero cobra el mismo sueldo, el costo por hora sube. Y cuando el costo por hora sube sin que la productividad suba equivalentemente, los empleadores contratan menos.

El Banco Central lo confirmó en su IPoM de septiembre de 2025: «Distintos shocks de oferta y de costos, incluyendo el alza del salario mínimo y la ley de 40 horas, explican la mayor parte del alza de los costos laborales y han incidido negativamente en el empleo.»

«La reforma de pensiones incrementó la cotización»

Esta es la más reciente de las tres cargas, como el propio Velasco reconoce. La reforma de pensiones aprobada bajo Boric estableció una cotización adicional a cargo del empleador que comenzó en agosto de 2025 con un 1% y que subirá gradualmente hasta el 7% en 2033. Para un empleador con 10 trabajadores con sueldo mínimo, ese 1% inicial representa más de $53.000 adicionales al mes. Y ese costo seguirá creciendo cada año durante la próxima década.

La frase que lo dice todo: «la suma de estos tres cambios»

El argumento más poderoso de Velasco no es ninguna de las tres razones por separado. Es la identificación del problema como la suma de las tres en un período corto.

Cada medida, tomada individualmente y con tiempo suficiente para que el mercado se adapte, tiene argumentos a su favor. Un sueldo mínimo más alto puede mejorar la distribución del ingreso. Menos horas de trabajo puede mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Más cotizaciones pueden mejorar las pensiones futuras.

Pero aplicar las tres simultáneamente, en menos de cuatro años, sin que la productividad creciera al mismo ritmo, es lo que produjo el daño. El empleador chileno enfrentó, al mismo tiempo, un trabajador que cuesta más, que trabaja menos horas y que requiere una cotización adicional que seguirá subiendo. La respuesta racional de un empleador ante ese cuadro no es absorber el costo. Es contratar menos.

El resultado: el desempleo más alto en años

Los números de hoy son la consecuencia directa de ese diagnóstico que Velasco hizo frente a Boric.

Chile tiene hoy un desempleo del 9,1%, el más alto en años exceptuando la pandemia. La tasa de desocupación femenina llegó al 10,5% en el trimestre febrero-abril de 2026. La creación de empleo formal sigue sin despegar. Y el gobierno de Kast heredó ese cuadro con las tres cargas todavía vigentes e incluso profundizándose. La Ley de 40 Horas sigue su calendario de reducción, las cotizaciones de la reforma de pensiones siguen subiendo y el sueldo mínimo debate un nuevo reajuste.

El propio gobierno de Kast lo reconoció al presentar su propuesta de reajuste del sueldo mínimo: la cautela se justificaba precisamente en «el encarecimiento de los costos laborales tras los reajustes previos al ingreso mínimo mensual, la Ley 40 Horas que redujo recientemente la jornada de 44 a 42 horas, y el aumento de cotizaciones con cargo al empleador derivado de la reforma de pensiones.»

Lo que Velasco dijo y Boric nunca admitirá

La declaración de Velasco es políticamente devastadora por una razón que va más allá del diagnóstico económico. Es devastadora porque viene de adentro.

Cuando el Banco Central lo dijo, el gobierno de Boric respondió con una «discrepancia.» Cuando los economistas de derecha lo dijeron, los descartó como propaganda ideológica. Cuando la oposición lo usó en el debate parlamentario, lo acusó de atacar conquistas sociales.

Pero Andrés Velasco no es el Banco Central ni un economista de derecha ni un parlamentario opositor. Es uno de los economistas más respetados del espacio político al que pertenece el propio Boric. Es el hombre que manejó las finanzas públicas de Chile durante la crisis de 2008 con una de las gestiones más elogiadas de la historia económica reciente del país. Es, en resumidas cuentas, uno de los suyos.

Y lo dijo en su cara.

El deber de todo progresista, concluyó Velasco, es garantizar el empleo. No solo enunciarlo como promesa. Garantizarlo como resultado. Y en eso, el gobierno de Boric tomó acciones que hoy le está costando el trabajo a miles de chilenos.

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