Argentina sobrevivió de milagro: remontó un 0-2 con un gol anulado polémico, un penal fallado y una falta sobre Salah que el VAR ignoró

En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Argentina jugó el partido más peligroso de su defensa del título mundial. No fue ante Brasil, no fue ante Francia — fue ante Egipto. Nadie lo tenía en el guion. El marcador llegó a 0-2. Messi falló un penal. Hubo un gol anulado que el mundo debatió al instante y una falta sobre Salah que el VAR eligió ignorar en el momento más decisivo. Y al final, en el minuto 90+2, Enzo Fernández marcó el 3-2 que clasificó a la Albiceleste a cuartos de final entre lágrimas de Messi, de Scaloni y de millones de fanáticos que habían visto cómo el sueño casi se escapaba.

El partido que nadie esperaba

Argentina entró al partido como amplísima favorita. Egipto venía de una fase de grupos discreta y nadie en las quinielas le daba posibilidades reales ante la campeona del mundo. Pero los Faraones tenían dos cosas que sorprenderían a todos: un plan táctico impecable basado en la defensa profunda y el contragolpe, y un arquero extraordinario llamado Mostafa Shobeir.

A los 15 minutos, Yasser Ibrahim marcó el primer gol egipcio en la historia de los octavos de final de un Mundial. Argentina, descolocada, intentó reaccionar rápido. Y llegó la primera polémica del partido.

El penal fallado y el nuevo récord de Messi

A los 21 minutos el árbitro francés François Letexier cobró penal para Argentina. El encargado de ejecutarlo fue, como siempre, Lionel Messi. Shobeir adivinó la dirección, se lanzó a su derecha y atajó el disparo. Para Egipto, fue el momento que les dio alas. Para Messi, fue el cuarto penal fallado en la historia de los Mundiales — igualando y superando su propia estadística negativa. El capitán argentino, que ya es el máximo goleador histórico del torneo, tiene ahora otro récord que preferiría no tener: el jugador con más penales fallados en Copas del Mundo.

El primer tiempo cerró 0-1. Argentina había tenido el 60% de la posesión y no había podido convertir. La figura del primer tiempo fue el arquero Shobeir.

El gol anulado que encendió el debate mundial

El segundo tiempo fue aún más dramático. A los 58 minutos, en un fulminante contragolpe con asistencia de Mohamed Salah, Mostafa Ziko marcó el 0-2. La celebración fue desaforada — Ziko se quitó la camiseta entre lágrimas, los fanáticos egipcios explotaron de euforia. Pero el árbitro Letexier fue llamado por el VAR. Revisó la jugada. Y anuló el gol.

La razón: una falta de Marawan Attia sobre Lisandro Martínez al inicio de la acción, que el VAR consideró parte de la misma jugada de ataque. Expertos arbitrales consultados por medios latinoamericanos avalaron la decisión: «Attia pisa el pie de apoyo a Lisandro, impidiéndole continuar la acción. Es falta», explicó el perfil especializado Archivo VAR en X. Pero la mitad del mundo futbolístico no lo vio así — la imagen del pisotón era sutil y el gol había sido espectacular.

Ziko anotó el 0-2 válido apenas nueve minutos después, en el 67′, esta vez sin apelación posible. Argentina estaba al borde del precipicio.

La remontada: Cuti, Messi, Enzo y las lágrimas

Lo que vino después fue puro fútbol argentino de los grandes momentos. En cuatro minutos que pasarán a la historia, la Albiceleste dio vuelta el partido. A los 79′, Cristian «Cuti» Romero apareció en el segundo palo para cabecear el 1-2. A los 83′, Lionel Messi — el mismo que había fallado el penal — puso el 2-2 con un remate cruzado. Su gol número 21 en la historia de los Mundiales. Su noveno partido consecutivo marcando en una Copa del Mundo.

Y en el minuto 90+2, con Argentina lanzada en busca del tercero, Lautaro Martínez habilitó a Enzo Fernández, quien definió con calma para el 3-2 definitivo. En la tribuna y en el campo, las lágrimas. Messi lloró con una intensidad que no se veía desde la final de Qatar. Scaloni también. «Tenemos un grupo fenomenal que nunca se da por vencido más allá de las adversidades», declaró Enzo Fernández al terminar.

La tercera polémica: la falta sobre Salah que el VAR no cobró

Pero Egipto tenía razones para sentirse agraviado. En la jugada que derivó en el tercer gol argentino — el 3-2 de Enzo Fernández — el balón llegó a Lautaro tras un contacto que los egipcios reclamaron como falta sobre Mohamed Salah dentro del área argentina. El árbitro Letexier dejó seguir. El VAR no llamó a revisar. Y segundos después vino el gol que los eliminó.

El debate sobre si era o no falta sobre Salah inundó las redes sociales y los canales deportivos de todo el mundo en cuestión de minutos. Para los fanáticos egipcios, fue la confirmación de un partido donde el VAR fue selectivo: anuló un gol suyo por una falta tenue, pero no cobró una falta sobre su mejor jugador en la jugada más importante del partido.

Previo al partido, la propia designación de Letexier había generado controversia en Argentina por sus antecedentes dirigiendo partidos del seleccionado. Al final, la Albiceleste ganó igual — pero el sabor agridulce quedó flotando en el estadio de Atlanta.

Argentina en cuartos — y Colombia o Suiza en el horizonte

La Albiceleste avanzó a cuartos de final donde enfrentará al ganador de Colombia vs. Suiza, que se disputa hoy a las 16:00 horas de Chile en Vancouver. Si Colombia gana, Argentina tendrá un cruce latinoamericano de alto voltaje el sábado 11 de julio en Kansas City. Si pasa Suiza, el campeón del mundo tendrá un rival más predecible pero igualmente peligroso.

Lo que quedó claro en Atlanta es que esta Argentina no tiene el mismo nivel dominante que mostró en Qatar. Pero tiene algo que no se puede entrenar: carácter de campeón. Y mientras Messi siga jugando, ningún partido está perdido. Aunque la leyenda vaya 0-2 abajo, con un penal fallado y 39 años en el cuerpo.

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