Maestros que bloquean Ciudad de México hace semanas. Estatuas mundialistas derrumbadas y quemadas en el Paseo de la Reforma. Un Zócalo cercado con vallas. Una presidenta que se niega a reunirse con los huelguistas y regaló su boleto de la inauguración. Y el reloj que corre hacia el 11 de junio. México prometió el Mundial más grande de la historia. Lo que está entregando es el caos político más explosivo que nadie anticipaba.
Hay una imagen que resume todo. El lunes 2 de junio, en pleno Paseo de la Reforma, la avenida más icónica de Ciudad de México, un grupo de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se acercó a las estatuas de futbolistas instaladas por el gobierno capitalino para celebrar la llegada del Mundial 2026. Las miraron. Y las tiraron al suelo.
Luego les quitaron las camisetas mundialistas. Y les prendieron fuego.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo en cuestión de horas. Faltaban nueve días para que México inaugurara el torneo más grande en la historia del fútbol. Y en su principal avenida, ardían las camisetas del evento que prometía catapultar al país al centro del mundo.
Quiénes son y qué quieren: la CNTE, el sindicato que nadie puede ignorar
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no es un sindicato cualquiera. Es la organización más combativa del movimiento obrero mexicano. Sus métodos son conocidos: bloqueos de avenidas, plantones indefinidos, marchas que paralizan capitales enteras. Y funcionan, porque ningún gobierno mexicano ha podido ignorarlos durante más de cuatro décadas.
El descontento actual escaló tras el anuncio de un paro nacional indefinido que comenzó a finales de mayo, arrastrando las demandas rezagadas de mesas de negociación previas que, según los líderes sindicales, no arrojaron respuestas concretas sino promesas de largo plazo.
Las demandas concretas son dos: un incremento salarial y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que modificó el sistema de pensiones de los trabajadores del Estado. Pero hay una tercera exigencia que lo explica todo: reunirse directamente con la presidenta Claudia Sheinbaum. Algo que la mandataria ha rechazado sistemáticamente.
El escaparate perfecto: por qué el Mundial es su mejor arma
El hecho de que México comparta la sede del campeonato del mundo en este año brindó a la CNTE el escaparate internacional perfecto para presionar al gobierno de Sheinbaum, asumiendo que el costo político de sufrir disturbios durante la cobertura mediática global obligará a las autoridades a ceder a sus demandas de forma expedita.
La lógica es implacable. Durante las próximas semanas, miles de cámaras de televisión de todo el mundo estarán apuntando a México. Periodistas de 200 países cubrirán el torneo. Cualquier imagen de caos, bloqueos o protestas violentas llegará a los hogares de mil millones de espectadores. Para un gobierno que prometió mostrar a México como anfitrión impecable, eso es una vulnerabilidad enorme. Y la CNTE lo sabe perfectamente.
Los maestros acusaron reprocharon a la presidenta Sheinbaum el incumplimiento de compromisos planteados durante la campaña electoral.
La negociación que no avanza: Sheinbaum ofrece, la CNTE rechaza
Con el reloj corriendo, el gobierno mexicano desplegó su primera oferta concreta el martes 2 de junio.
La presidenta Sheinbaum está dispuesta a desaparecer la USICAMM, el organismo que desde 2019 controla la asignación de plazas docentes en el país. La señal fue enviada por el secretario de Educación, Mario Delgado, en un video difundido la noche del martes.
Sin embargo, la oferta no fue suficiente para detener las movilizaciones. Los líderes del magisterio salieron de la primera mesa de negociación diciendo que no hubo avances.
Los maestros no consideran que sea suficiente y no desisten en su demanda de reunirse con Sheinbaum, a pesar de que la presidenta se niega a recibirlos.
El juego de poder es claro: la CNTE quiere la foto con Sheinbaum. El símbolo político de que la presidenta tuvo que doblar la rodilla. Y Sheinbaum no quiere darla, porque sabe que esa imagen la debilitaría frente a cualquier otro grupo de presión que venga después.
El caos en las calles: bloqueos, quema y toma de la SEP
La CNTE intensificó sus movilizaciones y extendió su presencia a varios puntos de la capital. Bloquearon Paseo de la Reforma, Insurgentes, Bucareli y Circuito Interior. También protestaron en centros comerciales, oficinas de gobierno y carreteras de los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Sonora.
Los maestros irrumpieron en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública, advirtieron que intensificarán sus protestas e incluso extendieron su plantón a las calles aledañas al Zócalo capitalino.
El símbolo más poderoso de la jornada fue el derribo de las estatuas mundialistas en el Paseo de la Reforma. Un grupo de manifestantes vandalizó y tumbó tres de las estatuas de futbolistas que se colocaron con motivo de la Copa Mundial 2026, luego les quitó sus prendas y les prendió fuego.
No es vandalismo espontáneo. Es un mensaje deliberado al mundo.
Sheinbaum en la cuerda floja: el Mundial que no puede fallar
La presidenta mexicana enfrenta una de las pruebas política más difícil de su mandato. Tiene que mantener el orden suficiente para que el mundo vea un México funcionando, y al mismo tiempo no puede reprimir a maestros sin desatar una crisis que también llegaría a las cámaras internacionales.
Sheinbaum aseguró que la inauguración nunca estuvo en riesgo: «Nunca dudamos de que la inauguración se fuera a hacer en el país, buena coordinación, que lleva muchos meses, desde que nombré a Gaby Cuevas como responsable de toda la inauguración con todos los datos y de gobierno.»
Pero su gesto más revelador fue otro. Sheinbaum aseguró que no asistirá a la inauguración de la Copa del Mundo 2026 debido a que le regalará su boleto a una niña de escasos recursos.
Una presidenta que no asiste a la inauguración del evento más importante que su país ha organizado en décadas. El mensaje hacia los maestros es obvio: no voy a festejar mientras ustedes están en huelga. Pero el costo político de esa imagen también es enorme.
El paralelo latinoamericano que Chile conoce bien
Hay algo en esta historia que cualquier chileno reconoce inmediatamente. El manual que usa la CNTE en México es casi idéntico al que usa la Confech en Chile: convocar bajo un lenguaje legítimo, escalar la presión hasta puntos de no retorno, usar el costo político del gobierno para arrancar concesiones y victimizarse cuando el Estado responde.
La diferencia es de escala. En México, el escenario es el Mundial. Las cámaras de todo el planeta. Y un sindicato que lleva 40 años perfeccionando exactamente este juego.
Aunque el panorama gubernamental ha cambiado de siglas, la CNTE argumenta que los mecanismos de control laboral e institucional sobre los maestros de educación básica siguen operando bajo las mismas lógicas del pasado, lo que justifica, a sus ojos, mantener activos los métodos de protesta radicalizada.
Lo que viene: 7 días para resolver lo irresolvible
Faltan siete días para la inauguración del Mundial de Futbol 2026 y la Ciudad de México sigue sumida en el caos.
Los escenarios posibles son tres: Sheinbaum cede y se reúne con la CNTE, dando a los maestros la victoria simbólica que buscan. La CNTE cede sin conseguir todo lo que pide, lo que sería inédito en su historia. O el 11 de junio llega con el conflicto sin resolver y el mundo entero ve a México inaugurar el Mundial con bloqueos a pocas cuadras del Azteca.
Cualquiera de los tres tiene consecuencias enormes. Y el fútbol, que nunca debería ser política, acaba de convertirse en el campo de batalla más importante de México en lo que va del año.