El Presidente José Antonio Kast y la ministra de Educación María Paz Arzola presentaron este martes en el Palacio de La Moneda el proyecto de ley que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE), el mecanismo vigente desde 2016 que asigna vacantes en colegios públicos y particulares subvencionados mediante sorteo. La iniciativa cumple uno de los compromisos de campaña más esperados por las familias de clase media y pone en marcha una de las reformas educativas más significativas desde la Ley de Inclusión impulsada por la expresidenta Michelle Bachelet.
El problema que la reforma busca resolver
El SAE actual opera en base a cuatro criterios de prioridad — hermanos en el establecimiento, cercanía territorial, condición de vulnerabilidad y la preferencia del colegio por sus propios trabajadores — y solo cuando ninguno de ellos aplica, entra el desempate aleatorio. El problema es que ese escenario es la regla, no la excepción. Según datos del propio Ejecutivo, el 80% de quienes postulan a colegios con más demanda que cupos no cumple ninguno de los cuatro criterios y termina siendo asignado por azar. En el caso de primero medio, esa cifra sube a nueve de cada diez postulantes.
«El sistema actual se basa en pocos criterios y, cuando estos no se cumplen, uno pasaba a un algoritmo técnico que determinaba en qué colegio estaba», explicó Kast, quien graficó las consecuencias cotidianas del modelo: «Se daban casos donde uno de los hijos elegía un colegio humanista y el otro quería técnico, pero el técnico tenía que seguir la suerte del humanista».
Cómo funciona el nuevo sistema
El proyecto propone un esquema mixto con dos vías de admisión que operarán en paralelo.
La primera es la Elección Mutua, voluntaria para los establecimientos con sobredemanda. Bajo esta modalidad, los colegios podrán considerar criterios objetivos para admitir estudiantes: adhesión al proyecto educativo, participación en instancias informativas del colegio, aptitudes para programas especializados, rendimiento académico desde séptimo básico, entrevistas y cercanía territorial. El sistema asignará a cada postulante la opción más preferida en la que haya sido admitido.
La segunda vía es la Asignación Aleatoria, que se mantiene intacta para los establecimientos que no quieran sumarse a la Elección Mutua, y también para los cupos que no se llenen durante el proceso principal. En otras palabras, ningún colegio está obligado a cambiar su sistema actual.
El proyecto incluye además resguardos de inclusión: reserva de cupos para estudiantes prioritarios del sistema SEP y para alumnos con discapacidad o necesidades educativas especiales permanentes.
Los tres ejes del gobierno
Kast sintetizó la reforma en tres principios. El primero es el reconocimiento al mérito: «El esfuerzo importa y el mérito vale, y eso es algo que no podemos olvidar nunca». El segundo es la libertad de los proyectos educativos: «En Chile tenemos una amplia variedad de proyectos educativos — científicos, humanistas, deportivos, religiosos, técnico-profesionales — y eso es lo que valoramos como sociedad». El tercero es el derecho de las familias a elegir: «Los padres son los primeros educadores».
La ministra Arzola apuntó directamente al origen del problema: «Diez años atrás, cuando se diseñó el sistema actual, se instaló una desconfianza generalizada hacia los colegios. Con tal de impedir cualquier espacio para eventuales prácticas discriminatorias, se eliminó también cualquier margen para la toma de decisiones». La secretaria de Estado aclaró además que la plataforma de postulación centralizada del SAE se mantiene, con toda su trazabilidad y transparencia.
El proyecto inicia ahora su tramitación en el Congreso. La ministra Arzola expresó confianza en que la iniciativa contará con los votos para convertirse en ley.