Este jueves, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago rebajó la medida cautelar del exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve, a la espera del juicio por presunta violación y abuso sexual. Hasta el miércoles, Monsalve cumplía arresto domiciliario total en su departamento de Viña del Mar. Con la nueva resolución, la medida restrictiva regirá exclusivamente entre las 22:00 horas y las 06:00 de la mañana. El exsubsecretario puede salir de día. El tribunal mantuvo el arraigo nacional y la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima y su entorno familiar.
La decisión llegó después de que la defensa de Monsalve solicitara la rebaja. El abogado defensor Víctor Providel fundamentó el cambio en el tiempo que el exfuncionario lleva privado de libertad — aproximadamente 20 meses o 617 días — y descartó la existencia de riesgo de fuga, de reiteración o de peligro para la víctima o su familia.
La Fiscalía y la querellante: ambas en contra, ambas apelarán
La rebaja no fue bienvenida por quienes representan a la víctima ni por el Ministerio Público. El fiscal adjunto Marcelo Borbarán, de la Fiscalía Regional Centro Norte, aseveró que buscaban mantener la medida cautelar, pero «el tribunal dispuso finalmente sustituirla por arresto de carácter nocturno parcial, sin que se haya realizado cuestionamiento alguno a todos los antecedentes que establecen presunciones fundadas respecto de la existencia del hecho y de la participación del imputado». La Fiscalía también anunció que apelará.
La abogada querellante, María Elena Santibáñez, que representa a la denunciante, apuntó a revictimización en el caso y confirmó que apelarán ante la Corte de Apelaciones de Santiago. Sus argumentos: «Nos parece que, considerando la gravedad de los hechos, los bienes jurídicos de que se trata, además de las penas que arriesga, que serían penas de carácter efectivo, no estamos conformes. No corresponde esta rebaja».
El cronograma de un caso que lleva casi dos años
El caso tiene una trayectoria judicial que vale la pena recordar para entender el contexto de la rebaja. Monsalve fue denunciado en octubre de 2024, detenido en noviembre del mismo año y formalizado por los delitos de violación y abuso sexual cometidos contra una funcionaria de gobierno mientras era su superior jerárquico. Pasó por la cárcel de Rancagua y el Anexo Capitán Yáber antes de que en mayo de 2025 la Segunda Sala de la Corte Suprema confirmara el arresto domiciliario total en su departamento de Viña del Mar. En junio de 2026, el mismo tribunal amplió el plazo de investigación en 60 días adicionales. Ahora, en julio de 2026, la cautelar se rebajó mientras el juicio oral sigue sin fecha fijada.
La doble vara que el feminismo institucional no logra explicar
El caso Monsalve tiene una dimensión política que trasciende lo judicial y que ningún análisis honesto puede ignorar. Cuando en 2023 fue condenado Eduardo Macaya Zentilli por abuso sexual contra menores de edad, el movimiento feminista y la izquierda política chilena se volcaron con una velocidad y una intensidad que llenó redes sociales, calles y declaraciones de prensa. La reacción fue transversal, rápida y contundente. El entonces senador Javier Macaya (UDI) fue cuestionado públicamente durante meses por defender a su padre.
Cuando en octubre de 2024 se conoció la denuncia contra Manuel Monsalve — militante del Partido Socialista, mano derecha de Gabriel Boric, responsable del ministerio que coordina la respuesta del Estado al crimen organizado — la reacción fue radicalmente distinta. La diputada Carla Morales (RN) lo describió sin rodeos: «Con su silencio perdieron la oportunidad para demostrar transversalidad. Este caso expuso que lamentablemente estos movimientos actúan con una mirada ideológica. En el caso Macaya hubo un amplio despliegue en redes sociales, salieron a la calle, hicieron manifestaciones y performances. Esperábamos ahora una actitud similar, ante un caso tan grave.»
La presidenta de la Asociación de Abogadas Feministas (Abofem), Claudia Bluck, admitió que hubo un desfase en el accionar del movimiento feminista. No lo negó. Lo reconoció.
Desde el Partido Socialista, el partido de Monsalve, las reacciones fueron igualmente reveladoras. La entonces presidenta del PS, Paulina Vodanovic, evitó condenar directamente al imputado apelando a «no especular» y a «no revictimizar». El senador José Miguel Insulza dijo en TVN que el caso «se ha sobredimensionado absolutamente». Y el secretario general del PS, Camilo Escalona, se refugió en que «a la justicia le corresponde establecer lo acontecido» — la misma fórmula que el PS critica cuando la derecha la usa.
Hoy, con la cautelar rebajada, el patrón se repite
La resolución del jueves que le permite a Monsalve salir durante el día no ha generado, hasta el cierre de esta nota, ninguna declaración pública de los principales líderes del movimiento feminista institucional ni de los partidos de izquierda que durante años construyeron su capital político sobre la agenda de género.
No hay marcha. No hay performance. No hay declaración de colectivos feministas. Hay una abogada querellante que dice «revictimización» y que apelará. Hay una Fiscalía que también apelará. Y hay un exsubsecretario del gobierno de Boric que desde el jueves puede salir de su departamento de Viña del Mar a tomar aire mientras espera el juicio que definirá si pasa el resto de sus días en una cárcel.