El expresidente Gabriel Boric protagonizó este martes uno de los ejercicios de autocrítica más extensos que se le haya escuchado desde que dejó La Moneda, durante la presentación del libro «La Resaca», del sociólogo Eugenio Tironi, realizada en el Centro Cultural Ceina. La actividad contó con la presencia de varios de sus propios exministros, entre ellos Mario Marcel, Nicolás Grau, Diego Pardow, Carlos Montes y Maisa Rojas, quienes fueron testigos directos de un discurso en el que su expresidente reconoció fallas en al menos cinco frentes distintos de su administración.
«No fuimos creíbles»: la autocrítica en seguridad
El punto más relevante de la intervención fue, sin duda, el reconocimiento sobre la gestión en seguridad, un tema que ha marcado buena parte del debate político desde que Kast asumió la Presidencia. «No fuimos creíbles. Y ese es un tema que el progresismo y la izquierda tienen que tomar como bandera. La seguridad es un derecho principal para el ejercicio de los otros derechos y, además, la utilización de la fuerza por parte del Estado no solamente es legítima, sino que es necesaria», señaló Boric, en una declaración que reconoce, de manera directa, la falta de legitimidad que su sector tuvo históricamente para abordar este tema frente a la ciudadanía.
«Fueron un gran error»: los retiros previsionales
Otro de los puntos centrales de la autocrítica apuntó a los retiros de fondos previsionales, una política que el propio Boric había respaldado en su época de diputado. «Los retiros fueron un gran error», afirmó, al analizar las consecuencias económicas que generaron esas medidas. El reconocimiento marca una distancia explícita respecto de la postura que sostuvo cuando era parlamentario de oposición, en un giro que reconoce el impacto negativo que esas decisiones tuvieron en la economía del país.
El «mal uso» de las acusaciones constitucionales
La autocrítica también se extendió hacia su etapa como opositor durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. El exmandatario reconoció que hubo «un mal uso de las acusaciones constitucionales por nuestra parte como oposición», mencionando específicamente los libelos presentados en su momento contra los entonces ministros Raúl Figueroa y Jaime Mañalich. Se trata de un reconocimiento con particular resonancia hoy, en momentos en que la actual oposición mantiene una postura crítica y confrontacional frente a la agenda del Gobierno de Kast.
El primer gabinete: «la responsabilidad es mía»
Uno de los reconocimientos más personales de la noche tuvo que ver con la conformación de su primer equipo ministerial. Consultado sobre cómo diseñaría hoy ese gabinete con la experiencia acumulada, Boric fue autocrítico: «con la perspectiva de la experiencia, si tuviera que diseñar de nuevo el primer gabinete, lo haría de una manera más equilibrada, pero no equilibrada en el sentido del cuoteo, sino en el sentido de la experiencia en el manejo del Estado», afirmó. El exmandatario aclaró que su crítica no apuntaba a la falta de representación de partidos específicos, sino a la necesidad de incorporar visiones que permitieran interpretar mejor el cambio de ciclo político que ya se avecinaba, y remató con una frase que asume la responsabilidad de manera directa: «la responsabilidad es mía en eso».
Una lectura tardía del escenario político
Boric también reconoció que, al asumir la Presidencia, ya existían señales claras de un cambio de escenario que su gobierno no supo interpretar a tiempo: «advertían del cambio de escenario… esos signos —puedo evaluarlo a raíz de las lecturas y de la reflexión del Gobierno— no fueron leídos con la ponderación adecuada», admitió, refiriéndose al desgaste de la Convención Constitucional, la creciente preocupación por la seguridad, la presión económica y una ciudadanía marcada por la incertidumbre tras el estallido social y la pandemia.
El llamado a la actual oposición
Más allá del repaso de su propia gestión, Boric utilizó la instancia para plantear su visión sobre cómo debería comportarse la oposición actual frente al Gobierno de Kast, llamando a ejercer una oposición «dura» pero con «coherencia», en un mensaje que —a la luz de sus propias autocríticas sobre el uso de las acusaciones constitucionales durante su etapa opositora— pareció funcionar también como una advertencia hacia su propio sector político.
La reacción de sus propios exministros
El ejercicio de autocrítica no pasó inadvertido entre los presentes. El exministro Carlos Montes valoró públicamente la reflexión de Boric, señalando que la izquierda debe replantearse su relación con la sociedad a partir de este tipo de ejercicios, en lo que se interpretó como un respaldo tácito al proceso de revisión interna que el expresidente busca instalar en su sector.
Lo que viene
Con esta autocrítica ya instalada en el debate público, la pregunta que queda abierta es si el ejercicio de Boric logrará traducirse en un cambio real de postura dentro de la izquierda y el progresismo chileno, particularmente en materia de seguridad, donde el propio expresidente reconoció la falta histórica de credibilidad de su sector. El desafío será observar si esa autocrítica se refleja en la forma en que el Partido Socialista, el Frente Amplio y el Partido Comunista aborden en las próximas semanas la tramitación de la agenda de seguridad del actual Gobierno.