El Instituto Nacional cayó del puesto 14 al 360 en la PAES. Ningún colegio público quedó entre los 50 mejores del país. Solo el 5,8% de las metas de reactivación educativa se cumplieron. Eso es lo que dejó la izquierda en cuatro años de gobierno. Y ahora, esas mismas organizaciones que la respaldaron convocan a marchar en defensa de «la educación». La ironía sería cómica si no fuera porque la primera marcha del año ya terminó con encapuchados, barricadas y 14 detenidos.
Hay una audacia política que solo puede darse en Chile. Cuatro años de gobierno de izquierda. Cuatro años de promesas de reforma educativa. Cuatro años en que los liceos emblemáticos se desplomaron en los rankings, los SLEP acumularon crisis tras crisis, el Plan de Reactivación Educativa cumplió menos del 6% de sus metas y el Fondo de Reactivación perdió la mitad de su presupuesto. Y ahora, apenas 79 días después de que ese gobierno entregó el poder, las organizaciones estudiantiles que lo respaldaron convocan a marchar en defensa de la educación pública.
El 1 de junio en Valparaíso. El 3 de junio en todo Chile. Dos convocatorias en tres días. Y el mismo guión de siempre.
Las dos fechas que Chile debe marcar en su calendario
1 de junio — Valparaíso: El día de la primera Cuenta Pública del Presidente Kast, la Coordinadora Antiimperialista convocó a una concentración en Plaza Victoria a las 10 de la mañana. La movilización no cuenta con autorización oficial, y el despliegue de seguridad contempla presencia reforzada de Carabineros, coordinación entre distintas instituciones públicas y cortes de tránsito en el centro de la ciudad desde las 7 AM. Las universidades de la zona optarán por clases telemáticas. Algunos colegios suspenderán actividades. El centro histórico de Valparaíso será intervenido para que el Presidente de la República pueda dar su discurso sin que la jornada se convierta en un campo de batalla.
3 de junio — Todo Chile: La Confech convocó a una paralización y movilización nacional para el miércoles 3 de junio, declarando «No a Escuelas Protegidas, No a la megarreforma y No a los recortes que siguen precarizando nuestras comunidades educativas.» La convocatoria considera marchas, actos públicos, paralizaciones de actividades académicas y otras acciones coordinadas en distintas ciudades del país.
Dos días después de que el Presidente le rinda cuentas al país, las mismas organizaciones quieren llevar el debate a la calle. La estrategia es clara: instalar una narrativa de conflicto social permanente desde el primer mes de gobierno.
El vínculo que nadie debería ignorar: FECH, PC y la reactivación de la movilización
La nueva directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, la más influyente del movimiento estudiantil, llegó este año con un objetivo explícito. La nueva presidenta de la FECH, Laura Mlynarz, adelantó que la jornada tiene como objetivo resignificar el rol de las manifestaciones y el despliegue político en estos cuatro años, especialmente a pocos días de la primera Cuenta Pública de Kast. El escenario podría cambiar con la llegada de una nueva directiva ligada al Partido Comunista y en medio de crecientes convocatorias a manifestaciones.
El dato no es menor. La nueva conducción de la FECH está vinculada al PC. Y el propio expresidente Boric, antes de dejar el gobierno, llamó públicamente a «recuperar» la FECH y fortalecer la organización social. Desde el oficialismo, esas declaraciones fueron interpretadas como una señal directa para reactivar las movilizaciones durante el gobierno de Kast.
La diputada del Partido Republicano Valentina Becerra fue directa al calificar la convocatoria: «El llamado de la Confech a aumentar la presión en las calles es una irresponsabilidad absoluta. Esta marcha no busca mejoras educativas, sino que está orquestada por la izquierda radical con el único fin de desestabilizar al gobierno de José Antonio Kast.»
Lo que ya ocurrió: la primera marcha del año terminó con encapuchados y 14 detenidos
No es necesario especular sobre lo que podría ocurrir. Ya ocurrió una vez. Y el resultado fue el de siempre.
La primera marcha en el gobierno de Kast, convocada por la Confech y la ACES bajo la consigna «Contra el retroceso, marchamos», congregó a 3.500 personas y terminó con 14 detenidos. Cuando iba por la Alameda, algunos manifestantes intentaron llegar hasta el Ministerio de Educación, derribaron vallas de seguridad e instalaron barricadas. El grupo llegó hasta la recién remodelada Plaza Baquedano, desde donde fueron controlados por Carabineros, quienes hicieron uso del carro lanzaguas debido a que comenzaron a vandalizar la protección de la estatua del General Manuel Baquedano.
La movilización terminó con diversos episodios de violencia, concentrados principalmente en Plaza Baquedano.
¿La reacción de la oposición? Defenderla. La diputada del PC Lorena Pizarro afirmó que «las protestas de hoy día tienen toda lógica en un gobierno autoritario que habla con desdén a la gente que tiene que gobernar.»
En otras palabras: para el PC, encapuchados vandalizando la Plaza Baquedano y atacando a Carabineros «tiene toda lógica». Es la misma lógica que en 2019 justificó el incendio de 25 estaciones del Metro y US$3.300 millones en daños. Y es la misma lógica que ahora respalda dos convocatorias en tres días.
El cinismo de marchar por la educación que ellos destruyeron
Aquí está la parte que más duele. Las organizaciones que hoy marchan en defensa de la educación pública son las mismas que respaldaron durante cuatro años al gobierno que la dejó en el peor estado de su historia reciente.
Los números son devastadores y están verificados:
Los liceos emblemáticos en caída libre: El Instituto Nacional pasó del puesto 14 en 2015 al puesto 360 en la PAES 2025, cayendo 57 lugares solo respecto al año anterior. El Internado Nacional Barros Arana está en el lugar 1.147 y el Liceo de Aplicación en el 1.081. Ningún establecimiento público, municipal o SLEP, logró ubicarse entre los 50 mejores de la PAES.
El Plan de Reactivación que no llegó a nadie: Solo el 5,8% de las metas de Reactivación Educativa se cumplieron durante el gobierno de Boric. En 2025, la asistencia promedio disminuyó a 85,9%, mientras que la inasistencia grave se mantuvo con 747.934 estudiantes en esa situación, y con 147.605 estudiantes que perdieron todo un semestre.
El presupuesto que se recortó a sí mismo: Los recursos destinados al Plan de Reactivación Educativa presentaron una tendencia a la baja durante el propio gobierno de Boric: en 2024 se destinaron $65,8 mil millones, al año siguiente $62,3 mil millones, y para 2026 estaban presupuestados $47,5 mil millones. Entre 2024 y 2026 los aportes se redujeron en un 27,8%, equivalente a $18.327 millones menos. El Fondo de Reactivación sufrió recortes de un 50%.
La promesa estrella que nunca se concretó: El reemplazo del CAE por un nuevo sistema de financiamiento universitario fue la promesa educativa más emblemática de Boric. Cuatro años después, no se concretó. El CAE sigue existiendo, con más de 37.000 deudores y una deuda acumulada que el actual gobierno está recaudando a un ritmo cuatro veces mayor que el anterior.
Los SLEP, la gran reforma que fracasó: Los liceos emblemáticos experimentaron caídas dramáticas. El Instituto Nacional cayó desde la posición 19 de 2010 hasta el puesto 317 en 2025. Continúan los paros en distintos SLEP. La promesa de modernizar la educación pública a través de los Servicios Locales de Educación Pública se convirtió en la reforma más cuestionada del período.
Lo que el gobierno de Kast está haciendo en educación
Mientras las organizaciones estudiantiles convocan a marchar contra el «recorte» y las «Escuelas Protegidas», el gobierno de Kast lleva 79 días trabajando en exactamente lo que la izquierda no hizo en cuatro años: poner orden.
El proyecto de Escuelas Protegidas, uno de los principales blancos de la convocatoria del 3 de junio, busca precisamente devolver la seguridad a los establecimientos educacionales.
La Ley de Reconstrucción, el otro gran blanco de la convocatoria, incluye medidas que impactan directamente en el financiamiento universitario y en la gratuidad. Bloquearla en el Senado y marchar contra ella en la calle son dos caras de la misma estrategia: impedir que el gobierno que ganó con el 58% de los votos pueda gobernar.
Lo que Chile debe esperar el 1 y el 3 de junio
El gobierno ya activó todos sus protocolos. El Delegado Presidencial de Valparaíso anunció que se van a redoblar los dispositivos de seguridad para la Cuenta Pública, con presencia de distintos Cuerpos de Carabineros del país, corte de calles, perímetros de seguridad y posible suspensión de clases.
Para el 3 de junio, Carabineros ya está en coordinación con las autoridades regionales para anticipar el despliegue necesario en las principales ciudades del país.
El subsecretario Pavez fue directo: el gobierno no evalúa la motivación política de las marchas, sino que asegura la tranquilidad de los chilenos. Y quien intente perturbar esa tranquilidad enfrentará las consecuencias que establece la ley.
Chile tiene memoria. La primera marcha de este gobierno terminó con 14 detenidos y encapuchados en Plaza Baquedano. La izquierda lo defendió. Ahora convocan de nuevo, dos veces en tres días, justo cuando el Presidente de la República le rinde cuentas al país.
Las organizaciones que destruyeron la educación pública en cuatro años de gobierno no merecen el monopolio de su defensa. Y los chilenos que sí se preocupan genuinamente por la educación de sus hijos merecen saber quiénes están realmente detrás de estas convocatorias, qué hicieron cuando tuvieron el poder y cómo terminan sus marchas.